Apu­ra­dos

Por se­gun­da vez en dos me­ses, el go­bierno acu­dió de ur­gen­cia al FMI. El pe­di­do de ayu­da sig­ni­fi­có un nue­vo cam­bio en las me­tas fis­ca­les y de in­fla­ción.

Río Negro - Pulso - - Portada - DIE­GO PENIZZOTTO die­go­pe­niz­zot­to@rio­ne­gro.com.ar CO­RRES­PON­SA­LÍA CI­PO­LLET­TI

Las dos se­ma­nas que aca­ban de trans­cu­rrir pue­den de­fi­nir­se sin mar­gen de error co­mo el peor mo­men­to de la ges­tión eco­nó­mi­ca del go­bierno Cam­bie­mos. El ti­po de cam­bio se ele­vó un 25% en un pu­ña­do de rue­das, las re­ser­vas del Ban­co Cen­tral (BCRA) ca­ye­ron por mi­les de mi­llo­nes, se acu­dió de apu­ro por se­gun­da vez en ape­nas tres me­ses al Fon­do Mo­ne­ta­rio In­ter­na­cio­nal (FMI), se re­flo­tó de for­ma rús­ti­ca una he­rra­mien­ta po­lé­mi­ca y ca­rac­te­rís­ti­ca de la ges­tión an­te­rior co­mo las re­ten­cio­nes, y se anun­ció aho­ra sí, un fuer­te ajus­te fis­cal pa­ra el año pró­xi­mo.

To­do ello, sin men­cio­nar la fra­gi­li­dad po­lí­ti­ca en la que el go­bierno que­dó ubi­ca­do, tras un fin de se­ma­na en que in­ten­tó una re­no­va­ción de nom­bres y es­ti­los pa­ra el re­lan­za­mien­to de la ges­tión an­tes del via­je al FMI, y so­lo ob­tu­vo la reu­bi­ca­ción de los mis­mos nom­bres en pues­tos de­va­lua­dos y/o re­agru­pa­dos.

El ver­da­de­ro efec­to de lo su­ce­di­do en los úl­ti­mos 15 días, aun no se ma­ni­fies­ta en to­da su mag­ni­tud. El sal­to brus­co en la co­ti­za­ción del dó­lar se tra­ta sin más, de un ajus­te de he­cho, que li­cúa pa­si­vos en pe­sos. En es­te sen­ti­do, el grue­so del dé­fi­cit y de la deu­da no­mi­nal del fis­co, es me­nos pe­sa­do en tér­mi­nos re­la­ti­vos de ca­ra al fu­tu­ro. La co­rrec­ción que el go­bierno in­ten­tó lle­var de a po­co me­dian­te la ilu­sión del gra­dua­lis­mo, lle­gó to­da jun­ta y de la mano del mer­ca­do financiero.

Pe­ro la con­se­cuen­cia más com­ple­ja, y aque­lla a la que ha­brá que pres­tar más aten­ción de aho­ra en más, es el re­cor­te del sa­la­rio real. To­dos aque­llos que tie­nen in­gre­sos fi­jos en pe­sos, son un ter­cio más po­bres que ha­ce 20 días. Na­tu­ral­men­te, tal afir­ma­ción es el re­sul­ta­do de con­si­de­rar los sa­la­rios me­di­dos en dó­la­res. Bien se po­dría se­ña­lar que los sa­la­rios en pe­sos se usan pa­ra ad­qui­rir una ca­nas­ta de bie­nes y ser­vi­cios en pe­sos. En efec­to, es el im­pac­to que la de­va­lua­ción pro­vo­ca­rá en el va­lor de di­cha ca­nas­ta, lo que ter­mi­na­rá qui­tan­do po­der ad­qui­si­ti­vo al sa­la­rio.

En es­te sen­ti­do, la im­pro­vi­sa­ción de los anun­cios rea­li­za­dos por el Mi­nis­tro de Ha­cien­da Ni­co­lás Du­jov­ne el úl­ti­mo lu­nes, que­dó a la vis­ta cuan­do en me­dio de la conferencia de prensa cir­cu­ló un do­cu­men­to de tra­ba­jo del pro­pio Mi­nis­te­rio, en que se re­co­no­ce una in­fla­ción del 42% pa­ra el año 2018, y una caí­da del Pro­duc­to Bru­to In­terno del 2,4%.

La fil­tra­ción in­ter­na an­ti­ci­pa el es­ce­na­rio de ‘es­tan­fla­ción’ al que ya se en­ca­mi­na la eco­no­mía na­cio­nal, y de­ja ver que puer­tas aden­tro del go­bierno se ad­mi­te tal con­fi­gu­ra­ción.

Si se ob­ser­va el ni­vel de ac­ti­vi­dad de los úl­ti­mos cua­tro años en ba­se a la es­ti­ma­ción del In­dec nor­ma­li­za­do por la ges­tión Ma­cri y se pro­yec­ta el re­sul­ta­do de 2018 con los da­tos fil­tra­dos du­ran­te el dis­cur­so de Du­jov­ne, re­sul­ta que al fi­nal del ter­cer año de go­bierno ma­cris­ta, la si­tua­ción se­rá peor que la he­re­da­da del kirch­ne­ris­mo en tér­mi­nos de pro­duc­ción y em­pleo. Tal evo­lu­ción pue­de apre­ciar­se con cla­ri­dad en el pri­mer in­fo­gra­ma que acom­pa­ña es­ta no­ta. La his­tó­ri­ca ten­den­cia de años im­pa­res con cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, y años pa­res con des­ace­le­ra­ción, se man­tie­ne in­tac­ta.

Des­orien­ta­ción

“Ja­más fue­ron ti­bios los ge­nios, los san­tos y los hé­roes” di­jo al­gu­na vez el cé­le­bre Dr. Jo­sé In­ge­nie­ros. Tal pa­re­ce ha­ber si­do el ma­yor pe­ca­do de la ac­tual ges­tión eco­nó­mi­ca. Un pre­di­ca­men­to que siem­pre hi­zo ga­la de la ne­ce­si­dad del ajus­te, pe­ro que ja­más lo lle­vó a ca­bo, es­pe­cu­lan­do con el cos­to so­cial/elec­to­ral de medidas an­ti­pá­ti­cas. La es­tra­te­gia dió sus fru­tos en las elec­cio­nes le­gis­la­ti­vas de 2017, pe­ro chocó de frente, de ca­ra a la pu­ja pre­si­den­cial del año pró­xi­mo.

Mues­tra de la fal­ta de rum­bo con­cre­to, es el cam­bio per­ma­nen­te en las me­tas de in­fla­ción y en las fis­ca­les, ca­rac­te­rís­ti­co des­de di­ciem­bre has­ta hoy.

En ma­te­ria de pre­cios, el pri­mer ob­je­ti­vo tra­za­do por la ges­tión Ma­cri, fue una in­fla­ción de en­tre el 20% y el 25% pa­ra el año 2016. El da­to real ese año, fue del 40,3%. Pa­ra 2017 en cam­bio, se pro­yec­tó una in­fla­ción del 17%. La reali­dad esa vez mar­có el 24,8%. Pa­ra es­te año ( 2018), la me­ta ori­gi­nal, era del 10%. Sin em­bar­go, a fi­nes del año pa­sa­do co­men­za­ron los cam­bios. En la re­cor­da­da conferencia de prensa del 28 de di­ciem­bre, la me­ta de in­fla­ción se ‘re­la­jó’ un 50% y pa­só a ser del 15%. Ya en el mes de ju­nio, a la ho­ra de fir­mar el acuer­do con el FMI, el do­cu­men­to formal es­ta­ble­ció una me­ta má­xi­ma del 32% pa­ra to­do el año, re­co­no­cien­do el im­pac­to de la de­va­lua­ción en los pre­cios. Por úl­ti­mo, el do­cu­men­to fil­tra­do es­ta se­ma­na, re­ve­la que la es­ti­ma­ción ofi­cial ya as­cien­de a 42%. El se­gun­do in­fo­gra­ma mues­tra la in­fla­ción real ve­ri­fi­ca­da has­ta 2017 y las cua­tro me­tas apli­ca­das pa­ra 2018 y 2019.

En so­lo ocho me­ses, el ob­je­ti­vo ofi­cial de in­fla­ción pa­só del 10% al 42%.

En ma­te­ria fis­cal, su­ce­de al­go si­mi­lar. El ob­je­ti­vo ori­gi­nal pa­ra 2018 era un ro­jo fis­cal pri­ma­rio de 3,2% del PBI, y del 2,2% pa­ra 2019. La me­ta se co­rri­gió pre­vio a la fir­ma del pri­mer acuer­do con el FMI, pro­yec­tan­do un dé­fi­cit del 2,7% pa­ra es­te año y del 1,3% en año pró­xi­mo. Es­ta se­ma­na, y an­tes de via­jar a Was­hing­ton, Du­jov­ne anun­ció el dé­fi­cit ce­ro pa­ra 2019. Los cam­bios pue­den ob­ser­var­se en el úl­ti­mo in­fo­gra­ma ad­jun­to.

“El pro­gra­ma ori­gi­nal fra­ca­só, na­die se pue­de ofen­der por eso. El pri­mer acuer­do con el FMI también fra­ca­só”. La ci­ta per­te­ne­ce a Car­los Mel­co­nian, quien fue­ra par­te de la ac­tual ges­tión al frente del Ban­co Nación, y a quien le ha­brían ofre­ci­do re­gre­sar co­mo par­te del ga­bi­ne­te la se­ma­na pa­sa­da. El ana­lis­ta di­ser­tó en la conferencia anual del Ins­ti­tu­to Ar­gen­tino de Eje­cu­ti­vos de Fi­nan­zas (IAEF). Sus pa­la­bras no ha­cen más que re­fle­jar el des­con­cier­to por la ima­gen du­bi­ta­ti­va de un equi­po eco­nó­mi­co que le­jos de mos­trar fir­me­za y de­ter­mi­na­ción, ha cam­bia­do una y otra vez de ob­je­ti­vo.

Des­orien­ta­ción, es qui­zá la me­jor pa­la­bra pa­ra des­cri­bir la el ma­ne­jo del go­bierno en ma­te­ria de me­tas. La es­tra­te­gia de prue­ba y error pue­de ser muy re­di­tua­ble en un con­tex­to de es­ta­bi­li­dad, pe­ro es in­ter­pre­ta­da ne­ga­ti­va­men­te en un mar­co de fuer­te ines­ta­bi­li­dad. Es pre­ci­sa- men­te eso lo que ad­vier­ten no so­lo los in­ver­so­res ex­tran­je­ros y los or­ga­nis­mos mul­ti­la­te­ra­les, sino también los for­ma­do­res de pre­cio a ni­vel in­terno.

La­be­rin­to. La ecuación fi­nan­cie­ra po­ne en ja­que la es­tra­te­gia fis­cal.

Fuen­te: Mi­nis­te­rio de Ha­cien­da de la Nación

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