“SI ME CRU­ZO CON LAU­RI­TA O BAR­BIE EN MAR DEL PLA­TA, LAS SALUDARE CON RES­PE­TO”

Pronto - - Horoscopo - Ni­co­lás Pe­ral­ta Fotos: Na­dia Ju­go

De un tiem­po a es­ta par­te, Fe­de­ri­co Bal (29) de­ci­dió ba­jar no­to­ria­men­te el per­fil, no in­vo­lu­crar­se en es­cán­da­los me­diá­ti­cos y abo­car­se de lleno a su ca­rre­ra ar­tís­ti­ca. Tras se­pa­rar­se de Lau­ri­ta Fer­nán­dez (27), el ex campeón del Bai­lan­do por un sue­ño se co­rrió del ojo del hu­ra­cán y se cen­tró en su cre­ci­mien­to ac­to­ral. El pre­sen­te lo en­cuen­tra lleno de pro­yec­tos: por un la­do, es­tá en ple­na eta­pa de en­sa­yos de Nue­va­men­te jun­tos, la re­vis­ta que vol­ve­rá a re­unir so­bre un es­ce­na­rio a Car­men Bar­bie­ri y San­tia­go Bal y en la que Fe­de no so­lo com­par­ti­rá las ta­blas con sus pa­dres, sino que tam­bién ten­drá la res­pon­sa­bi­li­dad de di­ri­gir­los. Ade­más, ya es­tá lis­ta la pe­lí­cu­la Rum­bo al mar, en la que ac­túa jun­to a su pa­pá San­tia­go, y que se­rá ex­hi­bi­da pri­me­ro en Es­ta­dos Uni­dos y lue­go en Ar­gen­ti­na. An­tes de em­bar­car­se con des­tino a Los An­ge­les pa­ra par­ti­ci­par de la mues­tra de la Ame­ri­can Ci­ne­mat­he­que, a la que acu­den crí­ti­cos y per­so­na­li­da­des des­ta­ca­das de la in­dus­tria nor­te­ame­ri­ca­na con el fin de se­lec­cio­nar pe­lí­cu­las pa­ra for­mar par­te de los Gol­den Glo­be 2019, Fe­de dia­lo­gó con Pron­to so­bre su gran pre­sen­te. “Ha­ber fil­ma­do es­ta peli con mi vie­jo fue her­mo­so. Me lle­na de or­gu­llo, de amor y es una his­to­ria sim­ple: el via­je de un pa­dre y un hi­jo des­de su pro­vin­cia na­tal, Tu­cu­mán, ha­cia el mar en un mo­men­to muy es­pe­cial por­que al pa­dre le diag­nos­ti­can una en­fer­me­dad ter­mi­nal y le que­da po­co tiem­po de vi­da. Se van a sor­pren­der cuan­do la vean, por­que de mí y de mi vie­jo to­dos es­pe­ran una peli po­cho­cle­ra y se van a en­con­trar con un gol­pe di­rec­to al co­ra­zón en un fil­me más bien dra­má­ti­co”, re­ve­la Fe­de­ri­co.

-La pe­lí­cu­la tie­ne pun­tos en co­mún con tu his­to­ria con tu pa­pá.

-Sí. A Ju­lio, mi vie­jo de la pe­lí­cu­la,

El hi­jo de Car­men Bar­bie­ri y San­tia­go Bal se pre­pa­ra pa­ra di­ri­gir a sus pa­dres en Nue­va­men­te jun­tos, en La Fe­liz. Cuen­ta que no fue a la pre­sen­ta­ción de la tem­po­ra­da pa­ra dar­le lu­gar a las mu­je­res de la obra, pe­ro tam­bién por­que que­ría evi­tar que la pren­sa es­pe­cu­la­ra si se en­con­tra­ba con al­gu­na de sus ex no­vias: “Quie­ro evi­tar los es­cán­da­los por­que no van de la mano de es­te pre­sen­te que eli­jo vi­vir”, ex­pli­ca

le dan mal los es­tu­dios, su sa­lud es­tá muy de­te­rio­ra­da y San­tia­go es­tu­vo muy mal de sa­lud en dis­tin­tos mo­men­tos de su vi­da y he pa­sa­do si­tua­cio­nes muy du­ras a su la­do. Hay pun­tos de co­ne­xión, cla­ro. La di­fe­ren­cia es que en la fic­ción pa­dre e hi­jo se unen mu­cho más a par­tir de la ma­la sa­lud del pa­dre, mien­tras que en la vi­da real siem­pre es­tu­ve muy pe­ga­do a mi pa­pá. -San­tia­go es­tu­vo cer­ca de la muerte mu­chas ve­ces. ¿Pen­sás en eso?

-Sí, cla­ro. Hoy por suer­te lo ten­go a mi la­do y es­tá muy bien, pe­ro pien­so mu­cho en la muerte y en lo fi­ni­tos que so­mos to­dos. Por eso ha­ce­mos es­ta peli y el re­gre­so al tea­tro es­te ve­rano en el Atlas de Mar del Pla­ta. Rum­bo al mar se es­tre­na­rá en enero y la idea es ha­cer una fun­ción de pren­sa en Bue­nos Ai­res y otra en Mar­del. To­do es­to que ha­go es pa­ra el re­cuer­do. La peli que­da pa­ra siem­pre y se las mos­tra­ré a mis hi­jos y a mis nie­tos. Pa­pá es un ti­po gran­de, soy cons­cien­te de eso, y quie­ro ha­cer en vi­da to­do lo que pue­da pa­ra el re­cuer­do.

-¿Le de­cís te quie­ro?

-Siem­pre. No me guar­do na­da. Te­ne­mos una muy lin­da re­la­ción, ya más adul­ta. No me ima­gino su des­pe­di­da y ni quie­ro pen­sar en eso. Más que pen­sar en el fu­tu­ro, me fo­ca­li­zo en el hoy, en que lo ten­go y en to­do lo que pue­do ha­cer a su la­do. -¿Có­mo sur­gió vol­ver a tra­ba­jar en tea­tro con tus pa­pás?

-La idea sur­gió un po­co de mi vie­jo. Era un sue­ño que él te­nía y co­mo siem­pre di­ce, no se que­ría ir de es­te mun­do sin tra­ba­jar con­mi­go y con mi vie­ja. El ya te­nía la re­vis­ta ar­ma­da en su ca­be­za ha­cía un tiem­po, pe­ro en es­tos úl­ti­mos años yo me abo­qué a ha­cer co­me­dias y de gol­pe se ali­nea­ron los pla­ne­tas pa­ra que aho­ra se nos dé.

-¿Có­mo se ali­nea­ron?

-Pa­só de to­do. An­tes mis vie­jos se lle­va­ban co­mo el cu­lo y aho­ra se lle­van in­creí­ble­men­te bien. Apar­te es­te ve­rano yo te­nía pen­sa­do ha­cer La jau­la de las lo­cas, pe­ro se ba­jó Pe­pe Ci­brián y to­do cam­bió cuan­do Guillermo Ma­rín nos pro­pu­so ha­cer es­ta re­vis­ta en fa­mi­lia. Va a ser un pla­cer.

-Hoy sos el di­rec­tor de Car­men y San­tia­go. ¿Lo po­dés creer?

-No, to­da­vía no cai­go. Mi idea ini­cial era ocu­par­me del con­te­ni­do del es­pec­tácu­lo pe­ro sin ima­gi­nar­me que iba a ter­mi­nar sien­do el di­rec­tor. Esa cu­car­da de de­cir que soy el di­rec­tor no me in­tere­sa: mi me­ta es que mis vie­jos vuel­van con una re­vis­ta que rom­pa ba­rre­ras, que cam­bie el gé­ne­ro y que ha­ble de ese amor que se tu­vie­ron. Mi pa­pá ha­bía es­cri­to una re­vis­ta ini­cial, pe­ro se la bo­ché por­que no me pa­re­cía ati­na­da pa­ra es­te mo­men­to ac­tual. -¿Có­mo reac­cio­nó cuan­do se la bo­chas- te?

-Le cos­tó, pe­ro des­pués me en­ten­dió. Y cuan­do le con­té la idea que yo te­nía, me di­jo: “Sí, te­nés ra­zón en to­do lo que me di­jis­te, dé­mos­le pa­ra ade­lan­te”. Es­ta­mos muy cer­ca de una muy lin­da obra. Va­le­ria Ar­chi­mó es­tá ha­cien­do ma­ra­vi­llas con las co­reo­gra­fías y los en­sa­yos son pu­ra cons­truc­ción. Va­mos a ha­cer una re­vis­ta co­mo nun­ca se hi­zo.

-¿Es pa­ra tan­to?

-Sí, por­que es una re­vis­ta ba­sa­da en una his­to­ria de amor y eso ja­más se hi­zo. Mis vie­jos se qui­sie­ron mu­cho, las pa­sa­ron to­das y pa­ra vol­ver a las ta­blas ha­bía que con­tar un po­co eso. La his­to­ria de amor que con­ta­mos es la de Car­men y San­tia­go, no es fic­ción, es la his­to­ria real. No­so­tros no po­de­mos ha­cer mu­cha fic­ción por­que nues­tras pro­pias vi­das ya son de fic­ción. Ha­bla­mos de to­do, de lo lin­do y lo no tan lin­do. No nos po­de­mos ha­cer los bo­lu­dos: en es­te tiem­po pa­só de to­do y lo va­mos a con­tar.

-¿Sos el ne­xo en­tre tus pa­pás?

-Y, sí... Soy su úni­co hi­jo en co­mún y siem­pre los ter­mino jun­tan­do. No me gus­ta que se di­gan co­sas feas y se lle­ven mal. Pa­sé mo­men­tos ma­los y aho­ra pue­do lo­grar que se jun­ten, que se res­pe­ten y se quie­ran. Arri­ba del es­ce­na­rio van a ha­cer ma­gia por­que la gen­te los quie­re mu­cho a mis vie­jos jun­tos. Fue­ron mu­chí­si­mos años de éxi­tos y que vuel­van al Atlas, un tea­tro que les dio tan­to, es in­creí­ble. -¿Cuán­to te afec­tó la me­dia­ti­za­ción de su se­pa­ra­ción?

-Un mon­tón. Su­frí mu­cho y es­tu­ve muy tris­te, co­mo cual­quier hi­jo. Que se se­pa­ren tus vie­jos es ho­rri­ble y en­ci­ma que ha­ble to­do el país, mu­cho peor. Es una mier­da pe­ro ya es­tá, ya pa­só. A ve­ces se ter­mi­na el amor, la gen­te se se­pa­ra y es así.

-¿In­ten­tas­te ha­blar con ellos y pe­dir­les lo so­lu­cio­nen puer­tas pa­ra aden­tro? -Sí, ob­vio que lo hi­ce y es­tu­ve in­ten­tan­do que es­ta unión de hoy se lo­gra­ra mu­cho tiem­po an­tes. Pe­ro no se pu­do por­que es­ta­ban do­li­dos, tris­tes, enojados. La vi­da es así y uno no pue­de for­zar las co­sas por­que eso se sien­te.

-¿Qué te­nés de Car­men?

-El amor por el ci­ne y to­da esa lo­cu­ra de que­rer fil­mar. Mi ma­má es una ci­né­fi­la em­pe­der­ni­da y me me­tió el amor por el ci­ne en la ca­be­za. Aho­ra es­toy fe­liz con Rum­bo al mar y con es­te via­je a Los An­ge­les que va­mos a ha­cer con los au­to­res y los di­rec­to­res de la peli. Con ma­má so­mos lo­cos por las pe­lí­cu­las, ama­mos ir al ci­ne y de chi­co me ha­cía ver filmes que no eran pa­ra ni­ños. A Ta­ran­tino lo mi­ro

des­de los 8 años.

-¿Y de San­tia­go qué he­re­das­te?

-La pun­tua­li­dad, el res­pe­to por el la­bu­ro y ese mam­bo de que­rer cre­cer to­do el tiem­po. San­tia­go es un bus­ca que sur­gió bien de aba­jo y a fuer­za de la­bu­ro se hi­zo un nom­bre. No re­ci­bió ayu­da de na­die y eso es muy in­tere­san­te, me gus­ta mu­cho. - ¿Có­mo es­tás de amo­res?

-Tran­qui­lo, sol­te­ro y muy bien así. En es­te mo­men­to pre­fie­ro no ha­blar de mí y de mis re­la­cio­nes. Des­pués de te­ner no­viaz­gos tan pú­bli­cos y ex­pues­tos, ne­ce­si­té ale­jar­me un po­co de la te­le y de los es­cán­da­los. En­fo­qué mi ca­rre­ra ha­cia otro la­do, que no va de la mano de los es­cán­da­los amo­ro­sos y to­do ese ti­po de co­sas que sí vi­ví en otro mo­men­to. Tam­bién es­toy más gran­de y no me gus­ta­ba la ima­gen que es­ta­ba dan­do y que me de­vol­vía la te­le. -¿Fue por con­se­jo de al­guien que cam­bias­te?

-No, fue un click in­terno, per­so­nal. Nin­gún con­se­jo de na­die; el la­bu­ro me fue lle­van­do a un lu­gar así. Si es­tás pre­sen- tan­do una pe­lí­cu­la en Los An­ge­les, no po­dés es­tar pe­leán­do­te con Po­lino y De Bri­to en el Bai­lan­do. Hay co­sas que no van de la mano.

-¿No ex­tra­ñás el Bai­lan­do?

-No, na­da. La pa­so mu­cho me­jor en ca­sa vien­do co­mo bai­lan y no es­tan­do ahí, en­fren­tán­do­me a mo­men­tos que son un po­co in­có­mo­dos. Agra­dez­co siem­pre to­do lo que me dio, ¿eh? No re­nie­go pa­ra na­da por­que tam­bién me dio mu­chos mo­men­tos ale­gres. Pe­ro no, no lo ex­tra­ño en ab­so­lu­to.

-¿En­ton­ces mi­rás el pro­gra­ma?

-Sí, cla­ro, ¿có­mo no lo voy a mi­rar? No soy de los que di­cen que no mi­ran el Bai­lan­do. Si pue­do, lo veo. Es­toy tra­ba­jan­do mu­cho y si no lo veo, ten­go Twit­ter y por ahí me en­te­ro de to­do lo que pa­sa. Soy muy ac­ti­vo en las re­des so­cia­les.

-¿Ver­la a Lau­ri­ta en el ju­ra­do qué te pro­vo­ca?

-No me pro­vo­ca na­da. Me pa­re­ce que Laura es­tá per­fec­ta adon­de es­tá. To­da su vi­da se pre­pa­ró pa­ra es­te mo­men­to y es­tá muy bien el lu­gar que ocu­pa. Es­tá muy agra­de­ci­da del lu­gar que le die­ron y se lo me­re­ce com­ple­ta­men­te. Brin­do por ella. -¿Que­da­ron bien?

-Sí, cla­ro, ¿có­mo va­mos a que­dar mal? Es una mu­jer que me acom­pa­ñó du­ran­te dos años de mi vi­da y ten­go los me­jo­res re­cuer­dos siem­pre.

-En su mo­men­to di­jis­te que era el amor de tu vi­da.

-Bueno, siem­pre que uno es­tá en pa­re­ja di­ce y sien­te que es el amor de su vi­da. Hoy ya pa­só eso y sien­to que fue un gran amor. Pe­ro la mu­jer de mi vi­da ya no.

-Te vas so­lo a Mar del Pla­ta. ¿Vas dis­pues­to a en­con­trar el amor?

-¿Por qué me cir­cuns­cri­bís a Mar del Pla­ta? ¡El amor lo pue­do en­con­trar en Mi­ra­mar, Pi­na­mar o cual­quier otro lu­gar de la cos­ta! No sé dón­de pue­do en­con­trar el amor, qué se yo. No es­toy con ese chip. Mi me­ta es tra­ba­jar, di­ri­gir es­ta obra her­mo­sa y ocu­par­me de to­dos los pro­yec­tos lindos que ten­go pa­ra el año que vie­ne. Es­toy bas­tan­te le­jos de que me vuel­van a ver blan­quean­do una no­via y di­cien­do que es­ta­mos fe­li­ces ahí, en la pla­ya. No es­toy en ese es­ta­do.

-¿Qué pro­yec­tos te­nés pa­ra el año que vie­ne?

-Es­toy es­cri­bien­do una pe­lí­cu­la y pa­re­ce que se va a fil­mar en 2019. No quie­ro ade­lan­tar mu­cho pa­ra que no se que­me pe­ro te pue­do de­cir que hay gen­te in­tere­sa­da en con­cre­tar­la.

-¿Con quién te gus­ta­ría tra­ba­jar?

-En ci­ne, con Luis Bran­do­ni, Ri­car­do Da­rín, Ale­jan­dro Awa­da, Guillermo Fran­ce­lla y Leo­nar­do Sba­ra­glia. Son ac­to­res ge­nia­les y pen­sar el día de ma­ña­na con tra­ba­jar en al­gu­na pe­lí­cu­la con ellos me ilu­sio­na. Se­ría un pla­cer.

-¿Por qué no fuis­te a la pre­sen­ta­ción de los elen­cos de Mar del Pla­ta en el Colón?

-Por­que nos pa­re­ció que pa­ra es­te mo­men­to del país lo me­jor que po­día­mos ha­cer era que las mu­je­res de la re­vis­ta fue­ran a re­pre­sen­tar­nos a no­so­tros. Con pa­pá y el Bi­cho Gó­mez de­ci­di­mos no ir y que las mu­je­res ocu­pa­ran el lu­gar que siem­pre tu­vie­ron que te­ner. Y más en un gé­ne­ro co­mo la re­vis­ta, que siem­pre fue tan ma­chis­ta. Ade­más, es­ta­ba tra­ba­jan­do y de pa­so evi­té cru­zar­me con mis ex, que iban a es­tar ahí. An­tes de que la pren­sa co­men­ta­ra que nos vi­mos o nos di­ji­mos tal co­sa, pre­fe­rí que­dar­me en mi ca­sa la­bu­ran­do.

-El tí­tu­lo fue: Fe­de Bal fal­tó por­que no qui­so cru­zar­se con Lau­ri­ta y Bar­bie Vé­lez.

-¿Vis­te có­mo son? Ter­mi­né sien­do no­ti­cia por­que no fui. Quie­ro evi­tar los es­cán­da­los por­que no van de la mano de es­te pre­sen­te que eli­jo vi­vir. No fui pa­ra no te­ner pro­ble­mas y pa­ra no cru­zar­me con na­die que me pue­da ge­ne­rar pro­ble­mas. Mi te­ma no es con mis ex: me las pue­do cru­zar y sa­lu­dar­las. Pe­ro si las sa­lu­do a Laura, a Bar­bie o a quien sea, la pren­sa va a es­tar sa­can­do fotos de ese mo­men­to o fil­mán­do­lo. En­ton­ces, pre­fe­rí que­dar­me tran­qui­li­to en mi ca­sa. Ya no quie­ro abrir Twit­ter o Ins­ta­gram y ver mi foto sa­lu­dan­do a una ex no­via. Si pue­do evi­tar to­do eso, lo voy a ha­cer.

-El ve­rano es lar­go y te las po­dés cru­zar en cual­quier mo­men­to en Mar del Pla­ta.

-Sí, es­tá bien, las sa­lu­da­ré y se­gui­rá to­do bien. No pa­sa na­da.

-¿A las dos las po­dés sa­lu­dar? ¿A Bar­bie tam­bién?

-No sé có­mo se­ría ese en­cuen­tro. Tra­to de que no se ge­ne­re, pe­ro si se ge­ne­ra, se­rá con res­pe­to. No ten­go ni idea si con Bar­bie nos po­dre­mos sa­lu­dar des­pués de tan­to tiem­po, pe­ro tam­po­co pien­so en eso. -¿En qué que­dó tu jui­cio con Na­za­re­na Vé­lez?

-De ese te­ma no voy a ha­blar. Es­tá to­do en ma­nos de la Jus­ti­cia. Si­gue en pie el jui­cio por ca­lum­nias e in­ju­rias por to­do lo que di­jo de mí. Lo si­gue to­do mi abo­ga­do Juan Gio­va­ne­to­ni.

“NO EX­TRA­ÑO EN AB­SO­LU­TO ES­TAR EN EL BAI­LAN­DO”

Ha­ya paz El ac­tor es con­ci­so: con Lau­ri­ta no tie­ne nin­gún pro­ble­ma y la fe­li­ci­ta por el si­tio que ocu­pa en el Bai­lan­do; mien­tras que no tie­ne idea có­mo se­ríaen­con­trar­se con Bar­bie des­pués de tan­to tiem­po.

Otra his­to­ria de amor Con di­rec­ción de Ig­na­cio Ga­ras­sino, Rum­bo al mar par­ti­ci­pa­rá de la Ame­ri­can Ci­ne­mat­he­que en Los An­ge­les. “de mí y de mi vie­jo to­dos es­pe­ran una peli po­cho­cle­ra, pe­ro es­ta es más bien dra­má­ti­ca”, ase­gu­ra Fe­de.

RelajadoFe­de ba­jó no­ta­ble­men­te el per­fil: “Si es­tás pre­sen­tan­do una pe­lí­cu­la en Los An­ge­les, no po­dés es­tar pe­leán­do­te con Po­lino y De Bri­to en el Bai­lan­do. Hay co­sas que no van de la mano”, ex­pli­ca

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