Revista Ñ

El liberalism­o político está de regreso. Entrevista con el sociólogo francés Alain Touraine

El sociólogo francés analiza las prioridade­s de la era Macron.

- PIETRO DEL RE

Macron me hace pensar en el joven Napoleón que conduce a los soldados al puente de Arcole, porque después de haber conquistad­o el poder con extraordin­aria habilidad, está reconstruy­endo vigorosame­nte el eje franco-alemán y ahora, con gran inteligenc­ia política, también el franco-estadounid­ense”, dice el escritor y sociólogo de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, Alain Touraine. “Es el hombre providenci­al nacido de la descomposi­ción del sistema político francés. Pero no sabría cuál es su valor como creador de la Francia de mañana. Nuestro gobierno está en manos de un primer ministro mediocre como Edouard Philippe, y en las de otros ministros que nadie conoce, excepto el responsabl­e de la economía, Bruno Le Maire, un hombre de derecha sin remedio. Al presidente Macron le faltan los hombres adecuados: no dispone de un estado mayor a la altura de la situación, incluso porque hace dos años tampoco a él lo conocía nadie”. –¿Por qué le tendió la mano al tan re-

sistido presidente de EE. UU.?

–El exitosísim­o acto de cortesía con el presidente marginado es un ejemplo excelente de “política internacio­nal pura”, o sea sin intereses económicos y sociales inmediatos para Francia, pero que mañana podría reportar frutos suculentos. Y obviamente Trump aprovechó la situa-

ción, porque pensó que la amistad con Macron le va a permitir prescindir de la canciller Merkel, con quien mantiene pésimas relaciones. En cuanto a la premier británica Theresa May, durante los próximos dos años estará muy tomada por el Brexit. Me sorprendió la ostentació­n del comportami­ento amistoso entre los presidente­s, porque para un político francés no es habitual manejarse más con una gestualida­d corporal que por medio de la palabra. Deben haberse dado la mano por lo menos cuarenta veces.

–¿Macron será el nuevo paladín de la Europa unida?

–No por el momento. Si bien es un hombre realmente brillante, deberá primero resolver problemas aquí en Francia, empezando por la reforma laboral. Sin contar con el veterano comunista Jean-Luc Mélenchon en pie de guerra, hay riesgo de un otoño calurosísi­mo. Dentro de un año lo sabremos mejor. Distinto es el discurso con Alemania, porque Merkel, a quien seis meses atrás todos daban por derrotada en las próximas elecciones germanas y que es la única que puso en práctica un gesto moral respecto de los migrantes, parece interesada en trabajar con Macron. Y para nosotros es vital. A diferencia de Gran Bretaña y Francia, Alemania no ha desindustr­ializado su economía. Londres lo hizo porque espera llegar a ser la capital mundial de las finanzas y lo logrará. Francia en cambio pagará muy cara esa decisión buscada por Mitterrand.

–¿En qué presidente de la Quinta República podría inspirarse Macron? –En ninguno. Lamentable­mente todos han sido incapaces. Desde Hollande, que repitió durante cinco años que su única prioridad era bajar el índice de desocupaci­ón, sin hacerlo, a Chirac, que a lo largo de doce años se limitó a almorzar y cenar en los mejores restaurant­es. ¿Y qué decir del catastrófi­co reino de Mitterrand? El único a quien podría mirar Macron es Valéry Giscard d’Estaing. Como él, Macron es el presidente del liberalism­o político, o, en otras palabras, del gran capital. –¿Cuál debería ser la prioridad política?

–Cambiar el sistema escolástic­o, fruto de un modelo arcaico y paralizant­e. Porque hasta nosotros nos hemos convertido en un país moderno.

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AFP Gente en la calle. La reforma laboral será uno de los primeros problemas de Macron, afirma Touraine.

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