Perfil (Domingo)

Sólo el 20% de los cargos de más peso son ocupados por mujeres

- ANDRES FIDANZA

Mientras un grupo de diputadas de varios bloques propone una ley de cupo femenino del 50% para el Congreso, el gobierno macrista consolida un perfil abrumadora­mente varonero. Incluso mucho mayor al del Parlamento, donde las diputadas mujeres son el 34%, y las senadoras llegan al 40%. En el gabinete ampliado de Mauricio Macri, la inmensa mayoría de los cargos está ocupada por hombres. Ellos son el 90% de los ministros; el 88% de los secretario­s; y el 76% de los subsecreta­rios. Además de estar en minoría en todos las categorías, las mujeres sólo aumentan su participac­ión (apenas un poco) a medida que baja el nivel jerárquico.

La decisión de armar un gobierno copado por varones contradice tanto a los cambios culturales macro, como a las masivas campañas antimachis­tas de los últimos años, con la de Ni Una Menos a la cabeza. Y algo más: choca con la postura de una parte de la tropa PRO, que reclama la aplicación del fiftyfift y parlamenta­rio.

Las diputadas del massismo, el FpV, Libres del Sur, la izquierda y el PRO consiguier­on que el proyecto de paridad de género entre en el debate de la reforma electoral. El jueves pasado, el Senado bonaerense dio media sanción a esa misma iniciativa: el proyecto tuvo apoyo y hasta pretensión de autoría intelectua­l por parte de Cambiemos. De ser votada en Diputados, en adelante habrá igual proporción de hombres y mujeres en las boletas bonaerense­s.

En 1991, la A rgentina se convirtió en el primer país de América Latina en contar con una ley de cupo. Desde entonces las boletas para cargos nacionales debieron incluir como mínimo un 30% de candidatas. Desde el 91 a la fecha, las diputadas mujeres ascendiero­n del 5% al 34%, y las senadoras del 5% al 40%.

Según un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Nacional Atenea, sólo hay un 10% de mujeres ministras (dos sobre 20), un 12% de secretaria­s (sobre un total de 75) y un 24% de subsecreta­rias (185). Las únicas ministras son Carolina Stanley (Desarrollo Social) y Patricia Bullrich (Seguridad).

Atenea señala otro dato sobre los cargos políticos, que tiende a reforzar el estereotip­o de género: a nivel de las subsecreta­rías, los únicos ministerio­s con una presencia de mujeres más equitativa (cercana al 50%) son los de Desarrollo Social, Salud, y Ambiente y Desarrollo Sustentabl­e. Así, el rol de las mujeres se limita a los servicios que tradiciona­lmente se asocian con responsabi­lidades femeninas: salud, niñez, adolescenc­ia y alimentaci­ón. La política, la economía y el poder real vuelven a ser cosa de varones.

La desigualda­d de género no es un invento PRO. En 2003, el gabinete de Néstor Kirchner también tenía un 90% de varones: la única ministra, sobre un total de diez, era Alicia Kirchner. Cristina Kirchner, en cambio, eligió a tres mujeres para su primer gabinete: Alicia, Nilda Garré y Graciela Ocaña. Y más adelante, tras llevar a 15 el número de ministerio­s, se sumaría Débora Giorgi.

el congreso está debatiendo un proyecto para aumentar el cupo femenino al 50%

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