El Deber - Cuerpo B : 2019-01-13

ANÁLISIS : 14 : 14

ANÁLISIS

14 | ECONÓMICO EL DEBER DOMINGO 13 DE ENERO DE 2019 ANÁLISIS Nuevas ideas para crecer económica son las que están prevaleciendo, dada la conducta de los actores políticos, alimentando peligrosamente una espiral contractiva que podría derivar en una parálisis del sector productivo, y por ende de los ingresos y empleos. En ese sentido, poderosamente, en el imaginario colectivo, se evidencia la formación de expectativas desalentadoras sobre el futuro reciente de la economía nacional, revertir las mismas se circunscribirían por una corrección o cambio racional y ordenado de la política, devolviendo la confianza del consumidor y productor. Es relevante explicar que los fundamentos macroeconómicos continúan en retroceso incuestionablemente. Se proyecta un 2019 con déficit fiscal superior al 8% y en cuenta corriente del 5%; el ahorro nacional continuará disminuyendo. En términos del PIB el peso de la deuda supera el 25% y, si bien se encuentran por debajo de los umbrales internacionales sugeridos, en el marco de la sostenibilidad fiscal, pero su tendencia al alza revela una insostenibilidad fiscal cada vez mayor y riesgosa. Al tiempo que los estímulos fiscales y monetarios son cada vez más costosos para el conjunto de la economía, y, su efectividad menor por lo que continuarían disipándose durante el presente periodo. Con todo, el pronóstico de crecimiento económico para el país en 2019 estaría en torno a 3,8%, basado en mayor deuda interna y externa, distante del nivel potencial. José Alberti En un contexto externo desfavorable, por un cambio de ciclo, de crecimiento económico mediocre de nuestros socios comerciales; precios de las materias primas bajos; intercambio comercial deprimido; devaluación cambiaria de nuestros socios comerciales de la región; a la vez del encarecimiento y acceso a créditos en los mercados financieros internacionales; junto con mayor volatilidad han incidido negativamente en el estado de resultados de las empresas en 2018. No obstante, el estancamiento sectorial se explica máxime por la falta de políticas públicas orientadas a mejorar la productividad y competitividad del tejido empresarial. Sistemática y repetitivamente se han diseñado y aplicado políticas erróneas como los continuos incrementos salariales y dobles aguinaldos; tipo de cambio fijo; controles a la producción y los precios (incluida tasas de interés); más un conjunto de sobrerregulaciones desde 2006 que solamente han distorsionado la economía, limitado la producción y por ende el surgimiento de nuevas fuentes de crecimiento económico. El manejo económico y la implementación de reformas han estado ausentes en la agenda política de la actual administración siendo su mayor debilidad. Por otro lado, la existencia creciente del factor desconfianza e incertidumbre en las instituciones y en la política PROFESOR UNIVERSITARIO El balance del periodo 2018 situó a los sectores productivos, en su mayoría, en un estado de deterioro económico y financiero. Los reportes recientes de las instituciones gremiales de nivel nacional y departamental así lo confirman: Manufactureros, agroindustriales, mineros, agropecuarios, servicios y exportadores. Pese a los enormes esfuerzos realizados por los privados para reinventarse o innovar no se observó una recuperación. La evidencia de datos nos muestra que los niveles de producción se encuentran muy por debajo de los años de bonanza. El deterioro sectorial ha sido sostenido desde finales de 2014, son cuatro años de contracción económica observada en mayor o menor grado, donde inclusive algunas actividades económicas se encuentran al límite de su sobrevivencia tal como lo han manifestado en repetidas ocasiones las MiPyMes que representan el 90% del empleo y el 85% del tejido empresarial. vianización, con sus respectivos costos adicionales. Quizás el desequilibrio más desafiante para la economía se origina en el sector fiscal y en la magnitud de sus déficits desde el 2014, por lo cual, se estima que en 2018, la deuda pública ya superó el umbral de sostenibilidad (50% del PIB), por lo cual para 2023, el nivel de endeudamiento podría bordear cerca del 60% del PIB, con mayor peso y efectos negativos en el crecimiento futuro. Esto llama a un ajuste del gasto público. La política pública debe buscar un crecimiento sostenido en el mediano plazo, toda vez que la inversión pública financiada con deuda genera mayor crecimiento presente en sacrificio del crecimiento futuro y desequilibrando la economía. Un próximo análisis deberá focalizarse en la hipótesis de una posible fragilidad financiera en Bolivia, que podría profundizar los choques económicos internos (riesgo latente). débil, vulnerable al ciclo externo de precios de materias primas y dependencia de sus recursos naturales, con resultado de balanza comercial en cifras rojas, lo que ha llevado al déficit en la cuenta corriente (el país se convierte en deudor neto del resto del mundo), y por consiguiente en pérdida de Reservas Internacionales Netas (RIN). Las RIN cayeron desde más de $us 15.000 millones (por encima al 45% del Producto Interno Bruto (PIB), y si la tendencia continúa en acelerada disminución de divisas, podrían llegar hasta los $us 6.500 millones al 2020, equivalente al 12% del PIB. En tal sentido, surgen varias preguntas de interés: ¿Qué sucedería frente a una futura devaluación cambiaria? ¿Qué sucedería con la expectativa de los depositantes sobre sus ahorros? ¿Qué pasaría con los bancos que tienen sus créditos otorgados en bolivianos? La respuesta tentativa sería la reversión total del proceso de boli- Deterioro económico en Bolivia Alejandro Banegas nos rentable, con mayor riesgo de exposición al tipo de cambio y con problemas adicionales en su capitalización para el crecimiento por regulaciones y afectación en la rentabilidad. Por otra parte, el sector externo de la economía también se en- país. Asimismo, desde 2013 cuando la economía alcanzó su máximo crecimiento 6,8%, se evidenció una desaceleración general que se prolongará por al menos 10 años (hasta 2023), con una tasa de crecimiento potencial a la baja para el mediano plazo en cualquier escenario previsible. La disminución en el dinamismo de la economía real se relaciona con una continua caída en el ahorro doméstico (de las familias, las empresas y del gobierno), misma que ha estado cayendo desde el auge de 2008: el 28% del Producto Interno Bruto hasta un valor estimado del 15% en 2018, con un sector financiero (bancario) que cada vez es mecuentra ECONOMISTA Sin ánimos de generar expectativas negativas en los agentes económicos y con la perspectiva de poner mayor cautela, por parte de los tomadores en la política económica nacional, de forma general, se vislumbran síntomas generales de debilitamiento económico a nivel generalizado. El escenario es a la baja, tanto para el sector productivo (real), como para el sector financiero, externo y fiscal; lo cual, puede reflejarse en el mediano plazo, con la interpretación de una posición en mayor deterioro sistémico del El desequilibrio más desafiante para la economía se origina en el sector fiscal y en la magnitud de sus déficits desde 2014 PRINTED AND DISTRIBUTED BY PRESSREADER PressReader.com +1 604 278 4604 ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY COPYRIGHT AND PROTECTED BY APPLICABLE LAW

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