Perfil Cordoba : 2021-02-28

Reportaje : 71 : 39

Reportaje

RepoRtaje - 39 peRfil - Domingo 28 de febrero de 2021 Ética y Razones de estado uno tiene que decir que Horacio Rodríguez Larreta parece haber sido un gobernante eficaz en la Ciudad de Buenos Aires. —¿Cuál es tu pronóstico sobre Cristina Kirchner? —No sé. Si le atribuyera un grado de sensatez que modere ambiciones descabella­das, diría más bien que encauzará la sucesión en el hijo. No hablo de ningún grado de generosida­d ni de transparen­cia cívica. Alguna intuición tengo de que no es tan decisiva como fue en otros momentos. No se puede ser la dama inmóvil, vestida de azul en todos los actos. Si tenía una capacidad sobre la cual sus decisiones se apoyaban era su capacidad pública. Fui a todos los actos donde Cristina fue oradora. Su capacidad de convocator­ia pública era muy fuerte. —Una cosa es administra­r fondos dados y otra cosa es la generación de los fondos, algo que diferencia a un gobernador o un intendente de un gobernante de la Nación. —Tenés completame­nte razón. Pero existe y existió una diferencia entre Macri y Rodríguez Larreta. Rodríguez Larreta fue fundamenta­l para Macri en la Ciudad de Buenos Aires. Uno supone que tiene caracterís­ticas personales diferentes. —¿Juntos por el Cambio se podrá reconstrui­r en Rodriguez Larreta, más allá del radicalism­o o de Macri? —Su silencio es como el de Máximo Kirchner. —O que pueda juntar esas almas en pena como Martín Lousteau. Es el único político que veo que tiene capacidad de juntar esas almas en pena. No voy a mencionar a Roberto Lavagna. —Sí, pero por lo menos sacó una ley con Carlos Heller, una importante. El impuesto a los grandes patrimonio­s. Máximo Kirchner lo hizo calladito. No parece ser un orador como su madre, pero su padre tampoco lo era. Aun así, fue el mejor presidente que tuvo el peronismo en los últimos treinta años. Sacó una ley buena. Supo sentarse con Heller a negociar los términos. Heller no tiene otro lugar en la política que el que le dé el peronismo. Pero supo hacer eso con alguien que es completame­nte de otra generación. No diría que Máximo es incapaz pero que no alcanza para el otro. Si me preguntás a mí, para darte un ejemplo que conozco bien, “¿Podrías ser decana de Filosofía y Letras?” la respuesta sería sí. No lo haría muy bien, pero sobrevivir­ía. Pero si me preguntara­s si podría ser rectora de la UBA, te diría que no. Me conozco, sé cuáles son mis cualidades. eventual derrota electoral? carrera fue parte de mi vida. La vi, porque además fue parte del nacimiento del sindicalis­mo clasista. La veía desde otra parte. Ese nivel de inversión me parece más improbable hoy. —No tengo un pronóstico. Además, hay que ver cómo se da en cada una de las provincias. Hay que mirar además el alineamien­to de las provincias. La fortaleza en el Senado es provincial absolutame­nte. Yo estaba en uno de los despachos al lado de la Cámara de Senadores donde se votaba el aborto. Me refiero a la primera vez que se votó y se perdió. Se dijo que ahí hubo una provincia decisiva, porque en esa provincia dos diputados habían hecho un compromiso con los pentecosta­les. Eso se dijo. Puede, pudo o podría haber alineamien­tos de tipo provincial. La Argentina es un país federal. Si me permitís intercalar un paréntesis, creo que se debería revisar este canto de gloria al federalism­o que venimos haciendo desde hace 200 años. —Dijiste que te equivocast­e al decir: “Pensé que Alberto Fernández no iba a rifar su destino político a la obediencia de Cristina Kirchner”. ¿Cuál era tu expectativ­a? —¿Puede ganar la oposición en octubre? —Gane quien gane, si tenemos que escribir el guion de una serie donde discuten los capitalist­as dónde tienen que llevar su dinero, me parece que el incauto que defienda traerlo a la Argentina sería liquidado por los otros protagonis­tas de la serie. —Aprendí algo. Me dirás que siempre aprendo a equivocarm­e. Los intelectua­les aprendemos de las equivocaci­ones y no de los aciertos. Los intelectua­les se equivocan. Así avanzan. Aprendí que podés ser el mejor secretario de Gabinete, no voy a poner en juicio que Alberto Fernández lo fue para Néstor Kirchner, pero no te da la constituci­ón física o el piné para ser presidente de la república. Hay una dife- rencia, un sal- to cualitativ­o. No es un leve crescendo. Hay un salto cualitativ­o entre el temperamen­to político. Podría hablar de talento o resolución, pero pongo temperamen­to político en el sentido más fuerte, la mezcla de personalid­ad con psicología y con capacidade­s intelectua­les. Si querés una hipótesis, Kirchner hubiera sido un horrible jefe de su propio gabinete. Horrible. Pero estaba Alberto ordenándol­e los papeles. Segurament­e es un tipo leal al líder. Esto es una hipótesis, espero no tener que decir “me equivoqué” dentro de tres minutos. Alberto era completame­nte funcional a esa relación. Invertida hubiera sido imposible, no solo por diferencia­s de edad y que uno había sido gobernador. Kirchner podía ser presidente. Lo demostró. Antes se fueron bajando otros, como Carlos Reutemann que vio una cosa que no le gustaba. —¿Hay otros saberes necesarios? —Saberes y disposicio­nes, tipos de resolucion­es, cómo se combina la dureza en la toma de las resolucion­es con la capacidad de negociació­n. Rasgos que tienen que ver con la caracteriz­ación del político. —¿El escándalo del llamado vacunatori­o vip será olvidado y no tendrá consecuenc­ias electorale­s? —Dijiste que “Sergio Massa forma parte de un justiciali­smo sensato”. ¿Quién podría ser el candidato del Frente de Todos si no fuera Alberto Fernández? Normalment­e se habla de alguien del kirchneris­mo como Máximo Kirchner o Axel Kici- llof. —No podemos permitir que se olvide. Es un manejo dictatoria­l. Es un manejo autoritari­o del Estado, hecho en secreto. No es un manejo autoritari­o vociferado diciendo “Acá están mis setenta”. Es un manejo autoritari­o no vociferado. No podemos permitir que se diluya. Sé lo que le está costando a cualquier persona de 80 años que no esté en un geriátrico entrar a la página del Gobierno para conseguir fecha para vacunarse. No podemos dejar que se diluya el hecho de apoyarse sobre los hombros endebles de la gente más débil para tener un vacunatori­o vip y transgredi­r la ética pública. Me resulta más sencillo dejar que se diluya un negociado de 400 millones de dólares que se compraron acá y se vendieron en las islas Seychelles. —¿Alberto Fernández en su aparente sumisión a Cristina Kirchner puede estar esperando un momento en que cambie la correlació­n de fuerzas internas? “Merkel “Existe tiene un estilo pobre y existió una alemán del Este diferencia entre —Dijiste que “hay que ver cuánto dura un escándalo en la Argentina”. Menem reelecto y diez años consecutiv­os presidente, recienteme­nte fallecido, es una demostraci­ón de que ha cruzado escándalos que electoralm­ente no le han hecho mella. En enero hubo superávit gemelos que pasaron un poco desapercib­idos, casualment­e por esta situación de las vacunas. ¿Tendrá el oficialism­o el viento de cola, combinando el aumento del precio de las materias primas y cierta tolerancia de los acreedores por la cuestión global del covid-19? gobernando la segunda Macri y Rodríguez nación de la Tierra.” Larreta.” —Massa dará batalla por ser el candidato. No me cabe la menor duda. Massa es un hombre muy hábil, muy inteligent­e y acostumbra­do a perder y salir de una derrota y seguir. Massa se va a presentar. ¿Quién competirá contra Massa? Bueno, el kirchneris­mo va a decir Máximo. Puede ser que los argentinos lo elijan. —No sé si va a tener tiempo para empezar. Si va a tener condicione­s, no personales, sino político-sociales. Ya tendría que haber demostrado algo de eso. No es que no lo desee. Deseo un presidente para gobernar, no que obedezca a la doña de Calafate. Pero no sé si va a tener tiempo. Y además sobreviene cómo él construye o cree construir su personalid­ad. Esto de estar hablando todo el día, seis o siete veces, en la televisión no lo hace ningún líder político prudente. Alberto combina prudencia para manejarse con aquellos a los que tendría que marcarle la cancha con imprudenci­a para salir a la televisión a decir cosas. La pregunta es qué lo impulsa. Es lo que hablábamos sobre el ejemplo de México, de una imprudenci­a diplomátic­a absoluta. —Otra hipótesis es que Alberto Fernández se presente a la reelección. ¿O será como Adolfo Suárez, un presidente de transición? —Puede ser. Si los chinos siguen comiendo soja puede ser. No soy una experta en eso. Argentina es el país número 15 en el mundo, empezando desde abajo. Es un país poco importante. Tampoco se ve una batalla por quién viene a invertir a la Argentina. Uno tuvo la sensación de que en el posfrondiz­ismo hubo una carrera de inversión, que se refleja en las automotric­es que están en Córdoba. —Si le va bien, razonablem­ente, si logra mejorar su performanc­e con la pandemia, si logra tener un gabinete más convincent­e. Tiene que haber gente muy joven. Sabemos que tiene que haber muchas mujeres, que tener un Cafiero, un Cafierito, es seguir una tradición. Pero, como diría Cristina, los funcionari­os de los gabinetes tienen que funcionar. Si logra tener un gabinete más convincent­e, más articulado y más armado, dependerá de él. En ese contexto, quizás sí. —¿Si fuera plata podría diluirse, pero tocó un aspecto esencial de la vida? —Con la plata la gente dice: “son todos chorros”. Con la vida de las personas no puede decir “son todos asesinos”. Sería hacerse cargo demasiado de que vivimos en el infierno. Como no son todos asesinos, creo que la gente lo va a recordar. —O Juan Manuel de la Sota que no medía. ¿Hay algo que es orden del “ethos”, que no se aprende, del saber más artístico, más político que se tiene o no? —Vos dijiste que el control de Máximo en Diputados y de Cristina en el Senado planteaba una relación de fuerzas en la que Alberto no podía gobernar y ser autónomo. ¿Esa fortaleza legislativ­a es inmune a una —Con las privatizac­iones del menemismo hubo inversión, que no era productiva. n —En Córdoba estaba la ICA sola y después vino Renault. Esa Producción: Pablo Helman, Débora Waizbrot y Adriana Lobalzo. —Que se tiene para un nivel