Perfil Cordoba : 2021-02-28

El Observador : 86 : 54

El Observador

INVESTIGAC­ION Y ANALISIS Esta semana se cumplió un año de la muerte del argentino Mario Bunge, uno de los pensadores más influyente­s de la cultura contemporá­nea, Premio Perfil a la inteligenc­ia científica 2013. Aquí, especialis­tas de distintos ámbitos explican por qué es tan importante su trabajo y por qué vale la pena conocerlo y divulgarlo homenaje ¿Por qué leemos a Mario Bunge? Hace un año, el 24 de febrero de 2020, fallecía a los 100 años Mario Bunge. Llegó a la filosofía desde la ciencia: era físico. De hecho, no tenía título en filosofía. Tremenda paradoja: el filósofo más destacado que ha dado la Argentina al mundo no cursó estudios académicos en esa especialid­ad. Todo le interesaba. Su curiosidad y su capacidad eran tan vastas como insaciable­s. Aunque se instaló en Canadá para poder desarrolla­r con libertad su aporte intelectua­l a la humanidad, siempre volvió a la Argentina, donde todavia al filo del siglo de vida dio clases memorables en las universida­des porteña y platense. Denostado por gente que no ha leído de él más que alguna entrevista, fue tan férreo opositor a las pseudocien­cias como a los pensamient­os dogmáticos, conservado­res y reaccionar­ios de todo tipo. De una honestidad intelectua­l ejemplar, socialista antiautori­tario desde su juventud, reconoció equivocaci­ones en sus opiniones con la misma honestidad con que desarrolló su obra. Su apego a los valores y a la vez a los hechos lo llevaron -para sorpresa incluso de sus seguidores- a apoyar las grandes líneas del gobierno kirchneris­ta pese a haber sido acérrimo opositor al peronismo en sus años mozos. Bunge escribió más de 80 libros que fueron traducidos a varios idiomas. Su obra más importante es el Tratado de filosofía básica, en ocho volúmenes, escrito en inglés y hasta ahora solo publicados en español los primeros cuatro tomos, editados por Gedisa. Los cuatro restantes serán publicados por la editorial española Laetoli. De enorme reconocimi­ento internacio­nal por sus aportes en casi todos los campos del conocimien­to, Bunge es poco leído y muchas veces criticado en su país sin conocer su labor. Un dato: es el único autor de habla española que se encuentra entre los científico­s «más famosos de los últimos 200 años» en el ranking de la revista Science. Por todo eso, y con la excusa del primer aniversari­o de su muerte, surgió esta nota: para contribuir a divulgar la importanci­a de su obra, un granito de arena en el intento de que se lo lea y se lo conozca más en su propia tierra. Pero la intención no es llegar a la comunidad filosófica o científica que ya lo conoce (o que cree conocerlo) sino tratar de hacerlo con estudiante­s, docentes, periodista­s, militantes políticos y sociales, investigad­ores, activistas de organizaci­ones ambientale­s, en fin: a quienes por su actividad valoran (o deberían hacerlo) la producción de sentidos sobre lo común, sobre lo que es de todos, que es -en mi opinión- el gran signo que marca la obra de Mario Bunge: un filósofo y científico que trató de hablar claro para incidir sobre un mundo que le resultaba profundame­nte injusto, y que sin embargo ha logrado avances impensable­s en comparació­n con todos los “mundos” del pasado. Nada mejor para eso que pedir ayuda a personas de distintos ámbitos que valoran, desde sus propias perspectiv­as, los aportes de Bunge en cada campo. Mujeres y hombres de la ciencia, de la filosofía, de la comunicaci­ón. El resultado es este pequeño rompecabez­as: una introducci­ón singular a la vida y a la obra de Mario Bunge. Pedimos y brindaron su testimonio figuras de relevancia en distintas disciplina­s científica­s y filosófica­s de la Argentina, así como en el periodismo y en la discusión pública. A todas ellas el agradecimi­ento por haber accedido a la invitación. El genio que no tomaba exámenes. Alejandro Agostinell­i es periodista e investigad­or, autodefini­do como “interesado en ciencia, creencias, tecnología­s esotéricas y todo lo humanament­e extraño”. Es un comunicado­r clave para el pensamient­o crítico en la Argentina y uno de los más des-