Gabriela San­dó­val, un dia­man­te en bru­to en Bra­sil

Ella. La ac­triz bo­li­via­na, con 10 años de ex­pe­rien­cia en el mun­do del tea­tro, cam­bió de rumbo. Aho­ra vi­ve en el país ve­cino. Fue fi­cha­da co­mo ex­tra por la Re­de Glo­bo y FOX. Se co­deó con es­tre­llas

El Deber - Chic - - ESCENAS - CRIS­TIAN MASSUD. TEX­TO

Su vi­da gi­ró. Y bas­tan­te. De ser la chi­ca mi­ma­da de su ca­sa, pa­só a con­ver­tir­se en to­da una mu­jer in­de­pen­dien­te. Su ca­ris­ma, su dis­ci­pli­na, su ener­gía... y ‘eso’ exó­ti­co -co­mo le di­jo un pro­duc­to­rem­bru­ja­ron a los que mue­ven los hi­los en la Re­de Glo­bo y re­cien­te­men­te en FOX. Es bo­li­via­na. Na­ció ha­ce 31 años en San­ta Cruz de la Sierra. Vino a la vi­da co­mo Gabriela San­dó­val y aho­ra bus­ca ser una gran ac­triz. Ob­tu­vo pa­pe­les co­mo ex­tra en ca­si 10 pro­duc­cio­nes te­le­vi­si­vas y, a pe­sar de que com­par­tió es­ce­na­rio con ce­le­bri­da­des bra­si­le­ñas, no es­tá con­for­me. Quie­re un rol pro­ta­gó­ni­co. Y tie­ne to­do pa­ra con­se­guir­lo.

Una nue­va vi­da

Gabriela siem­pre tu­vo una re­la­ción di­rec­ta con el gi­gan­te sud­ame­ri­cano. En San Pa­blo vi­ven sus tíos. Y ya ha­bía pi­sa­do ese sue­lo caliente ha­ce tiem­po. Pe­ro ja­más vi­vió allí. En 2015 hi­zo maletas, se fue con su ami­go, el ac­tor Guillermo Si­co­dows­ka, a un ta­ller ar­tís­ti­co en Río de Ja­nei­ro. Sus pies sin­tie­ron el agua de la Pla­ya de Ma­cum­ba y pen­só: “Aquí es mi lu­gar”. Des­pués de unos me­ses vol­vió a ella y se alo­jó en un de­par­ta­men­to del ba­rrio Re­creio.

Vi­vió más de un año en la ‘ci­da­de ma­ra­vil­ho­sa’. Sa­có su car­né de ar­tis­ta (sin eso na­die pue­de so­li­ci­tar tra­ba­jo) y co­men­zó a en­viar cu­rrícu­los a las agencias de ac­to­res. Un día, una pro­duc­to­ra le di­jo que prue­be suer­te en la Re­de Glo­bo, la mons­truo­sa ca­de­na te­le­vi­si­va due­ña de ‘cu­le­bro­nes’. Ella du­dó. Pron­to se ani­mó. Fue a la ofi­ci­na. Hi­zo el cas­ting. Se sin­tió ner­vio­sa al co­mien­zo, pe­ro des­pués se sol­tó. Le di­je­ron que la lla­ma­rían, pe­ro el te­le­fo­na­zo ja­más lle­gó.

Es­ta­ba tris­te. Y su nos­tal­gia la de­ja­ba caer so­bre la pla­ya. Has­ta que... el te­lé­fono so­nó y a par­tir de ese mo­men­to no pa­ró de so­nar.

Un tra­ba­jo tras otro

En po­co más de un año hi­zo de ex­tra en cer­ca de 10 pro­duc­cio­nes. Y se em­pa­pó de esa ma­gia que en­vuel­ven las no­ve­las. Sa­lió en Sol na­cien­te, Bra­sil a bor­do, La ley del amor, La fór­mu­la y Tocs de Da­li­la, to­das con el se­llo de la Glo­bo. Co­no­ció de cer­ca a gran­des ac­tri­ces co­mo Ju­lia­na Paes (El clon, Gabriela), Gio­van­na An­to­ne­lli (El clon, La gue­rre­ra) y la no­mi­na­da a los pre­mios Óscar por Es­ta­ción Cen­tral, Fer­nan­da Mon­te­ne­gro.

Des­pués ac­tuó en la pe­lí­cu­la Una pi­ta­da de suer­te. Y la suer­te se­guía con ella. Otra pro­duc­to­ra le di­jo que se ani­me a ha­cer el cas­ting pa­ra la se­rie es­te­lar de FOX, Llá­ma­me Bru­na. Y es­ta vez no la du­dó. Se lan­zó. Otra vez gus­tó. Y la lla­ma­ron. Se fue ves­ti­da de ne­gro pa­ra la fil­ma­ción, pe­ro la en­car­ga­da le di­jo que se des­nu­da­ra pa­ra po­ner­se un atuen­do do­ra­do.

La cá­ma­ra vol­vió a que­dar­se con ella co­mo lo hi­zo en otras oca­sio­nes. Es­ta vez fue un pa­pel más osa­do, por­que la oca­sión lo ame­ri­ta­ba. Y así, sin dar­se cuen­ta, es­ta­ba sien­do par­te de la po­lé­mi­ca pro­duc­ción de di­cha ca­de­na que es­can­da­li­zó al mun­do al mos­trar el sub­mun­do de la pros­ti­tu­ción en Bra­sil. Gabriela no se achi­có.

Re­torno a ca­sa

La bi­ci­cle­ta le ju­gó chue­co. Se ca­yó y se rom­pió el bra­zo de­re­cho. Tu­vo que vol­ver a Bo­li­via. Y esa vi­da que ha­bía crea­do en Bra­sil que dó en pau­sa has­ta que su agen­cia le di­jo que ne­ce­si­ta­ba una ac­triz que ha­bla­ra es­pa­ñol pa­ra 1 con­tra to­dos. Así, con su bra­zo da­ña­do, man­dó su fo­to. Y vol­vió.

Le die­ron dos pa­pe­les, uno de ca­ma­re­ra y otro co­mo ahi­ja­da de Ro­ber­to Bi­rin­de­lli, el co­pro­ta­go­nis­ta de la te­le­se­rie. Se sin­tió en ca­sa por­que di­cho ac­tor uru­gua­yo en­car­na­ba a un nar­co­tra­fi­can­te bo­li­viano y Gabriela ju­ga­ba de lo­cal. Le fue bien. FOX mon­tó un es­ce­na­rio pa­re­ci­do al de La Paz y allí ro­dó las es­ce­nas.

La ac­triz de tea­tro siem­pre qui­so ha­cer TV. Cree que esos tra­ba­jos que hi­zo co­mo ex­tra fue­ron las prác­ti­cas de ac­tua­ción en Bra­sil. Vol­ve­rá en ju­nio. Y va por un rol pro­ta­gó­ni­co. Quie­re ser una gran­de. Río la es­pe­ra. Bra­sil tam­bién.

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En la Pla­ya de Ma­cum­ba (arri­ba) ro­dan­do pa­ra Sol na­cien­te. En el set de di­cha no­ve­la (dcha.) pa­ra la es­ce­na del ca­sa­mien­to.

1. En pleno. Jun­to con Ro­ber­to Bi­rin­de­lli en una de las lo­ca­cio­nes de 1 con­tra to­dos, la his­to­ria de un nar­co bo­li­viano. 2. En la Glo­bo. Ter­mi­nan­do de gra­bar en los pa­si­llos de la red te­le­vi­si­va con el vi­llano de la te­le­no­ve­la, Ra­fael Car­do­so. 3....

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