Raffaella y sus mensajes
La mayoría de la gente recuerda a Raffaella Carrà solo por un puñado de canciones pegadizas y por el modo en que las trasladaba a la escena acompañada de un grupo de bailarines. Sin embargo, su carrera tuvo otros hitos memorables como cuando, en el teatro Sistina de Roma, acompañó a Marcello Mastroianni en el musical Ciao Rudy, dedicado a Rodolfo Valentino.
Los que califican a los temas de Raffaella Carrà como pasatistas o superficiales, seguramente no habrán notado que en el repertorio que ofreció en el Luna Park en plena dictadura, las letras de las canciones encerraban mensajes relacionados con circunstancias que se vivían en la Argentina en aquel momento y que no fueron captados ni siquiera por el gobierno militar. Si reunimos algunos versos de aquellas canciones como si armáramos un rompecabezas podremos descifrar esos mensajes. En Rumores ella decía “Non mi sento sicura mai”, y reflejaba aquel momento del país en que la gente nunca se sentía segura. En
Fiesta, al reconocer que “Es sabido que es peligroso decir siempre la verdad” hace alusión al periodismo de la época que estaba amordazado. Cuando cuenta la historia de Lucas y dice: “Lucas... ¿Qué te ha sucedido? ¿Dónde te has metido? Nunca lo sabré”, la letra es un reflejo de la historia de tantas mujeres cuyos novios desaparecieron misteriosamente en la dictadura. La letra de California puede asociarse con los que, amenazados, tuvieron que irse del país de un día para otro, cuando dice: “Me largo porque aquí estorbo” y pide “Llévame al aeropuerto que se empieza a oler a muerto”.
El compositor de aquellas canciones, Gianni Boncompagni, fue el primer gran amor de Raffaella y la acompañó no solamente en el armado de su repertorio sino también como guionista del show televisivo Carrámba! Che sorpresa.
Más aún, en un momento compró una casa al lado de la residencia de la cantante y Boncompagni fue para ella tan buen compañero que se justifica agregarlo a mi colección de “apellidos predestinantes”.
El último mensaje que nos envió Raffaella Carrà a los numerosos admiradores que, además, somos aficionados a la quiniela, fue pocos días después del 5 de julio, la fecha en que se conoció la noticia de su muerte. Los que apostamos en su homenaje al título de su canción más popular (03
03 456) separando ese número en dos partes nos encontramos que el 8 de julio fuimos favorecidos por la suerte: en la quiniela de la Ciudad de Buenos Aires fue premiado el 56 en el sorteo de las 12.00 y el 303 encabezó los premios en el sorteo nocturno, con el agregado de la redoblona del 03 que figuró dos veces en la tabla. El 78, su edad cuando murió, también fue premiado en un sorteo de la quiniela de Córdoba.