EL PUEN­TE DEL URUBÓ NO TIE­NE UN PA­DRE QUE LO CU­RE

El Deber - Séptimo Día - - Portada - PA­BLO OR­TIZ pa­blo.or­[email protected]­de­ber.com.bo

Hay que es­tar muy aler­tas a los ni­ve­les crí­ti­cos. Fal­tó eso. Una vez co­men­za­ron a ba­jar los re­ser­vo­rios, de­bie­ron so­nar las aler­tas pa­ra ver qué ha­cer

E dson Ra­mí­rez es un hom­bre de cien­cia. Sus es­tu­dios so­bre los gla­cia­res y las cuen­cas hí­dri­cas del al­ti­plano lo con­vir­tie­ron en la voz au­to­ri­za­da pa­ra ex­pli­car el fe­nó­meno his­tó­ri­co que ha pues­to en ja­que a la ciu­dad de La Paz a me­dios co­mo CNN y BBC. Con pa­cien­cia de do­cen­te de­di­ca­do, tra­ta de apa­gar la sed de ven­gan­za de los que bus­can cul­pa­bles. Di­ce que aho­ra es tiem­po de dar agua a la po­bla­ción, que ya lle­ga­rá el mo­men­to pa­ra re­par­tir de­mé­ri­tos, vien­do bien qué pa­só al in­te­rior de las ins­ti­tu­cio­nes en­car­ga­das de que no fal­te el agua a dos de las ciu­da­des más po­bla­das del país.

¿Có­mo se ex­pli­ca la fal­ta de agua que pa­de­cen hoy La Paz y El Al­to?

Es­ta­mos atra­ve­san­do un pe­rio­do de dis­mi­nu­ción de llu­vias, pro­duc­to del fe­nó­meno El Ni­ño. Es un even­to ex­tre­mo que es­te año ha si­do aún más se­ve­ro y ha pro­vo­ca­do un des­fa­se de la épo­ca de llu­vias. Se es­tá es­pe­ran­do que en es­tos días pue­dan apa­re­cer las pri­me­ras pre­ci­pi­ta­cio­nes. Hay una co­rrien­te jet que vie­ne des­de el Pa­cí­fi­co que em­pu­ja las ma­sas hú­me­das que vie­ne des­de el Ama­zo­nas y que ale­ja las llu­vias del al­ti­plano. Es­ta co­rrien­te se es­tá de­bi­li­tan­do y es­tán en­tran­do po­co a po­co las ma­sas hú­me­das al al­ti­plano.

¿Es probable que La Paz se en­fren­te to­dos los años a es­te pro­ble­ma?

De acuer­do con los es­tu­dios que se han rea­li­za­do, a par­tir de los años 80, hay una apa­ri­ción más fre­cuen­te del fe­nó­meno El Ni­ño y con ma­yo­res in­ten­si­da­des. Es probable

La ges­tión del agua de­be cam­biar. De­be­mos tra­ba­jar en me­di­das es­truc­tu­ra­les que nos vuel­van más efi­cien­tes en la ges­tión del lí­qui­do vi­tal

que es­te ti­po de even­tos se va­ya a pre­sen­tar en años ve­ni­de­ros, aun­que no con es­ta mis­ma fuer­za.

¿La fal­ta de agua tie­ne que ver tam­bién con el des­hie­lo de los gla­cia­res de Cha­cal­ta­ya y el Illi­ma­ni?

De acuer­do con lo que he­mos me­di­do, los gla­cia­res apor­tan has­ta un 15% de la dis­po­ni­bi­li­dad de agua pa­ra La Paz y El Al­to. El res­to es agua de llu­via. Es la llu­via y no los gla­cia­res lo que ali­men­ta los embalses de La Paz. Sin em­bar­go, el gla­ciar jue­ga un rol de re­ser­vo­rio na­tu­ral. En épo­ca de es­ca­sez, po­dría apor­tar un po­co más; pe­ro en La Paz los gla­cia­res ya son muy pe­que­ños y es­to ha­ce que La Paz de­pen­da ca­da vez más de las llu­vias.

¿Qué ti­po de so­lu­cio­nes se pue­den bus­car pa­ra no de­pen­der tan­to del cli­ma? Es­to ha afec­ta­do to­do el año a Co­cha­bam­ba y se ha vuel­to una di­fi­cul­tad de ca­da fin de año en Su­cre y Ta­ri­ja.

Es­te ha si­do un fe­nó­meno muy in­ten­so. Es­tá ca­ta­lo­ga­do co­mo el más fuer­te del úl­ti­mo pe­rio­do, in­clu­so más po­ten­te que el del año 97 y 98. Hay que to­mar en cuen­ta va­rios as­pec­tos, co­mo la con­di­ción cli­má­ti­ca y el fac­tor hu­mano. La ges­tión del agua de­be cam­biar, de­be­mos tra­ba­jar en me­di­das es­truc­tu­ra­les que nos vuel­van más efi­cien­tes en el ma­ne­jo del lí­qui­do vi­tal. Hay in­efi­cien­cias, co­mo pér­di­das en el sis­te­ma de aduc­ción, co­ne­xio­nes clan­des­ti­nas y de­ma­sia­da eva­po­ra­ción en las re­pre­sas. Son fac­to­res que jue­gan un pa­pel im­por­tan­te al mo­men­to de ha­cer un ba­lan­ce.

En Ca­li­for­nia, el com­ba­te con­tra la fal­ta de agua se cen­tró en evi­tar la eva­po­ra­ción, ¿acá de­be pa­sar lo mis­mo?

Uno de los ca­sos más cla­ros de eva­po­ra­ción es lo que sucedió con el la­go Poo­pó. Te­nía una su­per­fi­cie im­por­tan­te pe­ro ba­ja pro­fun­di­dad, so­lo de tres me­tros. A es­to se su­mó la ges­tión, por­que hay un uso in­ten­si­vo del agua, por lo tan­to en­tró me­nos agua a su sis­te­ma, hu­bo po­ca re­car­ga, al­ta eva­po­ra­ción y se dan si­tua­cio­nes co­mo las que ve­mos aho­ra, el la­go se se­có. En el ca­so de las re­pre­sas de La Paz, no se ha lo­gra­do ha­cer un ma­ne­jo más efi­cien­te del recurso y a es­to se su­ma el pa­so de un even­to ex­tre­mo de al­ta in­ten­si­dad co­mo el ac­tual Fe­nó­meno El Ni­ño.

Es­tas se­quías, la de las re­pre­sas de La Paz y los la­gos de Oru­ro, ¿son por­que he­mos abu­sa­do de los pro­gra­mas de rie­go y de los des­víos de los ríos?

No. Hay que con­si­de­rar que la ta­sa de cre­ci­mien­to po­bla­cio­nal de La Paz y El Al­to es al­ta. Es una so­bre­po­si­ción de efec­tos. Re­que­ri­mos ma­yor can­ti­dad de agua y cuan­do hay un even­to in­ten­so po­ne al sis­te­ma en si­tua­ción de al­ta vul­ne­ra­bi­li­dad.

¿Qué me­di­das se de­be to­mar pa­ra pre­pa­rar­se pa­ra otros even­tos si­mi­la­res?

Fun­da­men­tal­men­te es­tar muy aler­tas a los ni­ve­les crí­ti­cos. Fal­tó eso. Una vez que co­men­za­ron a ba­jar los re­ser­vo­rios, de­bie­ron so­nar las aler­tas. Se de­be bus­car nue­vas re­ser­vas de agua y a la vez me­jo­rar la in­fra­es­truc­tu­ra. En re­ser­vas de agua se de­be­ría op­ti­mi­zar la llu­via, por­que no se la apro­ve­cha en su to­ta­li­dad. Tam­bién hay mu­cha agua que se des­per­di­cia en las vi­vien­das. Se re­quie­re mu­cha dis­ci­pli­na de la po­bla­ción, de ma­ne­ra que se cree con­cien­cia de que es­ta­mos an­te un recurso va­lio­so.

Otras obras, co­mo ca­na­li­za­ción de ríos o nue­vas re­pre­sas, ¿son in­via­bles?

Son via­bles, pe­ro ob­via­men­te im­pli­can ma­yor in­ver­sión, tra­ba­jos de in­ge­nie­ría cos­to­sos. Otro de los as­pec­tos que se pue­den en­ca­rar es evi­tar fu­gas en los ca­na­les de aduc­ción, con re­ves­ti­mien­tos es­pe­cia­les. Ha­bría que ver la ma­ne­ra de evi­tar pér­di­das por eva­po­ra­ción, lo cual re­que­ri­ría de tec­no­lo­gía más so­fis­ti­ca­da. Pe­ro fun­da­men­tal­men­te hay que tra­ba­jar mu­cho en la ges­tión del agua.

¿Es más un asun­to de educación ciu­da­da­na o de in­ver­sión pú­bli­ca en in­fra­es­truc­tu­ra?

Es el con­jun­to de am­bas. Se re­quie­ren obras de in­ge­nie­ría, pe­ro tam­bién cam­bios de prác­ti­cas en la so­cie­dad. Es el ti­po de si­tua­cio­nes de­li­ca­das que se pre­sen­tan por su­per­po­si­ción de efec­tos: cli­ma, fal­ta de in­fra­es­truc­tu­ra pa­ra la cap­ta­ción de agua y con­su­mo ex­ce­si­vo. Es­to im­pli­ca­rá bas­tan­te com­pro­mi­so y dis­ci­pli­na de la po­bla­ción.

¿Qué erro­res iden­ti­fi­ca en la ges­tión?

No sé si hablar de erro­res, pe­ro creo que los im­pac­tos lle­gan mu­cho más rá­pi­do que nues­tra ca­pa­ci­dad de reac­ción. No nos ha da­do tiem­po de res­pon­der a la ve­lo­ci­dad que se re­que­ría. Ade­más sus ca­rac­te­rís­ti­cas fue­ron bas­tan­te atí­pi­cas y con­fu­sas. Eso sin du­da ha­ce que el mis­mo per­so­nal téc­ni­co des­co­noz­ca lo que va a pa­sar. Con El Ni­ño se es­pe­ra­ba que ha­ya dis­mi­nu­ción de llu­vias a prin­ci­pios de año, pe­ro no fue así. Re­cién se dio aho­ra. Es di­fí­cil hablar en es­te mo­men­to de los erro­res fác­ti­cos. Eso hay que ver des­de el in­te­rior de las ins­ti­tu­cio­nes. Eso se ha­rá en su mo­men­to, su­pon­go. Aho­ra hay que pen­sar en las so­lu­cio­nes.

Que es pro­veer agua a la po­bla­ción

Sí, es dar­le agua, pe­ro que la po­bla­ción a su vez ha­ga un uso ade­cua­do del recurso. No sir­ve de na­da que se ha­ga ra­cio­na­mien­to si en el mo­men­to en que vuel­ve el agua la acu­mu­lan en vo­lú­me­nes in­ne­ce­sa­rios. Hay que aco­piar so­lo ne­ce­sa­rio pa­ra que al­can­ce pa­ra to­dos

IN­TER­NET

DES­DE LAS AU­LAS DE LA U HAS­TA LAS CIMAS ALTIPLÁNICAS Ra­mí­rez cons­ta­tó con sus es­tu­dios que en los úl­ti­mos 30 años los gla­cia­res ha­bían dis­mi­nui­do su su­per­fi­cie en­tre un 30 y 40%

Newspapers in Spanish

Newspapers from Bolivia

© PressReader. All rights reserved.