Perfil (Domingo)

Pirañas y tiburones

- ROBERTO GARCÍA

Cuestión de abecedario, de ubicación, litigio por una letra. O por dos, distanciad­as en la nómina. Unos se inclinan por la griega, los otros por la latina. Clara referencia a la “i” o a la “y”, con reglas ortográfic­as diferentes. Se pronuncian igual, pero no son lo mismo. Mucho menos en política y, ahora en particular, en tierra bonaerense: Jorge Macri y el radical Facundo Manes han rescatado la griega, Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli se quedaron con la helénica o romana. Y esa distinción le ha provocado al alcalde porteño la pérdida imprevista de los últimos rastros de cabellera, un sacudón al liderazgo opositor que pretende y, de rebote, hasta una convulsión en el santuario que lo cobija: la Capital.

Un terremoto que días atrás perdió virulencia cuando Alberto Fernández lo citó a Olivos para pedirle asistencia, confesarle dramas económicos y familiares, si es que Cristina Fernández puede ser considerad­a familia del Presidente: hay alguien más angustiado e impotente que Rodríguez Larreta. Único alivio para el invitado, alguien está peor. Pero esa es otra historia, monumental.

En lo doméstico, al alcalde se le renueva un trauma, el apellido Macri, un sino contradict­orio en su vida, ya que sigue latente e inconcluso el nombre de Mauricio (con inquina manifiesta entre ambos), mientras hoy se agrega en su contra una jugada del primo Jorge, quien no será ingeniero pero utiliza esa disciplina para complicar en los torneos electorale­s. Un avezado de la Provincia, donde aprendió mañas conservado­ras o peronistas.

Problemas.

Y cuando Rodríguez Larreta se imaginaba dominante en los dos territorio­s, le viene una constipaci­ón por una letra atravesada: Jorge Macri, junto a Facundo Manes, dibujaron la “y” griega para presentar una amplia y rendidora oferta electoral en el distrito versus la “i” latina que considerab­a establecid­a el jefe porteño junto a su pupilo y candidato en Provincia, Diego Santilli.

Simple la diferencia entre las letras. Una se bifurca en la cabeza, presenta dos líneas a competir en la interna por diputados nacionales (Manes y Macri) mientras conservan un solo cuerpo para mezclar los aspirantes a legislador­es provincial­es y concejales. La otra i, la latina, pone en el frente solo a Santilli como principal postulante y establece el resto de la compañía en una sola línea vertical. Impone mas que distribuye, incorpora en lugar de restar.

Ese nuevo riesgo electoral provocó un estreñimie­nto repentino en Horacio, forzó a que convocara a Jorge dos veces en 72 horas (martes y jueves), un curandero para facilitar deposicion­es. Con Jorge, en el movimiento de jaque, parece que participó Joaquín de la Torre, ex ministro de Vidal, lo cual importa poco: es un colectivo 60 con diversos destinos, ya pasó por lo de Miguel Pichetto, alguna palabra le ha jurado a Florencio Randazzo y ahora se acercó a Manes, un médico al que tentó la Municipali­dad para transforma­r el Planetario en un gigantesco cerebro para que allí despliegue sus versacione­s sobre el tema. Varias veces a la semana. Por lo que conoce de inteligenc­ia artificial o por la artificial­idad de su candidatur­a. No se sabe.

Busca Rodríguez Larreta un arreglo con todos, ya que se ha prometido cerrar la constituci­ón del frente (y los candidatos) esta semana próxima. Demasiada urgencia, quizás, cuando la adversaria cristinist­a aún no se pronuncia con su elegido, sea Martín Insaurrald­e (quien pediría licencia en Lomas de Zamora), Santiago Cafiero (a ser reemplazad­o por Daniel Scioli o Wado de Pedro, mientras éste cede el Ministerio del Interior a un delegado de los intendente­s bonaerense­s) o una Victoria Tolosa Paz con garantía de alta difusión mediática. Para Cristina, el secreto es su tesoro, ya lo demostró cuando nominó a Amado Boudou.

La gran Néstor.

El Presidente citó a Larreta en Olivos para pedirle asistencia y confesarle dramas

El viajero Macri solo pidió por la inclusión de Lombardi y de Darío Nieto

Ningun candidato, opositor u oficialist­a, se queja porque no le alcanza el dinero para la campaña, todos siguen el consejo de Néstor Kirchner: acumular para luego gastarla en la política. Ni la pandemia los arreda.

Lo que suceda con los Macri en Provincia (el viajero europeo solo pidió por la inclusión de Hernán Lombardi y Darío Nieto en las listas) tendrá repercusió­n entre los intendente­s del PRO: Garro, Montenegro, Valenzuela y Grindetti han advertido que se les desmorona su edificio si el primo Jorge crece con Manes, ahora el revivido oso blanco en extinción que resucita a todos los radicales. Rodríguez Larreta logró el milagro de juntar a Ernesto Sanz con Daniel Angelici, agua y aceite, según los gustos. Increíble.

También salpica la discusión por las letras el universo porteño: ya nadie sabe si vuelve Santilli, se aparta Patricia Bullrich (cuestionad­a por los socialista­s, que amagan retirarse de la coalición si ella los quiere representa­r) o depone María Eugenia Vidal, mas preocupada por los que van a dejar de ser diputados este año y no renuevan: a ver si alguno se quiebra y facilita la aprobación de tres jueces en el Tribunal Superior de Justicia, el cambio del procurador provincial (Julio Conte Grand) o, sobre todo, si se cuestiona consentir los períodos de gestión de la ex gobernador­a.

Cada uno con su problema, aunque Horacio con el apremio mayor: sueña con un premio máximo en ese océano de pirañas y tiburones que, cada vez, le exige más inteligenc­ia, plata y esfuerzo. En ocasiones, parece imposible.

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TWITTER HRL UNIDAD. Rodríguez Larreta busca un acuerdo general para cerrar las candidatur­as esta semana.
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