Una or­de­nan­za que prohi­bía el arreo

Río Negro - Aniversario - - Aniversario Neuquén -

Edel­man en su li­bro “Re­cuer­dos Te­rri­to­ria­nos”.

Y por otra par­te, los gas­tos por la pres­ta­ción del ser­vi­cios de fae­na que rea­li­za­ba el mu­ni­ci­pio iban en au­men­to. Ca­be acla­rar que la fae­na se rea­li­za­ba en es­pa­cios abier­tos sin edi­fi­cios ade­cua­dos.

“Du­ran­te 1910 in­gre­sa­ron a las ar­cas co­mu­na­les por el con­cep­to de abas­to 178,10 pe­sos. Los egre­sos del año por el ma­ta­de­ro su­ma­ron 2.789,93 pe­sos”, se cuen­ta en el tex­tos his­tó­ri­co.

Es­to ge­ne­ró un re­cla­mo pú­bli­co en bus­ca de apu­rar las obras del pri­mer edi­fi­cio pa­ra el ma­ta­de­ro. El cos­to fue de 15.000 pe­sos y la Nueva Es­pa­ña ade­lan­tó los fon­dos en prés­ta­mo, con un in­te­rés del 8,5%. Has­ta ha­ce tres años es­ta­ba en vi­gen­cia en la ciu­dad de Neu­quén una or­de­nan­za que era to­tal­men­te atem­po­ral con la mo­der­ni­dad del si­glo XXI. “Prohí­ba­se el arreo de ga­na­do por la ave­ni­da Ar­gen­ti­na”, es­ta­ble­cía el ar­tícu­lo 1 de la nor­ma.

Si­tua­da en la ca­pi­tal con sus 50 años de vi­da, no re­sul­ta­ba tan ri­dí­cu­la. Es que en esa épo­ca, los ga­na­de­ros de­bía cru­zar con su ha­cien­da to­da la ciu­dad pa­ra lle­gar has­ta el ma­ta­de­ro. Y se cru­za­ban con ca­rrua­jes y ca­rros a mo­tor.

Fe­rro­ca­rri­les Sud do­nó 600 dur­mien­tes. Nueva Es­pa­ña otor­gó un prés­ta­mo pa­ra las obras.

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