Una chi­ca de ba­rrio que bus­ca via­jar

Perfil (Domingo) - - TEATRO - ALE­JAN­DRO LINGENTI

Eva de Do­mi­ni­ci es una chi­ca de ba­rrio. Na­ció en Ave­lla­ne­da, se crió en La­nús y Vi­lla Fio­ri­to, don­de vi­vían sus abue­los. Y tu­vo una in­fan­cia que, di­ce, la mar­có a fue­go. “Mi vie­ja es­ta­ba po­co en ca­sa por­que tra­ba­ja­ba de odon­tó­lo­ga y le de­di­ca­ba mu­cho tiem­po a eso. Ella tu­vo una fa­mi­lia muy hu­mil­de, mis abue­los no te­nían un man­go, y fue la pri­me­ra que pro­gre­só eco­nó­mi­ca­men­te –re­cuer­da la ac­triz–. Pe­ro lo más di­fí­cil pa­ra mí fue acep­tar el pro­ble­ma de un pri­mo her­mano con el que me crié. El no po­día ca­mi­nar y yo su­fría mu­cho con eso. Ese gol­pe me en­se­ñó a es­tar siem­pre aler­ta pa­ra bus­car sa­nar un do­lor y tam­bién a acep­tar. Cuan­do en­ten­dí que él nun­ca iba a po­der ca­mi­nar, hu­bo al­go que se re­ve­ló”.

Du­ran­te esos años, Eva no sa­lía mu­cho de su en­torno. “Via­jar era al­go des­co­no­ci­do pa­ra mí –se­ña­la–. Por eso creo que aho­ra me en­can­ta. No ten­go mu­chos pla­nes de tra­ba­jo pa­ra es­te año por­que quie­ro via­jar. Un com­pro­mi­so sos­te­ni­do me com­pli­ca­ría las co­sas. Me acuer­do de que cuan­do te­nía 12 años y es­ta­ba en el elen­co de Pa­ti­to feo hi­ci­mos una gi­ra por Amé­ri­ca La­ti­na que me abrió mu­cho los ojos. Has­ta ahí no co­no­cía na­da... Y aho­ra me doy cuen­ta de que cuan­do es­toy de via­je ter­mino re­sol­vien­do pro­ble­mas que no po­día re­sol­ver acá, me doy más tiem­po pa­ra es­cu­char­me, pa­ra dar­me cuen­ta de lo que me pa­sa. Me voy a con­ver­tir en La Hor­mi­gui­ta Via­je­ra”.

No es fá­cil el pa­pel de Eva de Do­mi­ni­ci en No dor­mi­rás. En el in­ten­so th­ri­ller psi­co­ló­gi­co di­ri­gi­do por el uru­gua­yo Ga­briel Her­nán­dez que se es­tre­nó ha­ce po­co más de una se­ma­na, la jo­ven ac­triz (cum­pli­rá 23 años en abril pró­xi­mo) es Bian­ca, pro­ta­go­nis­ta de una his­to­ria lle­na de mo­men­tos in­quie­tan­tes. Ele­gi­da pa­ra ser par­te del elen­co de una obra de tea­tro muy par­ti­cu­lar, Bian­ca que­da pre­sa de los de­sig­nios de una di­rec­to­ra per­ver­sa y ma­ni­pu­la­do­ra en­car­na­da con sol­ven­cia por la es­pa­ño­la Be­lén Rue­da, una com­pa­ñe­ra de lu­jo pa­ra la ac­triz que hoy es pa­re­ja de Joa­quín Fu­rriel. “Be­lén me ayu­dó mu­chí­si­mo con es­te tra­ba­jo –ase­gu­ra De Do­mi­ni­ci–. Ella la tie­ne muy cla­ra con es­te ti­po de pe­lí­cu­las, y eso me dio a mí una tran­qui­li­dad enor­me, me qui­tó un gran pe­so de en­ci­ma. De en­tra­da me pa­re­ció di­vi­na, y no me equi­vo­qué. Es una ac­triz muy con­cen­tra­da en su pro­pio tra­ba­jo, pe­ro que a la vez co­la­bo­ra mu­cho con los de­más, es­tá siem­pre a fa­vor de la pe­lí­cu­la. Eso fue muy im­por­tan­te pa­ra mí. Me ayu­dó a com­po­ner me­jor el per­so­na­je”.

—Fue un pa­pel di­fí­cil el de es­ta pe­lí­cu­la, in­clu­so en tér­mi­nos de exi­gen­cia fí­si­ca, ¿no?

—Sí, la ver­dad es que fue di­fí­cil. Es­tá­ba­mos fil­man­do des­abri­ga­dos en pleno in­vierno, en un lu­gar abier­to, aban­do­na­do. Y la his­to­ria es muy fuer­te. To­do el te­ma del es­ta­do que pro­du­ce el in­som­nio te exi­ge mu­cho fí­si­ca­men­te. Aun­que vos ha­yas dor­mi­do per­fec­ta­men­te an­tes del ro­da­je, en­trar en esa te pro­du­ce un can­san­cio de­mo­le­dor. Y tam­bién el mie­do y la ten­sión que trans­mi­ten mu­chas es­ce­nas se sien­ten en el cuer­po. Ter­mi­né fu­si­la­da, dor­mí mu­chí­si­mas ho­ras se­gui­das cuan­do se aca­bó el ro­da­je.

GZA. FOX

ELLA. Na­ció en Ave­lla­ne­da y se crió en La­nús y Vi­lla Fio­ri­to.

GZA. FOX

MIE­DO. En No dor­mi­rás la acom­pa­ña Be­lén Rue­da.

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