Lamborghini oral y escrito
Inéditos. Todas las entrevistas al autor de El fiord y Tadeys, a las que se suman algunos breves textos recuperados.
Según consta en diversos testimonios, Osvaldo Lamborghini disfrutaba de dar entrevistas. Fueron cinco, a lo largo de doce años, y pueden leerse, junto con textos desconocidos, en No más tadeos, que agrega un cuidado capítulo, con notas y reproducción de las publicaciones originales, a la bibliografía que se ha reunido sobre él desde los años 80.
Desde el primer reportaje, Lamborghini se posiciona en un lugar paradójico y excepcional, como límite, incluso respecto de su obra: “El fiord es El fiord (…) Si queremos leerlo, remitiéndolo de antemano a otras experiencias literarias no leeremos nada o leeremos nuestros propios prejuicios literarios, pero no leeremos El fiord”, declara en 1969, para la revista Persona, “ahí yo estaba exorcizando cientos de consignas sindicales y políticas que para mí habían perdido todo significado”.
Menciona su libro, que aparecería unos meses después, en pasado, pero no lo anuncia. Junto a la entrevista, un texto de Oscar Masotta –con quien por entonces estudiaba a Lacan– califica a El fiord de “impublicable”, es de suponer por la temática, categoría que comparte con La narración de la historia, texto de Carlos Correas de 1959 que narra una relación homosexual. “Escribir” y “publicar” se harán intercambiables. Lamborghini se explica al tiempo que se constituye como punto de síntoma, mascarada donde confluyen la propia biografía, la política y la lengua.
En 1980, declara para Lecturas críticas –en un número dedicado a la parodia– a propósito de El niño proletario, incluido en Sebregondi retrocede: “Yo me proponía cosas tales como: ¿por qué salir como un estúpido a decir que estoy en contra de la burguesía? ¿Por qué no llevar a los límites lo que sería el discurso de la burguesía? ¿Qué va a quedar comprometido? En términos gramaticales: un pronombre: yo… Ahí hay una frase suprimida: Yo pienso que. A ese texto con esa frase lo destruyo… habría que terminar con esa literatura liberal de izquierda… no te olvides que es de 1969, de hace 11 años… había que explicar que uno no era un monstruo”.
Señala, también, que en 1969 –momento de publicación de El fiord y escritura de Sebregondi– aún no lo conocía a Masotta. Un año más tarde, en una entrevista hecha por Luis Thonis para Convicción, Lamborghini vuelve sobre La Narración de la Historia –“las mayúsculas son mías”, aclara– y afirma que la narración “es un arte en la Argentina: una cuestión ‘capital’ y, al mismo tiempo ‘federalizable’: contra el despotismo de Una sola Aduana, contra el mito de Una organización nacional”.
No más tadeos incluye textos publicados en La Hipotenusa, de 1967, los primeros que dio a imprenta. “Freud rememoró la leyenda egipcia”, de 1981, es una muestra de crítica literaria, ejercicio de admiración y reproche para con Arturo Carrera.
“Kondal–Berna”, un texto de 1983 publicado en la revista Trafalgar Square de Barcelona, comienza como un reportaje: “–¿Quiere ser usted un Kafka? / Yo sí. Lo soy, y también lo soy yo”. Más adelante: “–Hemos dicho lo que había que tajear. Buenas noches sombra. Un segundo: buenas noches.”
Cierra el libro un hermoso poema que le da nombre. Quizá el texto más claro respecto de esta “política de autor” de Lamborghini esté en la contratapa, donde se reproducen sus declaraciones a modo de “programa” junto con algunos textos de Sebregondi, en Cultura y Nación, Clarín, en 1973.
En el punto 3, leemos: “Extremar el lema montonero (‘Naides es más que naides’) hasta la vacía perfección del nadie es nadie, hasta el aquí solo hay efecto, mueca y disfraz.”