“Un es­pec­tácu­lo es una gran ton­te­ría”

El can­tau­tor, ac­tor y pro­vo­ca­dor pro­fe­sio­nal ca­ta­lán plan­tea con iro­nía que se con­si­de­ra un desas­tre ar­tís­ti­co. Es­tre­nó Mie­do en el ofi­cial Tea­tro Re­gio. Su de­fen­sa del in­de­pen­den­tis­mo.

Perfil (Domingo) - - TEATRO - ANA­LÍA MEL­GAR

Pro­vo­ca­ti­vo, ico­no­clas­ta, con­test at a r io, u nd er, out­si­der, in­cla­si­fi­ca­ble… Al ca­ta­lán Al­bert Pla le han llo­vi­do nu­me­ro­sas ad­je­ti­va­cio­nes pa­ra tra­tar de en­ten­der su de­rro­te­ro co­mo can­tau­tor, ac­tor, mú­si­co, per­for­mer… Un po­co de to­do eso se ve en su re­cien­te es­treno, Mie­do, que va de jue­ves a do­min­go en el Tea­tro Re­gio, del Com­ple­jo Tea­tral de Bue­nos Ai­res. Allí, tie­nen gran pre­sen­cia in­men­sas pro­yec­cio­nes crea­das por Mon­don­go, co­lec­ti­vo aso­cia­do a las ar­tes vi­sua­les. La mú­si­ca es de Pla y Re­free (Raül Fernández Mi­ró), y la di­rec­ción, de Pe­pe Mi­ra­ve­te.

An­tes de co­men­zar es­te reportaje, a la pre­gun­ta de si le gus­ta dar en­tre­vis­tas, Pla con­tes­tó con un ar­queo de ce­jas, y a si en­con­tra­ba al­gu­na pe­cu­lia­ri­dad en Bue­nos Ai­res –ciu­dad por la que ha pa­sa­do va­rias ve­ces–, que re­co­no­cía “el an­dar de los perros, el ta­ma­ño de los la­gar­tos, la on­du­la­ción de las ace­ras de Bue­nos Ai­res... sí, ca­da co­sa tie­ne su pun­to”.

—Es­te es­pec­tácu­lo tra­ta so­bre los mie­dos de los se­res hu­ma­nos. Ar­gen­ti­na es­tá te­nien­do si­tua­cio­nes que po­drían ge­ne­rar mie­do. ¿Qué sa­bes de nues­tro país hoy?

—No mu­cho. Por lo que veo, no son [co­sas] tam­po­co muy ori­gi­na­les. Son las de siem­pre, en to­dos los paí­ses. En Es­pa­ña tam­bién nos ca­gamos en la pu­ta. O sea que no sa­les de ahí…

—¿Qué re­per­cu­sio­nes has te­ni­do lue­go de ha­ber de­cla­ra­do, en 2013, que te da­ba as­co ser es­pa­ñol?

—Pues, na­da, que per­di­mos mu­cho pú­bli­co (que no te­nía­mos). O sea que to­do bien…

—Eres ca­ta­lán, par­ti­da­rio del in­de­pen­den­tis­mo. ¿Cuál es la si­tua­ción ac­tual? ¿Qué no­ve­da­des hay?

—Nin­gu­na no­ve­dad. Si­guen en la cár­cel to­dos... la gen­te que vo­tó la gen­te. Me pa­re­ce mal, cla­ro.

—¿Tienes al­gu­na ex­pec­ta­ti­va de re­so­lu­ción po­si­ti­va?

—Ten­go, más bien, que cui­dar­me de no ir yo a la cár­cel.

—¿Cuál es tu víncu­lo con las ar­tes? ¿Có­mo sin­te­ti­za­rías tu for­ma­ción?

—Yo soy un desas­tre ar­tís­ti­co. Me en­con­tré con la mú­si­ca por ca­sua­li­dad... Te­nía cua­tro, cin­co can­cio­nes; de re­pen­te las can­té y ahí me die­ron unos pre­mios y ya soy pro­fe­sio­nal to­da la vi­da. He ido apren­dien­do de los ami­gos con los que me he ido cru­zan­do. Con Mon­don­go aho­ra. Cuan­do es­ta­ba aquí, pues, con Andy Chan­go, con Ke­vin Johan­sen. Vas co­no­cien­do, apren­dien­do y dis­fru­tan­do: es lo bueno de es­te no sé si lla­mar­lo ofi­cio.

—¿De dón­de sur­ge el ma­te­rial de tus can­cio­nes?

—Hay ton­te­rías en las que yo me de­ten­go. Son co­sas que se me ocu­rren. Pue­do per­der el tiem­po en ton­te­rías.

—¿Un es­pec­tácu­lo es una ton­te­ría?

—Sí, un es­pec­tácu­lo es una gran ton­te­ría.

—¿Qué opi­nas de los ar­tis­tas que con­si­de­ran que el ar­te tie­ne un al­to va­lor?

—Hay ton­tos en to­das par­tes. Hay gen­te que se to­ma muy en se­rio lo que ha­ce.

—Mu­chos de los mú­si­cos con los que ha­ces pro­yec­tos son es­pa­ño­les y ex­hi­ben mar­cas lo­ca­les: la gui­ta­rra, el fla­men­co... ¿Por qué?

—Pues tam­bién por ca­sua­li­dad. En Ca­ta­lu­ña hay un gé­ne­ro que es la rum­ba ca­ta­la­na, la rum­ba de Pe­ret [apo­do del mú­si­co y com­po­si­tor Pe­dro Pu­bill Ca­laf]: qui­se ha­cer un dis­co de rum­ba ca­ta­la­na con unos gi­ta­nos de Bar­ce­lo­na y co­men­cé a co­no­cer mú­si­cos fla­men­cos; me cru­cé con Die­go Cor­tés, con quien si­go tra­ba­jan­do. Es lo que te­nía más a mano, su­pon­go.

“(En Ca­ta­lu­ña) si­gue en la cár­cel la gen­te que vo­tó la gen­te. Me pa­re­ce mal.”

—Tu mú­si­ca ha es­ta­do en pe­lí­cu­las, in­clu­so de Al­mo­dó­var. ¿Có­mo ha si­do la ex­pe­rien­cia?

—Eso es­tá muy bien por­que no tienes que ha­cer na­da. Si ha­ces de ac­tor, sí tienes que ha­cer al­go, pe­ro cuan­do aga­rran una can­ción, no tienes que ha­cer na­da. Siem­pre que he tra­ba­ja­do con di­rec­to­res es­pa­ño­les, ha si­do por amis­tad. Me gus­ta mu­cho el ci­ne, co­noz­co a mu­chos di­rec­to­res, me leo el guión, voy al ro­da­je. Es un mun­do bas­tan­te fa­mi­liar pa­ra mí.

—Has he­cho obras pa­ra ni­ños. ¿Cam­bias tu re­gis­tro pa­ra di­ri­gir­te a ellos?

—Ha si­do muy nor­mal pa­ra mí. Es mi am­bien­te.

GZA NUE­VE OJOS

PRO­VO­CA­DOR. El ca­ta­lán con­si­de­ra que es un pro­ble­ma gra­ve que los ar­tis­tas se to­men de­ma­sia­do en se­rio sus pro­pias obras.

GZA NUE­VE OJOS

Pla se per­ci­be más co­mo mú­si­co pa­ra ni­ños que pa­ra adul­tos.

AR­TE.

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