LA DISCRIMINACIÓN PESA MÁS QUE LOS APORTES
Mientras miles de empleados federales son despedidos y miles de inmigrantes son deportados, las aportaciones económicas de esos inmigrantes que Donald Trump remueve se hacen más necesarias mediante sus pagos de impuestos federales, estatales y locales, y sus contribuciones a la solvencia de programas vitales como el Seguro Social y el Medicare.
La suma de desempleados, la eliminación de los recursos económicos que proveen los inmigrantes y la escasez de mano de obra en industrias clave debido a las deportaciones, no auguran buenas noticias para nuestra economía. A eso súmele la guerra arancelaria iniciada por Trump y la inflación y escasez de productos que puede generar. Sin olvidar que Trump quiere financiar su maquinaria de deportaciones indiscriminadas con recortes a programas vitales como Medicaid y cupones de alimentos, entre otros.
Trump ofreció el martes un largo y desconcertante primer discurso plagado de mentiras ante una sesión conjunta del Congreso. Como se esperaba, solamente se refirió a los inmigrantes en el contexto de criminales, pandilleros y narcotraficantes.
Y promovió su “tarjeta dorada” para inversores diciendo que los 5 millones de dólares que cuesta traerá dinero para pagar la deuda nacional, como si los inmigrantes en Estados Unidos, con y sin documentos, no aportaran nada a la economía.
Esto evidencia que su cruzada antiinmigrante se basa en la discriminación contra personas de color pues, de lo contrario, un verdadero empresario no desecharía los miles de millones de dólares que esos inmigrantes sin documentos aportan anualmente a la economía del país.
Las cifras hablan por sí solas. Trump, por ejemplo, revocó el TPS para más de 300,000 venezolanos y medio millón de haitianos. Otros grupos amparados por el programa que ofrece protección de la deportación y permisos de trabajo, están en la mira de Trump.
Según el American Immigration Council, “solamente en 2021, los beneficiarios de TPS contribuyeron con más de 2,200 millones de dólares en impuestos, incluidos casi 1,000 millones a los gobiernos estatales y locales. También tuvieron un poder adquisitivo de 8,000 millones de dólares, que apoya a innumerables negocios estadounidenses cuando se gasta en artículos como comestibles, cortes de pelo o renta”.
Otro grupo en riesgo son los Dreamers amparados por DACA. Según un análisis de Boundless Immigration, “los beneficiarios de DACA contribuyen con un estimado de 1,700 millones de dólares anuales en impuestos estatales y locales, incluyendo ingresos personales, ventas e impuestos a la propiedad”. También “aportan 2,100 millones de dólares al Seguro Social y Medicare cada año”.
Resta por ver si, una vez las políticas de Trump lastimen sus bolsillos y su calidad de vida, a sus fieles seguidores se les cae la venda de los ojos. O si su prejuicio pesa más que el bienestar económico de sus familias y del país.
“Estados Unidos está de vuelta”, declaró Trump. De vuelta a la ignominia.•