CÓ­DI­GO FHER SUE­ÑA EN GRAN­DE DES­PUÉS DE LOS GRAMMY LA­TI­NOS

El mú­si­co boliviano se reunió con em­pre­sa­rios en el mar­co de los Grammy La­ti­nos. Fir­mó con co­lom­bia­nos y ru­ma­nos pa­ra que se en­car­guen de su nue­vo CD. Irá a los Bill­board

El Deber - Chic - - PORTADA - CRIS­TIAN MASSUD TEX­TO CÓ­DI­GO FHER FOTOS

El mie­do lo em­bar­gó. Y no que­ría aban­do­nar su cuer­po. La in­vi­ta­ción, el pa­sa­por­te y la vi­sa es­ta­ban sien­do apre­ta­dos por sus ma­nos, pro­duc­to de su ner­vio­sis­mo... Dos días an­tes de em­pren­der vue­lo al país del nor­te, Fernando Ri­ve­ro Gón­go­ra le di­jo a su má­na­ger que ha­bía de­ci­di­do de­jar­lo to­do. Sí, es­ta­ba asus­ta­do. Pen­sa­ba que na­die se in­tere­sa­ría en él, allí en la mons­truo­sa at­mós­fe­ra de los Grammy La­ti­nos. Pen­sa­ba que un boliviano ja­más se­ría más gran­de que un co­lom­biano o un puer­to­rri­que­ño. Pe­ro se equi­vo­có.

Leo­nar­do Mon­roy, el co­lom­biano que lo re­pre­sen­ta en EEUU, le ja­ló las ore­jas y le pi­dió que de­je de pen­sar ton­te­rías. Y así am­bos se fue­ron a Las Ve­gas. Des­pués de eso, el jo­ven mú­si­co se ar­mó de va­lor y ca­mi­nó con la fren­te en al­to. Lle­ga­ron al ae­ro­puer­to de la ‘ciu­dad del pe­ca­do’ y su­ce­dió al­go ex­tra­ño. El es­cá­ner re­vi­só a ‘Leo’ y al ins­tan­te se pren­dió una alar­ma que lo obli­gó a sa­car to­das sus co­sas pa­ra la ins­pec­ción. Pe­ro cuan­do la má­qui­na re­vi­só a Fernando, es­ta lo apro­bó sin nin­gún pro­ble­ma. Eso, pa­ra el boliviano, fue una se­ñal de que las co­sas le iban a sa­lir bien, así co­mo cuan­do fue a La Paz y re­ci­bió la vi­sa por 10 años pa­ra EEUU.

Den­tro de la ma­gia

Se alo­jó en el MGM Grand Las Ve­gas, el mis­mo ho­tel don­de es­ta­ban las gran­des es­tre­llas. Y, una no­che an­tes de la al­fom­bra ro­ja de los Grammy La­ti­nos, se en­co­men­dó a Dios. Eso es lo que ha­ce siem­pre. Es de­vo­to. Cree que to­do lo que con­si­gue es gra­cias a una fuer­za su­pe­rior.

Se pu­so el tra­je azul de un bo­tón, le hi­zo el nu­do a la cor­ba­ta y no se sa­có los aros que su es­po­sa le re­ga­ló ha­ce tiem­po. Sus za­pa­tos, bien lus­tra­dos, pi­sa­ron la lar­ga al­fom­bra ro­ja y ca­mi­nó. Pron­to se co­deó con to­dos aque­llos fa­mo­sos que es­ta­ban no­mi­na­dos a los gra­mó­fo­nos. Él no lo es­ta­ba, pe­ro me­ses an­tes ha­bía re­ci­bi­do una in­vi­ta­ción y ese pa­pel le per­mi­tía es­tar ahí.

Pe­ro no so­lo fue eso. Tam­bién,

Fernando Ri­ve­ro es co­no­ci­do co­mo Có­di­go Fher. Des­car­ta vol­ver a la TV. Quie­re es­tar con­cen­tra­do en la rea­li­za­ción de su CD

por co­rreo elec­tró­ni­co, le co­mu­ni­ca­ron que es­ta­ba sien­do nom­bra­do miem­bro de la Aca­de­mia La­ti­na de Ar­tes y Cien­cias de la Gra­ba­ción, que or­ga­ni­za los Grammy La­ti­nos. Eso lo con­vier­te en el ter­cer boliviano in­te­gran­te de es­ta fir­ma, los otros dos son Vla­di­mir Suá­rez y Eddy Na­via. ¿Qué más fal­ta­ba? Mo­ver­se.

Se abrie­ron las puer­tas

En la ‘red car­pet’ se to­mó mu­chas sel­fis, que posteó en sus re­des so­cia­les, pe­ro an­tes y des­pués de ese día asis­tió a to­das las fies­tas pa­ra­le­las a la pre­mia­ción. Fue a to­das las que pu­do. Y con­ver­só con can­tan­tes de la ta­lla de J Bal­vin, uno de los hi­jos más que­ri­dos de la re­gión. Se sor­pren­dió por la ca­li­dad de per­so­na que re­sul­tó ser el crea­dor de Mi gen­te y aho­ra, pa­ra Có­di­go Fher (su nom­bre ar­tís­ti­co), es­te ar­tis­ta es to­da una re­fe­ren­cia mu­si­cal.

El cum­bie­ro boliviano se pa­seó en la al­fom­bra ro­ja. Las re­des te­le­vi­si­vas, co­mo Ca­ra­col y Me­ga, le hi­cie­ron en­tre­vis­tas

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