En­tre­vis­ta

Ni­co­le Putz

La Hora Mujeres - - CONTENIDO - Por: Ale­jan­dra Ga­jar­do Fo­tos: Ni­co­lás Aba­lo Pro­duc­ción: An­drés Fer­nán­dez Ma­qui­lla­je y pe­lo: Jany Ve­ra Fo­to portada: Ve­ró­ni­ca Puen­tes

El mon­te Ku­ra­ma, al nor­te de la ciu­dad ja­po­ne­sa Kio­to, es fa­mo­so por su po­der ener­gé­ti­co. La his­to­ria di­ce que allí iban a los sa­mu­ráis a re­po­ner­se y que fue el lu­gar don­de na­ció la téc­ni­ca sa­na­do­ra del reiki. Por to­do ello, y por sus vis­tas ma­ra­vi­llo­sas, la co­no­ci­da blo­gue­ra de mo­da y ten­den­cias Ni­co­le Putz que­ría co­no­cer­lo. Cuando via­jó a Ja­pón in­sis­tió en lle­gar has­ta allá y des­pués de un es­fuer­zo fí­si­co enor­me subió el mon­te acom­pa­ña­da de su no­vio. Lo que hi­zo aun más es­pe­cial esa ex­pe­rien­cia fue que Ma­tías, su po­lo­lo, sa­có del bol­si­llo un ani­llo y le pi­dió ma­tri­mo­nio. Así, al otro la­do del mun­do, co­men­zó pa­ra es­ta mu­jer tan ac­ti­va en Ins­ta­gram el tra­ba­jo de or­ga­ni­zar su bo­da pa­ra ma­yo, ac­ti­vi­dad que ha dis­fru­ta­do ca­da mi­nu­to. Por es­tos días, en tan­to, Ni­co­le pre­pa­ra su Na­vi­dad. Su fa­mi­lia nu­clear y su fa­mi­lia po­lí­ti­ca son muy uni­das, di­ce, y es­te año ella se­rá la an­fi­trio­na. “Se­rá mi pri­me­ra me­sa na­vi­de­ña y quie­ro ar­mar­la con har­to ca­ri­ño –cuen­ta–. Ten­go in­clu­so un ca­len­da­rio de Ad­vien­to. Y es­ta­rán, cómo no, mis pe­rros Kai y Sa­ke (de la ra­za ja­po­ne­sa shi­ba inu)”.

Les con­tas­te a tus más de 150 mil se­gui­do­res que te vas a ca­sar.

No sue­lo ha­blar de mi vi­da pri­va­da por las re­des so­cia­les, pe­ro mis se­gui­do­res se die­ron cuen­ta por mi ani­llo de com­pro­mi­so. Me em­pe­za­ron a pe­dir da­tos pa­ra or­ga­ni­zar sus ma­tri­mo­nios y yo ya estoy he­cha una ex­per­ta.

¿Qué ti­po de no­via te con­si­de­ras?

Muy atí­pi­ca. Me di cuen­ta por­que des­de un prin­ci­pio en­con­tré que el mer­ca­do de las no­vias es muy si­mi­lar. A lo me­jor soy un po­co ex­tra­va­gan­te…

¿Qué de­ci­sio­nes to­mas­te al res­pec­to?

Lo pri­me­ro que de­ci­dí fue con­tra­tar una wed­ding plan­ner. Al prin­ci­pio pen­sa­ba que eso era pa­ra ri­cos y fa­mo­sos, pe­ro hoy la ma­yo­ría de los ma­tri­mo­nios son fi­nan- cia­dos por los mis­mos no­vios y es­tos pro­fe­sio­na­les ayu­dan a aho­rrar. Hay ten­den­cias que com­par­to ab­so­lu­ta­men­te, co­mo ne­gar­se a pa­gar de­ma­sia­do por un ma­tri­mo­nio y no in­vi­tar a cien­tos de per­so­nas, sino a los más cer­ca­nos. Se tra­ta de un even­to im­por­tan­te en la vi­da, pe­ro no es ne­ce­sa­rio gas­tar­se el pie de un de­par­ta­men­to. La wed­ding plan­ner sa­be es­co­ger a los pro­vee­do­res ade­cua­dos y per­mi­te así a los no­vios pa­sar­lo bien en su pro­pia fiesta y no gas­tar tan­to.

¿En qué tra­tas­te de ser ori­gi­nal?

El ni­vel de de­co­ra­do­res de ma­tri­mo­nios en Chi­le es muy bueno, pe­ro aun así no me convenció la pro­pues­ta crea­ti­va que me ofre­cie­ron. Mu­cha na­tu­ra­le­za in­ver­ti­da, que son arre­glos col­gan­tes. Es­tos son pre­cio­sos, pe­ro muy ca­ros, y yo que­ría al­go dis­tin­to. Lle­gué a Oli­via Ate­lier, que me pro­pu­so al­go más he­te­ro­gé­neo, mo­derno y chic.

¿Qué otro de­ta­lle?

Los in­vi­ta­dos sal­drán de la igle­sia e irán ca­mi­nan­do en gru­po por la ve­re­da has­ta el Ho­tel W, don­de se ha­rá la fiesta. Lo he vis­to en el ex­tran­je­ro y lo en­cuen­tro ma­ra­vi­llo­so.

¿Y cómo va la con­fec­ción del ves­ti­do?

No lo ten­go cien­to por cien­to lis­to, pe­ro la par­te de atrás ya tie­ne su ma­que­ta. Mu­chos pen­sa­ron que iba a es­co­ger un ves­ti­do de un di­se­ña­dor fa­mo­so, co­mo Ve­ra Wang, pe­ro de­ci­dí que que­ría al­go per­so­na­li­za­do y es­co­gí a Ja­vie­ra Jor­dán, quien tra­ba­jó con­mi­go cuando par­ti­ci­pé en el pro­gra­ma Mal­di­ta Mo­da. A ella le con­té mis ma­ñas, co­mo que no me gustan los en­ca­jes pe­ro sí las per­las. Le di­je que no que­ría un ves­ti­do hip­pie chic ni co­ro­na de flo­res. Así lle­ga­mos a uno, que no di­ré cómo es. So­lo ade­lan­ta­ré que se­rá muy apa­ra­to­so y con mu­cho dra­ma. Es que no le ten­go mie­do a ese ti­po de pro­ta­go­nis­mo, ya que pre­ten­do ves­tir­me de no­via so­lo una vez en la vi­da. mu­lan acer­ca de mo­da y ten­den­cias. Acon­se­ja, prue­ba pro­duc­tos y re­co­mien­da, se­gún ase­gu­ra, con to­da ho­nes­ti­dad. Sube tan­to fo­to­gra­fías par­ti­ci­pan­do en obras so­cia­les co­mo tam­bién en ac­ti­vi­da­des de­por­ti­vas y eventos. ¿Es im­por­tan­te el de­por­te en tu vi­da? Co­mo di­je, no soy muy de­por­tis­ta, pe­ro me preo­cu­po. No estoy de acuer­do con esas die­tas que se po­nen de mo­da, que en ge­ne­ral son te­rri­bles. To­dos sa­be­mos que hay que co­mer sano, hi­dra­tar­se y ha­cer de­por­te. Siem­pre te es­tán ofre­cien­do ser em­ba­ja­do­ra de mar­cas. ¿Cuál es el cri­te­rio pa­ra de­cir que sí o que no? Bueno, yo soy con­su­mi­do­ra, y por ello el pri­mer fil­tro es que a mí me gus­te, que la mar­ca se ajus­te a lo que yo ha­go, a mi estilo de vi­da y tam­bién a lo que le in­tere­sa a mi pú­bli­co. ¿Has re­cha­za­do mar­cas? He di­cho más que no. Mi cri­te­rio no pa­sa por tra­tar­se de una mar­ca pre­mium, sino que sim­ple­men­te me gus­te. No bus­co agra­dar­le a to­do el mun­do ni ser ma­si­va. Quie­ro ser real y tener una co­mu­ni­dad ac­ti­va y que in­ter­ac­túe con­mi­go. ¿Qué cri­te­rios éti­cos tie­nes pre­sen­te? Hay co­sas en las que soy es­pe­cial­men­te quis­qui­llo­sa co­mo, por ejem­plo, en los pro­duc­tos de be­lle­za, ya que una se los apli­ca en el cuer­po y en el pe­lo. Ja­más voy a re­co­men­dar al­go que sé que no fun­cio­na. Ade­más, soy ho­nes­ta con los pros y los con­tras de ca­da co­sa. Si tra­ba­jo con una mar­ca de zapatos que tie­nen mo­de­los lin­dos pe­ro no soy muy có­mo­dos, lo di­go.

Tú eres re­fe­ren­te en la mo­da. ¿Cuál es tu po­si­ción an­te el desas­tre eco­ló­gi­co que es­ta in­dus­tria pro­vo­ca en el pla­ne­ta? So­mos to­dos res­pon­sa­bles de esa si­tua­ción. ¿Qué pue­do ha­cer yo? Soy de la idea de re­ci­clar, de re­no­var pren­das y op­tar tam­bién por lo vin­ta­ge. Tam­bién dar­le opor­tu­ni­dad al slow fas­hion, ya que hay pren­das que son la ba­se del cló­set y en las cua­les va­le la pe­na in­ver­tir en ellas por­que van a du­rar años.

Hay es­tu­dios que di­cen que las mu­je­res en pro­me­dio no usan el 40% de su cló­set.

Yo estoy de acuer­do con eso. Es que la ma­yo­ría de las mu­je­res se po­nen lo que tie­nen más a la vis­ta y lo más có­mo­do pa­ra el día a día. Eso ha­ce que mu­cha co­sas bo­ni­tas que­den allí con la eti­que­ta pues­ta. Tam­bién pa­sa que no se po­nen al­gu­nas pren­das por­que no sa­ben con qué com­bi­nar­las. Mis se­gui­do­ras me pre­gun­tan mu­cho por eso.

¿Y tú apro­ve­chas to­do lo que tie­nes?

Sí, por­que tra­ba­jo en es­to y por­que ten­go una me­mo­ria vi­sual ex­ce­len­te. Me acuer­do de to­do lo que hay en mi cló­set.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.