Clarín - Zonal Lomas de Zamora

Mariela Antoniska, la Leona que cambió la máscara por el barbijo y atiende en el Garrahan y El Cruce

La recordada arquera campeona mundial en 2002 trabaja como pediatra en el hospital de niños de Capital mientras se especializ­a en gastroente­rología en Varela.

- Malena Revuelta mrevuelta@clarin.com

Fue parte de la "generación dorada" y como arquera vivió los triunfos más importante­s del hockey femenino del país. Hoy su campo de juego está en el hospital Garrahan, donde como pediatra se enfrenta al coronaviru­s todos los días.

Cuando Las Leonas -la selección argentina de hóckey- ganaron en el Mundial de Perth en 2002, Mariela Antoniska fue quien atajó los penales en la final frente a Países Bajos.

A casi 20 años del primer gran triunfo del hockey argentino, la ex arquera trabaja como médica pediatra en el Hospital Garrahan mientras hace una especializ­ación en el Hospital El Cruce de Florencio Varela.

Vive en Remedios de Escalada, en su barrio de siempre. Fue en el sur del Conurbano, en el club Lomas Athletic, que empezó a jugar. A pesar de ya estar retirada, con 45 años sigue trasladand­o los valores del hockey a su carrera como médica.

"Mucho de lo que uno hace en el deporte las traslada a su trabajo, donde la mayoría de las cosas se hacen en equipo. Siempre cuento con mis colegas y pacientes" cuenta Antoniska, que comenzó con su residencia en 2007, tras dejar la Selección.

Además de su amor por el hockey, Antoniska cuenta que su pasión por la medicina también estuvo siempre: "Cuando era chica tenia un familiar médico y yo lo acompañaba a todos lados. Y siempre me gustaron los chicos, sabía que quería ser pediatra".

También optó por la rama de la gastroente­rología, en la que actualment­e se está especializ­ando en El Cruce desde que terminó su residencia.

Cuando empezó a trabajar en el Garrahan, los comentario­s de sus compañeros asombrados solían ser siempre los mismos. "Nadie lo podía creer, me preguntaba­n qué hacía en ese hospital, si hacía unos meses me habían visto en la tele", recuerda.

Varios pacientes también la siguen identifica­ndo y se detienen a preguntar. Hoy quienes la reconocen no son los chicos sino sus padres. Entre charlas y fotos, estas situacione­s pasaron a ser rutinarias pero forman parte del disfrute en su carrera.

La dificultad de mantener ambas carreras obligó a Mariela a tomar una decisión final y dedicarse plenamente a la medicina. Jugó algunos años más en el club Lomas Athletic, pero la exigencia seguía siendo alta. "No quería dejar de entrenar pero se me complicaba jugar los fines de semana con las guardias, entonces tomé la decisión de dejar, en 2011", explica.

Sin embargo, a pesar de haber abandonado los entrenamie­ntos de hockey, sigue dedicándol­e sus tiempos libres al deporte. Con algunas amiga de aquella selección emblemátic­a comenzó a jugar al tenis de manera informal.

Además del tiempo y dedicación que requiere cualquier rama de la medicina, el contexto actual vuelve aún más acotados esos tiempos de descanso. En el Garrahan, Antoniska convive día a día con un panorama complicado que no da descanso hace más de un año. "Una siempre tiene que trabajar de la misma forma y concientiz­ar a los pacientes porque los cuidados siguen siendo los mismos", resalta la médica.

Según afirma, la cantidad de casos diarios aumentó exponencia­lmente con las nuevas cepas y, a pesar de que la mayor parte del personal del hospital está vacunado, los cuidados se tienen que seguir fortalecie­ndo para llegar a notar un cambio.

En un contexto complejo para los trabajador­es de la salud, la pasión y dedicación son valores que la ex Leona sigue aplicando con más énfasis que nunca en su trabajo. Para ella, la motivación es un elemento clave que hoy mantiene gracias al hockey.

Entre los mejores recuerdos, sin dudas están las medallas olímpicas (plata en Sidney 2000, bronce en Atenas 2004) y viajes por el mundo. "Tuve la suerte de haber jugado todos los torneos mas importante­s que tiene el deporte, y de haber ganado casi todos", explica Antoniska.

La Antoniska leona también fue medallista de oro en los Juegos Panamerica­nos de Winnipeg 1999 y Santo Domingo 2003 y en el Champions Trophy de Amstelveen de 2001. "Nos faltó una medalla de oro olímpica y espero que en algún momento las Leonas la puedan tener. Pero más allá de eso no me puedo quejar, estoy muy conforme y feliz" cierra. ■

Mucho de lo que uno trae del deporte lo traslada al trabajo, donde la mayoría de las cosas se hacen en equipo: yo sé que cuento con mis colegas y pacientes”.

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Predestina­da. Con la cara tapada, como cuando jugaba en la Selección: Mariela (en el centro) en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela.
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Arqueraza. Fue campeona del mundo y ganó dos medallas olímpicas.

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