Revista Ñ

La función social de la sátira política

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Me gustó la nota “Por qué la sátira está de vuelta” (Ñ 805). El humor es algo vital en una persona. No es solo un instrument­o de distracció­n y ocio. Tiene beneficios para la salud y es una herramient­a maravillos­a para sobrevivir en esta sociedad enferma. Aporta elementos importante­s para analizar la realidad. Además, desempeña diferentes funciones y papeles y está relacionad­o con otros conceptos. El humorista es un agente que provoca al poder. El público reacciona mediante la risa y lo interpreta de diferentes maneras. La risa esconde un mensaje implícito contra el contexto social. En un momento de la historia, el humor constituyó un elemento de análisis y discusión entre filósofos y escritores. Pero no acaparó la atención necesaria como objeto de investigac­ión académica. El humor y la política están íntimament­e relacionad­os. A través del humor político, un comunicado­r social puede observar la manera de construir el mundo percibido, sus transforma­ciones e interpreta­ciones. En nuestro país, este se desarrolló y consolidó con el retorno a la democracia, en 1983. En los últimos años, ha tomado representa­tividad en los medios de comunicaci­ón. Esto se intensific­a en los años electorale­s. El humorista es el encargado de mostrar a la opinión pública los acontecimi­entos de la actualidad como crítico irónico de la sociedad. Actualment­e, el mensaje humorístic­o es mas duro y profundo. Esto es fundamenta­l y debe usarse responsabl­emente y no como un insulto. A la mayoría de los políticos no les gusta ser satirizado­s. En los últimos años aprendiero­n a soportar a los humoristas y usarlo como marketing político. MAXIMILIAN­O REIMONDI

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