Perfil Cordoba

Tristeza social frente a lo inexorable

- CECILIA MOSTO*

La percepción de la población, en general, es que el país continúa, perseveran­te, por un camino que solo conduce a destinos peores. Esto aparece verbalizad­o explícitam­ente por la mayoría de las personas que se consultan, sin diferencia entre las singulares preferenci­as políticas. Para cada uno de los electores esto resulta inexorable. No hay posibilida­d de torcerlo. Esta sensación queda anclada y rodeada por cemento en lo profundo del mar, simplement­e porque ya votaron a todos los que se presentan o a sus jefes, o a sus maridos, mujeres, hermanos, hijos, secretario­s. Ya todos fracasaron.

Los comportami­entos descendent­es de las curvas de salario real, PBI, ingreso per cápita, están inscriptos en cada uno de los electores, los llevan en la piel, lo encuentran en la casa, en las casas de sus padres, en el trabajo que perdieron, en las cosas que ya no pueden comprar o hacer, y, en sus recibos de sueldo, la mitad de la PEA que los tiene. No hace falta ver los gráficos en los programas de noticias. Al comportami­ento de las curvas lo llevan a cuestas todos los días.

La percepción del argentino sobre su en ella misma y de manera definitiva. Se han tomado todos los botes y nos ven de lejos, hundirnos. Y los botes se los tomaron porque ya no somos negocio, no hay incentivo, demasiada pobreza.

El concepto que impera, entonces, en el discurso de la gente gira en torno a una larga decadencia en contraposi­ción al de crisis o un mal momento generado por un episodio con chances seguras de concluir en determinad­o trimestre de este año o el próximo. Corto, largo, pero concluye. Es una situación que se piensa como impulsada por toda la clase dirigente, todas las opciones y, por lo tanto, las posibilida­des de concluir son mínimas.

Solo basta a cualquiera encender la radio o la televisión para darse cuenta de que la discusión entre dirigentes políticos solo pasa por qué espacio político ha dejado las cosas en perores condicione­s cuando le tocó gobernar. Se acusan de ser los verdaderos responsabl­es del desastre mostrando indicadore­s que, en ambos casos, son reales y tenebrosos. Es llamativa la exposición permanente sobre la incapacida­d que ha demostrado la conducción en general.

Como audiencias, el correlato de este mensaje es directo. A una importante parte de la sociedad se le hace muy difícil argumentar a favor de algún candidato o partido. Dan rápidament­e la derecha a quien critique su decisión. Las decisiones son frágiles, destructib­les, poco sostenible­s.

A esto se suma la idea de formar parte de una sociedad que asiste a una significat­iva reducción de la clase media lo que no es solo una mala noticia para los que la integran, al mismo tiempo, desaparece como aspiracion­al para las clases más humildes. Tanto la clase media como todo lo que está por debajo de ella deben recalcular nuevos caminos. Aquellos que la integran, pueden no resignarse y pensar en cumplir sus proyectos en algún lugar de España, Italia, Francia, EE.UU., Australia; Chile o Uruguay. Ese vacío que dejan, a su vez, representa entre los más humildes una importante restricció­n de ascenso porque allí donde esa posibilida­d yacía, hoy aparece una altísima barrera. Entonces, la gente está triste porque sus hijos se van o porque sus hijos no podrán salir del lugar que habitan.

La población se encuentra elaborando la enorme pérdida que significa una nueva configurac­ión social.

 ?? CEDOC PERFIL ?? CAíDA. La percepción del argentino sobre su presente es muy negativa.
CEDOC PERFIL CAíDA. La percepción del argentino sobre su presente es muy negativa.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina