Joan Garcia es ya el portero más caro de la historia del Barça.
El club depositó los 25 millones de la cláusula de rescisión. El meta del Espanyol, que relevará a Ter Stegen, agita la rivalidad ciudadana con el cambio de club. LaLiga tiene que validar la operación.
El cambio ha llegado a la portería del Barça. Es un cambio radical y, a la vez, inesperado porque altera la jerarquía que se había vivivo en tan estratégica posición durante la última década. Llega Joan Garcia, el portero del futuro que es, además, del presente, desencadenando un relevo que podría ser traumático porque afecta a la figura hasta ahora intocable- de Ter Stegen como número uno. El Barça, siguiendo un plan trazado por Flick y ejecutado por Deco en tiempo récord -ni dos meses ha necesitado el ejecutivo-, transforma a Joan Garcia en el meta más caro de su historia -ha depositado su cláusula de rescisión fijada en 25 millones de eurosy en la pieza capital del nuevo proyecto azulgrana.
Las secuelas de ese movimiento son inmediatas porque en la plantilla hay ahora cuatro porteros. Joan Garcia, el nuevo número uno; Ter Stegen, el antiguo número uno, con contrato hasta 2028 y dispuesto, como ha dicho, a quedarse para discutirle la titularidad al recién llegado; Szczesny, el jubilado que llegó en octubre, a quien ve Flick, como el suplente perfecto; Iñaki Peña, con un año más de contrato pero haciendo las maletas al comprobar que no se cuenta nada con él.
Se trata de una medida de enorme calado porque dinamita las estructuras que había en la portería del Barça. Joan Garcia viene para jugar. Tenía el ya exguardameta del Espanyol muchas ofertas después de completar una temporada sensacional, siendo el que más paradas había hecho en la Liga, con 146. Y pieza clave para que el conjunto de Manolo González se mantuviera en Primera División. Ha elegido cambiar de club, pero no de ciudad, asumiendo la tremenda erosión sentimental que eso provoca, consciente de que su condición de ídolo perico, incluyendo apasionados besos al escudo, le convierte ahora en un personaje non grato en el universo blanquiazul. Sigue Joan Garcia la senda de porteros míticos en su día como Zamora o Urruti, quienes protagonizaron en el siglo pasado un complejo trasvase entre Espanyol y Barça.
«Lo mejor para mí»
El cambio está hecho y la cláusula ya pagada. Solo falta que LaLiga valide oficialmente la operación y pueda anunciarse que Joan Garcia es quien lidera el nuevo orden en el Barça, a pesar de que tenga que arrastrar el consiguiente desgaste emocional que provoca y sufrirá a partir de ahora. Desde ya mismo, en realidad. Pero el portero de Sallent, de 24 años, ha renunciado a otras ofertas, sobre todo de la Premier, para seguir en Barcelona, aunque vestido de azulgrana. «Escogeré lo que sea mejor para mí», confesó hace un par de semanas cuando esquivó las comprometidas preguntas sobre su futuro.
Y lo mejor, según entiende él, ha sido asumir el tremendo desafío de la portería del Barça, a pesar de que tan solo ha jugado 41 partidos en Primera. Pero en un curso, el 24-25, ha dejado prodigiosas paradas y acciones increíbles que le colocaron en el centro del escenario del mercado. Era una ganga -meta joven, de enorme proyección, con personalidad, buen juego con los pies, autoridad en los balones aéreos- teniendo en cuenta su precio. Solo 25 millones, aunque es, curiosamente, el más caro de la historia del Barça porque dobla lo que pagó en su día (12 millones por Ter Stegen en 2014). La sucesión se ha consumado porque tanto Flick, el técnico, como Deco, el director deportivo del
Barcelona, entendían que era el momento adecuado para ejecutar un cambio de guardián. Es una verdadera revolución en la portería.
Contrato hasta 2031
Y el elegido es Joan Garcia, quien no aparecía inicialmente en el radar de la planificación azulgrana, aunque la situación cambió en los últimos meses. A cada gran partido del meta del Espanyol, y fueron muchos, más interés suscitaba en los clubs europeos (Arsenal, City, Madrid incluso porque tiene que ir preparando la sucesión de Courtois), por lo que el Barça no podía dejar pasar esta oportunidad que le brindaba el mercado. Aún con el coste que implica colocar a Ter Stegen, el capitán, en la puerta de salida ya que resulta complicada la cohabitación entre ambos.
Con Szczesny, que está a punto de firmar su renovación por un año más otro opcional, no debe haber problema alguno. Y con Iñaki Peña, que aguarda fuera la confianza que no tuvo en el Barça, menos todavía. Con el alemán, recién recuperado de una grave lesión de rodilla a sus 33 años, el escenario es realmente muy distinto porque él necesita jugar con continuidad para ser titular con Alemania en el Mundial de Estados Unidos 2026.
Pero el Barça desembolsa 26,5 millones (la cláusula y el IPC) para fichar a Joan Garcia y anunciarle, al mismo tiempo, a Ter Stegen que ya no es imprescindible en su proyecto desencadenando un escenario similar al que se vivió, precisamente, con su llegada. Al alemán le tocó suceder (2014) a Valdés y cohabitó, con muchos problemas, con Claudio Bravo. Pero esa convivencia apenas duró dos años hasta que el meta chileno se marchó traspasado al Manchester City.
Ahora, es el momento de Joan Garcia, quien comenzó siendo portero porque su hermano mayor lo era. Jugó en el Sallent, Manresa, Damm, Espanyol -llegó de cadete en 2016- y ahora elige al Barça. ■
El club lo ha elegido para liderar un cambio radical y seguir la tradición de tener un meta muchos años
El futuro de Ter Stegen, con contrato hasta 2028, queda ahora condicionado y bajo sospecha