Weekend

Entre juncos y gambarrusa­s

Un ámbito cercano al mar, con gran pique de pejerreyes de considerab­le tamaño, que se obtienen muy cerca de la vegetación. La cuota se completa en apenas una mañana.

- Textos y fotos. MARCELO ALBANESE

Con el clima poco estable y mientras las altas temperatur­as se mantienen, fuimos a visitar un ámbito muy prometedor para esta temporada de pejerreyes: laguna Los Horcones. Luego de aceptar la invitación de Luis Romero y su familia, viajamos hasta la zona para reflejar lo que él nos anticipaba sobre la abundancia de flechas de plata.

Ubicada en General Madariaga, hay que llegar hasta el Club de Pescadores San Nicolás por un camino de ripio en muy buen estado, incluso para ingresar con lluvia. Arribamos por la noche y nos esperaban con un riquísimo asado casi a punto de degustar, así que nos acomoda-

mos en la amplia cantina para cenar con la idea de relevar este hermoso espejo al día siguiente.

Los equipos

Utilizamos cañas de 4,25 m extralivia­nas, reeles frontales cargados con multifilam­ento y líneas de tres boyas con una pequeña trampa de 15 cm. Los colores que más se destacaron fueron el verde y verde limón que, combinados, rindieron en toda la jornada sin descartar otros tonos claros. Anzuelos N° 1/0, con brazoladas de 20 a 40 cm de profundida­d. Las carnadas que rindieron muy bien fueron la moja r ra v iva med ia na, el filete de dientudo y el mismo filete de pejerrey; estos dos últimos, cortados en tiras largas y anchas, ya que el pejerrey es de boca chica pero come con total voracidad la carnada grande. Es recomendab­le encarnar una mojarra y agregarle un filete de una sola pasada para que quede colgando en el anzuelo.

Salimos alrededor de las 8 de la mañana con todo lo indispen- sable cargado en la embarcació­n y nos dirigimos en dirección casi recta al club, buscando los claros de gambarrusa a unos 1.000 m. De hecho, en ciertos lugares se complicaba navegar con el motor eléctrico, así que lo más práctico fue remar para anclarnos entre los claros. Con una brisa muy suave del sector Norte, una mañana en la que empezaba a asomar el sol y con una temperatur­a un poquito elevada, comenzamos con los primeros intentos. Fue muchísima la cantidad de movimiento y corridas en el agua mientras veníamos navegando, augurando una superpobla­ción de flechas de plata.

Cardúmenes entre los juncos

Nicolás A lbanese comenzó con los primeros lances pro - bando cerca de la embarcació­n. Fue automático que cayera la línea al agua y arrancaran los piques, con lindos ejemplares muy combativos que tomaban con firmeza los cebos. Luis, buscando un poquito más de distancia de la embarcació­n y con los mismos resultados al instante, tuvo corridas de un lado hacia el otro en los aparejos, concretand­o pejerreyes de medida. La mañana comenzó con muy poco viento y eso fue lo que nos jugó un poquito en contra a la hora de hacer comer al pez más grande: necesitába­mos un viento más constante que oxigenara el agua. No nos quedó otra que esperar a media mañana pues el pronóstico nos anticipaba vientos que rondarían los 25 km/h.

Nuestro anfitrión decidió movernos de lugar y buscar cerca de un lindo limpión de juncos. Fue impresiona­nte ver al cardumen moverse entre los juncos. Ancla-

mos muy cerca tratando de hacer el menor ruido posible. Mi objetivo era ubicar el aparejo bien pegado a la pared de juncos. Fue así que ví cuando una de mis boyas comenzó a deslizarse muy sutilmente de un lado haciendo la parada del pique. Esto me dio a entender que estaba lidiando con una pieza de mayor tamaño de las que veníamos sacando. Al momento de concretar la clavada se produjo una explosión en el agua, con la presa deslizándo­se muy rápidament­e de un lado para el otro: una pieza que rondaba los 45 cm. Seguimos con los lances y Luis volvió a dar con otra linda flecha muy combativa. Fueron así los piques, uno tras otro, hasta que comenzó a mermar y decidimos cambiar de lugar. Navegamos casi ala costa contraria, ya que el vien- to comenzó a soplar con mayor intensidad. Entonces decidimos probar en la zona de conchillas. Una vez fondeada la embarcació­n, Nicolás y Luis hicieron lances bien pegados a la gambarrusa y ambos aparejos tuvieron respuesta inmediata, con doblete de piezas muy vigorosas. Mientras tanto, yo observaba el ámbito y era muchísima la cantidad de f lechas que salían desde adentro de la gambarrusa a comer los cebos de nuestros aparejos, algo poco frecuente.

Caracterís­ticas de la laguna

Después de nuestra experienci­a podemos asegurar que la laguna se encuentra superpobla­da. Lugar que cambiábamo­s, lugar que nos cruzábamos con distintos cardúmenes de pejerreyes. El espejo también ofrece muy linda actividad de tarariras que llegan a los 5 kilos. La modalidad se puede practicar tanto con carnada o con señuelos, y abundan muy buenos bagres de porte importante.

La cubeta original de Los Horcones tiene 800 hectáreas y una profundida­d media de 1,50 m, con una máxima de 2,50. Su fondo es de barro pesado, que se levanta cuando hay viento, con algunos sectores de tosca y conchilla. No posee afluentes, sólo un pequeño arroyo que vuelca las aguas de algunos bañados cercanos y se alimenta de las precipitac­iones pluviales que junta de los campos vecinos y de los desbordes. Junto a una serie de rebalses, aguadas y espejos no muy grandes, conforma un cerrado ecosistema que mantiene casi todo el mismo nivel de agua, sin emisarios.

Respecto de sus costas, se encuentran totalmente limpias, con baños, pasto corto y sombra de talas para acampar. Son barrancas bajas de tosca y desniveles con suaves declives, con manchones de juncales raleados y de fácil acceso. Se la puede recorrer con vehículo propio y practicar la pesca costera, tanto de pejerreyes como de tarariras. Otras especies que abundan son los dientudos y bagres.

Otro aspecto de Los Horcones es su fauna deslumbran­te, compuesta particular­mente por flamencos, gallaretas y patos. Es un ámbito para disfrutar en familia, tanto en invierno como en verano, y combinar en algunos casos con variada desde la playa ya que, a tan sólo 15 minutos de distancia se emplaza el Mar Argentino. Como ya era la una de la tarde dimos por concluida la jornada de pesca con nuestra cuota totalmente completa. Sin duda, un hallazgo de verano.

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Otra de las zonas rendidoras fueron los claros de los juncos cerca de la costa, con abundantes piques, constantes, y dobletes buscándolo­s entre 20 y 40 cm de profundida­d de las brazoladas. Abajo: los colores de boyas es algo para destacar, ya que los...
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 ??  ?? Los matungos se hicieron presentes, buscándolo­s dentro de los claros de las gambarrusa y tentándolo­s con abundante carnada, como fue el filete de dientudo.
Los matungos se hicieron presentes, buscándolo­s dentro de los claros de las gambarrusa y tentándolo­s con abundante carnada, como fue el filete de dientudo.
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El amplio muelle nos permite, con total comodidad, desplazarn­os hacia las embarcacio­nes, incluso en plena época de pescadores. También podemos practicar la pesca desde ese lugar.
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Luis con uno de los ejemplares de pejerreyes obtenidos en la zona de conchillas. Arriba derecha: Nicolás con un ejemplar robusto de tararira que tomó el aparejo de pejerrey. Derecha: se dan muy buenos portes de bagres encarnando con filete de dientudo...
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