“Quiero ser determinante cerca del área, es por lo que se paga dinero”
Si España empata hoy en Dinamarca será primera en su grupo de la Nations League
Mientras la selección española avanzaba en la Eurocopa el verano pasado, se fraguaron operaciones que implicaban a varios de los jugadores que deslumbraban en el torneo y que cambiaron de equipo esos días y los siguientes. Como Mikel Merino (Pamplona; 28 años), que pasó de la Real Sociedad al Arsenal. De vuelta con España, afronta esta noche en Copenhague contra Dinamarca (20.45, La1) el penúltimo partido de la fase previa de la Nations. La selección ya está clasificada para cuartos, y un empate la confirmaría como primera de grupo.
Pregunta. Llegó al Arsenal justo después de ganar la Eurocopa. ¿Nota que ese logro tiene algún efecto en los compañeros?
Respuesta. Sí, por supuesto. Los jugadores somos muy de respetar. Sabemos lo que cuesta ganar cosas de estas. Dices: “Ostras, este ha tenido que hacer bien las cosas para ganar un torneo de estos”. Ese respeto y esa admiración de tus compañeros se nota, sobre todo al llegar a un club así, con muchos jugadores jóvenes, y tú siendo uno de los veteranos. Notas que los compañeros te preguntan cosas, te respetan nada más llegar.
P. En 2023, al levantar la Nations, Rodri dijo que ganar serviría para construir una cultura que ayudaría a seguir ganando. ¿Qué peso tiene lo mental?
R. En el máximo nivel, donde la igualdad física, técnica y táctica es tanta, lo mental lo es todo.
P. En la Euro, algunos compañeros decían que ayudaba tener a Carvajal, Nacho o Rodri, que habían ganado mucho. ¿Se nota?
R. Tener alrededor jugadores como Carva, como Nacho, como Rodri, para la gente más joven, incluso para mí en ese momento en la final de la Eurocopa, ver cómo respondían a esos momentos de presión, ver que estaban tan tranquilos, con la confianza de haber vivido eso antes, te transmitía a ti tranquilidad. Decías: “Si estas personas que han estado aquí antes lo viven así, es que no hay de qué preocuparse”.
P. Allí, fue decisivo en un momento límite: en cuartos, marcó el 2-1 a Alemania de cabeza en el minuto 119 que dio el pase a semis. ¿Cuánto conserva de ese momento? ¿Recuerda bien la jugada?
R. Suelo recordar bastante lo que voy pensando paso a paso. Era una jugada que estaba por la banda derecha. Como sé la calidad que tienen mis compañeros, y sé que Carva está por allí, en lugar de estar en una posición más atrasada para evitar la pérdida, estoy más adelantado. Porque sé que ese balón va a salir de allí al otro lado, que es donde está el lado libre. Y Carva lo hace de locos: pum, de primera al otro lado encontrando al jugador libre. P. Ahí aún están lejos del gol. R. Yo ya estoy en una posición adelantada, que me permite llegar luego al área con tiempo. Cucu [que recibió el pase de Carvajal] ve que se está adelantando Dani [Olmo] y se la da. Y yo sé que Dani, que es diestro y tiene muy buen golpeo, como es el último minuto, sé que va a sacar un centro sí o sí, que no se va a poner a regatear. Entonces yo ya busco referencia de dónde están mis compañeros, dónde están los espacios. A partir de ahí solo es hacer el movimiento: atacar un poco por delante para fijar a la marca y luego romper a la espalda, que es donde está el espacio. Y rezar para que el balón vaya ahí.
P. Y va ahí.
R. Dani la pone de locos, y luego ya es simplemente lo técnico: marcar los tiempos, ver venir el balón, marcar el salto, coordinar el cuerpo y rematar. Tardo un poco en hacer el movimiento y me pilla corriendo hacia atrás, y al saltar para atrás no tengo la fuerza de la inercia de ir hacia delante para rematar. Tengo que sacar la fuerza de mi movimiento del cuerpo: por eso abro las piernas tanto, para equilibrarme y darle la fuerza con las piernas y con el cuello. Y al final ya entró el balón y… la locura. Y un silencio increíble, porque todo el estadio se calló completamente: lleno de alemanes y pocos españoles.
P. Copió la celebración de su padre, Miguel Merino, tras marcar con Osasuna 33 años antes en ese mismo estadio. ¿Lo habían hablado?
R. No lo había hablado. Ese gol lo había visto muchas veces, porque es uno de los highlights de la carrera de mi padre, en competición europea. La celebración se hizo viral en su época, y es una celebración que yo hago también ahora. Parecía escrito para una película: que el hijo meta un gol en el mismo estadio, en competición europea, con el padre allí…
P. Él también fue futbolista. ¿Intervino mucho en su formación?
R. Desde pequeño siempre me ha intentado ayudar y ha encontrado muy bien el equilibrio entre intervenir y no intervenir. Hablaba mucho conmigo de cosas generales que hacen falta para ser un jugador educado. Los valores que tiene que tener un jugador de Primera División: el compañerismo, el trabajo, el no poner excusas, el sacrificio. Pero no influía en el tema táctico y técnico del juego. En eso dejaba mucho espacio a los entrenadores. No quería meterse y decir: “Yo he sido futbolista, sé mejor que tú lo que hay que hacer”. No, no.
P. ¿Y ahora ya de profesional? R. Ahora sí que hablamos mucho más que antes del aspecto técnico, del aspecto táctico… En esta posición podrías haber hecho esto, o te podrías haber dado más metros, o podías haber hecho un amago para fijar un poco más… Ahora nos gusta mucho hablar de eso, porque los dos hemos mamado el fútbol profesional y hemos vivido esa misma situación y lo entendemos. Es algo que mi madre, por mucho fútbol que haya visto, y por mucho que sepa, que sabe mucho, nunca va a entender: lo que se siente al recibir un pase a bote pronto con el campo mojado y con la presión de un lado, y que tienes que jugar de primeras… Él sabe lo que se siente en esa posición.
P. No es la primera vez que sale de España para jugar. Con 18 años dejó Osasuna para ir al Borussia Dortmund. ¿Cómo fue el salto?
R. La cultura fue totalmente distinta. Y la idea de juego. Entonces, te cuesta un poquito adaptarte. Sobre todo al nivel. Vienes de Segunda, acabas de subir a Primera y el salto a un equipo de Champions es mayúsculo. A nivel futbolístico me costó un par de meses coger el ritmo, pero luego creo que enseguida me adapté. Entrenando estaba al nivel del mejor. Luego no tuve las oportunidades, o la confianza para poder jugar minutos… De hecho, estuve me
“Del Arsenal me sedujo ser partícipe de construir una cultura ganadora”
“En Dortmund no tuve oportunidades; entrené de central y nunca lo había hecho”