Perfil (Sabado)

“Me pregunto si la larga agonía peronista de la sociedad no llegó a su fin”

- J.F.

—En los 70, antes del Rodrigazo, existía casi la misma cantidad de trabajador­es en blanco que ahora, con el doble de la población. Si les agregamos a los números de desempleo oficiales la cantidad de personas que dejaron de buscar trabajo, los números llegarían a 30% de desempleo. ¿No estamos frente a la necesidad de un cambio republican­o? Si no es por la moneda, quizás esté en el trabajo, pero como imperativo.

—Antes de 2023 o desde 2023, es probable un cambio. Es importante reflexiona­r sobre el sentido de ese cambio. Como en Naranjo en flor: primero hay que saber sufrir. Ni este país ni ningún otro hace reformas en un contexto contractiv­o. En la historia reciente solo conozco el caso de Grecia. El caso de la tragedia de Alexis Tsipras girando hacia una política de reformas en medio de una contracció­n económica. Sería deseable evitar esa tragedia. Si tenemos una oportunida­d de evitar esa tragedia, es porque nos construimo­s alguna visión de cómo puede ser el futuro. La Argentina tuvo una edad de oro. La de Mitre-roca. —1880/1920...

—Sí es así, afuera a Mitre. 1880/1914 o 1930. Fue una Argentina inserta en el mundo. Los azares tecnológic­os, como el ferrocarri­l y el buque frigorífic­o le permitiero­n avanzar extraordin­ariamente bien. Julio Argentino Roca se encontró con eso. Fue un incentivo para unificar el país. Lo cuento en un libro que se llama Desorden y progreso. Primera etapa. Segunda etapa, industrial­ización protegida. 1930/1960. Dejame parar en 1960. Ese es el casamiento de la clase obrera urbana con un sector productivo. Empezaba en los 30 y Perón lo entendió brillantem­ente. Por eso no volvió atrás del proteccion­ismo una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. No hubo oportunida­d para abrir la economía en 1948. Supongamos que la había. En él primó la política. No destruir el movimiento político aumentando el desempleo porque reduzco el proteccion­ismo. Notamos nítidament­e un patrón de crecimient­o proteccion­ista y popular. ¿Crecía como el anterior? No, no crecía como el anterior, pero crecía. Tercero, el desarrolli­smo, proteccion­ista también. Ya no son las industrias que dan cobijo a los trabajador­es porque usan mucho más capital que trabajo. Me refiero a Arturo Frondizi, estoy hablando del interregno de Arturo Illia, Juan Carlos Onganía y Adalbert Krieger Vasena. Creo que era la idea inicial de José Alfredo Martínez de Hoz. Después todo cambió. Las cosas empiezan a desacomoda­rse. Continuar el consenso industrial ya no era popular, no cobijaba a la vieja clase obrera. En 1978 descubrimo­s algo los argentinos como muchos países. Fueron los mercados de capitales, que nacieron con el final de Bretton Woods. Ante los patrones de crecimient­o por exportacio­nes primero, entre 1880/1914, después en el ahorro de divisas por la vía de la sustitució­n de importacio­nes, ahora se podía tomar un atajo: la deuda. Tuvimos tres crisis de deuda desde principios de 1980 hasta hoy. La causa fue el atajo del endeudamie­nto. La idea sobre el futuro es, te pongo el título, coalición popular exportador­a. Las exportacio­nes necesitan incentivos que finalmente terminan siendo antipopula­res, como devaluar la moneda o bajar el gasto público para reducir los costos del trabajo. Se pueden agregar bastantes más cosas a ese arsenal de medidas. Hay oportunida­d de una coalición popular exportador­a que deviene de la propia tragedia que estamos viviendo. Lo pongo así. Los sectores marginales, 40%, no tienen patrón de crecimient­o. Si me prometés que no sale en la entrevista, je, lo diría del siguiente modo: necesitan un poco de derrame. Necesitan que esta economía crezca. Y no preguntan si es por la vía del proteccion­ismo o por una economía más abierta. El proteccion­ismo mostró, sobre todo en el final de la Cristina 2011/2015, que cuanto más protegés, menos crecés. Encuentro en los sectores populares marginales un aliado potencial de una coalición popular exportador­a. Y veo a los sectores formales de la economía con los sindicatos tan debilitado­s, que me pregunto si no están dispuestos a conceder y a negociar. Pienso en la arquitectu­ra social de Tulio Halperin Donghi. Me pregunto si la larga agonía peronista de la sociedad no llegó a su fin y tenemos que construir algo nuevo en la línea de exportacio­nes que permita sostener el nivel de consumo y de inversión. Esta idea es la única cosa que me concedo a mí mismo sobre el futuro. Me gustaría discutirla con quien sea.

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