“No sé si el ma­chis­mo des­apa­re­ce­rá, es par­te del ADN de to­dos”

Al ini­cio de una tem­po­ra­da car­ga­da de desafíos, don­de To­kio 2020 es la me­ta, la me­jor chi­le­na en los pa­sa­dos JJOO se con­fie­sa. De­por­te, ma­chis­mo, po­lí­ti­ca o do­pa­je… No tie­ne ta­pu­jos pa­ra dar su pun­to de vis­ta a lo que se le con­sul­te.

La Tercera - El Deportivo - - TRIATLÓN - Ig­na­cio Leal

Bár­ba­ra Riveros vi­ve una ma­du­rez inusual pa­ra sus cor­tos 31 años. Es­cu­char­la ha­blar es co­mo oír a una vie­ja sa­bia que ya en­ten­dió to­do. Por ello, no es ex­tra­ño que el pro­pio Co­mi­té Olím­pi­co In­ter­na­cio­nal (COI) la ha­ya es­co­gi­do co­mo Atle­ta Mo­de­lo, sien­do par­te de los 64 em­ba­ja­do­res mun­dia­les de los dis­tin­tos de­por­tes olím­pi­cos que ins­pi­ra­ron con su his­to­ria a los par­ti­ci­pan­tes en los Jue­gos de la Ju­ven­tud. Ayer, si­guió en­gor­dan­do su cu­rrí­cu­lum con una ter­ce­ra po­si­ción en la prue­ba de la Co­pa del Mun­do en Sa­li­nas (Ecua­dor).

¿Por qué cree que la es­co­gie­ron a us­ted?

No sé, de­be­rías pre­gun­tar­le a ellos. Los re­sul­ta­dos en Río 2016 fue­ron una mues­tra de su­pera­ción de los paí­ses sud­ame­ri­ca­nos. Ellos me di­je­ron que cal­za­ba muy bien en el rol al ve­nir de Su­da­mé­ri­ca, al con­se­guir un lu­gar his­tó­ri­co en los Jue­gos Olím­pi­cos y ser la de­por­tis­ta a ni­vel la­ti­noa­me­ri­cano que más lo­gros ha al­can­za­do en el triatlón.

¿Fue fá­cil es­ta pau­sa en su agen­da?

La ver­dad es que mi en­tre­na­dor no se lo to­mó muy bien. Me di­jo: “Irás pa­ra allá, per­de­rás entrenamiento, ¿te pa­ga­rán, al me­nos?”. Pe­ro no me pa­gan. So­lo lo ha­go por­que quie­ro apor­tar con mi ex­pe­rien­cia a otros ni­ños.

¿ Pu­do com­par­tir con la de­le­ga­ción chi­le­na?

No mu­cho. Es que no es­tu­ve en la Vi­lla Olím­pi­ca, sino en un ho­tel de afue­ra. Ob­via­men­te, a los even­tos del triatlón fui a los tres, y con Cris­tó­bal Bae­za es­tu­ve, por­que con él y su fa­mi­lia me lle­vo muy bien. Fui a al­gu­na ac­ti­vi­dad, pe­ro no pu­de es­tar mu­cho con ellos.

Ha­ce una se­ma­na se ba­tie­ron los ré­cords del Iron­man, en da­mas y va­ro­nes. El ale­mán Lan­ge re­ba­jó las ocho ho­ras (7h52’39”) y la sui­za Daniela en 8h26’16”.

Es­tu­vo bue­ní­si­mo. Lo vi. Se ba­tió por bas­tan­te, es al­go bueno.

¿Cre­ce el triatlón en el mun­do?

Más que a ni­vel pro­fe­sio­nal, es­tá cre­cien­do a ni­vel de atle­tas afi­cio­na­dos. Tam­bién se es­tán ha­cien­do más even­tos. Lo en­cuen­tro in­tere­san­te, pe­ro la ver­dad es que el Iron­man es otro de­por­te, por­que son otras las dis­tan­cias.

En 2016, di­jo que de­bía en­con­trar su fue­go in­terno pa­ra lle­gar a To­kio 2020. ¿Có­mo va esa bús­que­da?

Ya em­pe­cé el pro­ce­so de cla­si­fi­ca­ción, des­pués de dos años sin es­tar com­pi­tien­do. Va­mos por el pro­ce­so, pe­ro sien­do ho­nes­ta, el desafío se ve muy di­fí­cil. No me re­fie­ro a cla­si­fi­car, pe­ro sí ha­cer al­go me­jor de lo que hi­ce en Río.

¿Por qué?

El cir­cui­to no me va a fa­vo­re­cer, se­rá plano to­tal­men­te, po­co téc­ni­co. Por lo que los de­más paí­ses, co­mo In­gla­te­rra o Es­ta­dos Uni­dos, que ha­rán un tra­ba­jo más en equi­po, van a com­pli­car. Yo es­toy so­la, pe­ro tam­bién en los úl­ti­mos años ca­da país lle­va a atle­tas muy bue­nos, pe­ro que no ha­bían tra­ba­ja­do en equi­po. Aho­ra no se­rá así, las po­ten­cias ha­rán un tra­ba­jo muy dis­tin­to.

¿Lo di­ce por no ge­ne­rar fal­sas ex­pec­ta­ti­vas o por­que real­men­te lo ve di­fí­cil?

Te lo di­go sien­do sú­per ho­nes­ta. Mi en­tre­na­dor ha si­do sú­per ho­nes­to. Se ve sú­per com­pli­ca­do el pa­no­ra­ma.

Ha pa­sa­do 15 años al más al­to ni­vel. ¿Ese fue­go in­terno es­tá apa­gán­do­se?

No, no. No creo que es­té pa­san­do por una cri­sis ni na­da, pe­ro uno tie­ne que en­ten­der la reali­dad de có­mo se es­tá desa­rro­llan­do el te­ma afue­ra y mi en­tre­na­dor ha si­do sú­per ho­nes­to. Él cree que ya de­be­ría ir­me a una dis­tan­cia más lar­ga, por­que los Jue­gos Olím­pi­cos ya son muy di­fí­ci­les.

¿Y a us­ted la mo­ti­va una dis­tan­cia más lar­ga?

Ha­ce un año te di­ría “no sé”. Aho­ra, vien­do to­do es­to que cuen­to, di­go que no es ma­lo es­tar en una dis­tan­cia di­fe­ren­te. Es com­pli­ca­do. Ob­via­men­te me gus­ta­ría ha­cer unos si­guien­tes Jue­gos, pe­ro ha­cer al­go me­jor lo veo muy com­ple­jo.

Ha­ce unas se­ma­nas, un es­tu­dio re­ve­ló que la bre­cha so­cial y la­bo­ral en­tre hom­bres y mu­je­res re­cién aca­ba­rá en Chi­le en 80 años más. ¿Qué le pa­re­ce?

Me pa­re­ce que se es­tá dan­do un pa­so ade­lan­te, al me­nos, en ha­cer un es­tu­dio pa­ra sa­ber eso. Se­rá lin­do ver cuán­do esa bre­cha no exis­ta. No sé si ocu­rri­rá en 80 años más o no. Creo que en La­ti­noa­mé­ri­ca el ma­chis­mo se si­gue vien­do en ca­da mo­men­to. No sé si des­apa­re­ce­rá del to­do. Es par­te del ADN de to­dos, es co­mo que la tie­rra se aca­be. El rol del hom­bre y la mu­jer cam­bian, ca­da ser hu­mano tie­ne sus ro­les de­fi­ni­dos acá y sien­to que de a po­co eso se es­tá aca­ban­do.

¿En qué sen­ti­do?

Por ejem­plo, sien­to que aún no es co­rrec­to que una mu­jer reali­ce sus es­tu­dios y de­je a los hi­jos al cui­da­do del ma­ri­do, por­que el

fee­ling que se ge­ne­ra en­tre la ma­dre y el hi­jo es úni­co. El hom­bre pue­de ayu­dar, pe­ro no sé si se acep­ta­ría que to­ma­ra to­tal­men­te los ro­les que hoy tie­ne la mu­jer. Hay un ca­so, el de Ni­co­la Spring (triatle­ta olím­pi­ca sui­za), don­de es el ma­ri­do quien se en­car­ga de to­das las la­bo­res do­més­ti­cas. Pe­ro es por­que ella es quien tra­ba­ja, por­que fi­nal­men­te es ella quien tie­ne el ta­len­to. Ese es un ca­so ex­cep­cio­nal, pe­ro sien­to que la afi­ni­dad de ma­dre e hi­jo es úni­ca y no sien­to que una mu­jer de­be­ría tra­ba­jar to­do el día y ol­vi­dar­se de los hi­jos du­ran­te los pri­me­ros me­ses,

por ejem­plo.

Pe­ro us­ted va en con­tra del pen­sa­mien­to tra­di­cio­nal. De­rri­bó ba­rre­ras y se ha de­di­ca­do de lleno a su pro­fe­sión.

Sin du­das. Mi pa­pá me dio la li­ber­tad de ha­cer­lo, de sa­lir al mun­do y de­di­car­me a lo que yo que­ría, pe­ro al mis­mo tiem­po mi pa­dre es una per­so­na ma­chis­ta, que cree que la mu­jer de­be ha­cer las co­sas en la ca­sa, te­ner la ce­na pre­pa­ra­da, que de­be lle­gar del tra­ba­jo a des­can­sar a la ca­sa… Tie­ne mu­cho de eso. Es un te­ma cul­tu­ral, vie­ne del ADN, se trans­mi­te de la cu­na y es di­fí­cil cam­biar­lo, aun­que se es­tá ha­cien­do de a po­co.

¿Y en cuan­to al de­por­te, se vi­ve el ma­chis­mo?

En mi de­por­te no es así. Tan­to al hom­bre co­mo a la mu­jer se le dan los mis­mos be­ne­fi­cios, pe­ro sin du­das que se ven en otros de­por­tes co­mo el te­nis, o el ci­clis­mo, don­de los hom­bres ga­nan más pre­mios que las mu­je­res. Creo que, al fi­nal, lo im­por­tan­te es qué da es­pec­tácu­lo y en el triatlón, am­bas ca­rre­ras, hom­bres y mu­je­res, lo dan. Al fi­nal, uno pa­sa a ser un pro­duc­to que ven­de, y si el pro­duc­to del hom­bre es más atrac­ti­vo, ló­gi­ca­men­te se pro­du­cen de­sigual­da­des. En el triatlón se ve al­go de ma­chis­mo, pe­ro en las gran­des com­pe­ten­cias, no. Ahí es don­de una de­be ha­cer­se va­ler y pre­gun­tar si es que aca­so una va­le me­nos que el hom­bre.

En el Iron­man 70.3 de Pu­cón pa­sa lo con­tra­rio. Ahí es us­ted quien da siem­pre el gran es­pec­tácu­lo.

Cla­ro, pe­ro creo que es­pe­cí­fi­ca­men­te en el Iron­man de Pu­cón eso no lo va­lo­ran. Lo di­cen en la con­fe­ren­cia de pren­sa, pe­ro al mo­men­to de que­rer ayu­dar o ver los de­ta- lles, co­mo la for­ma en que lle­go y esas co­sas, no es­tán tan abier­tos.

A di­fe­ren­cia de lo que pa­sa en va­ro­nes, di­ce.

Sí. En ese sen­ti­do, se ve así.

Otra co­sa. ¿Có­mo se en­te­ró del po­si­ti­vo de otra atle­ta de eli­te co­mo us­ted, Na­ta­lia Du­co?

Fue bas­tan­te shoc­kean­te. Es­ta­ba en Sui­za y mi her­mano me la en­vío. No sé mu­cho qué de­cir­te so­bre es­to. Veo a Na­ta­lia mu­cho más allá que co­mo de­por­tis­ta, sino tam­bién co­mo per­so­na. Es una muy lin­da per­so­na. Por lo que leí en la pren­sa, no qui­so abrir la mues­tra B, tam­po­co sé si fue la en­tre­na­do­ra quien la ins­tó a eso, pe­ro una es adul­ta y de­be te­ner su pro­pio cri­te­rio fren­te a to­dos es­tos te­mas. Ella par­tió en Pla­ya An­cha, des­de muy pe­que­ña, en­tre­nan­do con ella. Aho­ra, que es adul­ta, pue­de to­mar sus pro­pias de­ci­sio­nes.

¿Le de­silu­sio­na es­ta cla­se de no­ti­cas?

Sin du­das. Creo que hay de­por­tes que van mu­cho más al fi­lo que otros, y esa es una reali­dad. Tam­bién hay de­por­tes don­de el do­pa­je es al­go más nor­mal. Y el atle­tis­mo te for­ma un es­ti­lo... Y ob­via­men­te hay dis­ci­pli­nas don­de mu­chos lo ha­cen. Si me pre­gun­tas so­bre el es­ti­lo na­cio­nal, no sé ni co­noz­co a per­so­nas que lo ha­gan así o no. Cuan­do mi her­mano me con­tó es­to, le pre­gun­té de qué la acu­san, por­que yo ni en­tien­do lo que se me­ten.

El do­pa­je que­bran­ta los va­lo­res del de­por­te. Sin em­bar­go, mu­chos atle­tas y paí­ses lo prac­ti­can.

Es com­pli­ca­do. Hay te­mas po­lí­ti­cos de­trás y no es­toy se­gu­ra cuán­to de po­lí­ti­ca hay de­trás o cuán­tos de­por­tis­tas com­pi­ten limpios. No te po­dría de­cir más, pe­ro ob­via­men­te que me doy cuen­ta de gen­te que es­tá me­ti­da por in­te­rés per­so­nal en el de­por­te, que bus­can so­lo su be­ne­fi­cio y no el del de­por­te.

¿A lo lar­go de su ca­rre­ra, al­gu­na vez se le ha acer­ca­do al­guien a ofre­cer­le al­gu­na sus­tan­cia ilí­ci­ta?

Por mi ca­rác­ter, creo que la gen­te ni lo in­ten­ta. Se dan cuen­ta que me gus­ta ha­cer las co­sas de una for­ma y ob­via­men­te cuan­do es­cu­cho a al­guien ha­blar de eso, creo que es­tá ju­gan­do con fue­go. Si lo ha­cen y ga­nan en el triatlón o los Jue­gos Olím­pi­cos, bueno, bien por ellos, pe­ro pa­ra mí lo im­por­tan­te es que­dar con esa sen­sa­ción de que hi­ce lo me­jor que pu­de. Si el de al la­do me ga­na ha­cién­do­lo de otra for­ma, el en­ga­ño es de ellos, no mío.

¿Es cier­to que la es­tán son­dean­do co­mo di­ri­gen­te olím­pi­ca de su de­por­te?

¿Quién di­jo eso?

¿Le in­tere­sa­ría?

No, no. Real­men­te, eso no me in­tere­sa mu­cho. Son car­gos muy po­lí­ti­cos, y a mí no me gus­ta na­da de eso, por­que sien­to que no re­man pa­ra un la­do. Creo que po­dría ser em­ba­ja­do­ra, es­tar li­ga­da al de­por­te, pe­ro no es­tar en un car­go. Veo que hay mu­cha gen­te, en Chi­le so­bre to­do, que es­tá me­ti­da en un car­go sin te­ner mu­chas ideas en cuan­to al de­por­te. Me pre­gun­to siem­pre: “¿ellos es­tán pa­ra ayu­dar a los de­por­tis­tas o por be­ne­fi­cio per­so­nal?”. Pa­ra mí, lo más im­por­tan­te es ha­cer to­do de for­ma ho­nes­ta y en es­tos car­gos hay mu­cha gen­te con egos gi­gan­tes.

Es un sín­to­ma his­tó­ri­co.

Sí. En el ser hu­mano se tra­ba­ja el ego. Y hay per­so­nas a las que el re­co­no­ci­mien­to pú­bli­co los cie­ga y tra­tan de to­mar un car­go a co­mo dé lu­gar y el res­to no tie­ne es­pa­cio. Al­go que me cho­ca mu­cho es que siem­pre son los di­ri­gen­tes los que son me­jo­res tra­ta­dos que los pro­pios atle­tas. No sé si tie­ne sen­ti­do, pe­ro no de­be­rían exis­tir esas di­fe­ren­cias.

¿Có­mo se ve us­ted den­tro de 10 años más?

No sé. Me gus­ta pen­sar día a día, año a año, y al mo­men­to que sien­ta que de­ba dar un pa­so al cos­ta­do en mi de­por­te, o de­di­car­me a otra co­sa, lo ha­ré. Si me lle­go a re­ti­rar, me gus­ta­ría, ob­via­men­te, con­ti­nuar en­tre­gan­do mi ex­pe­rien­cia de vi­da, pe­ro a mi for­ma, no co­mo quie­ra el res­to. No en un car­go en el que no me sien­ta fe­liz y en que mi vi­da se vea afec­ta­da.

“Por ejem­plo, sien­to que aún no es co­rrec­to que una mu­jer reali­ce sus es­tu­dios y de­je a los hi­jos al cui­da­do del ma­ri­do”.

“Al fi­nal, uno pa­sa a ser un pro­duc­to que ven­de, y si el pro­duc­to del hom­bre es más atrac­ti­vo, se pro­du­cen de­sigual­da­des”.

“En el Iron­man de Pu­cón no va­lo­ran igual (a hom­bres y mu­je­res). Lo di­cen en la con­fe­ren­cia de pren­sa, pe­ro al mo­men­to de que­rer ayu­dar, no es­tán tan abier­tos”.

“No creo que es­té pa­san­do por una cri­sis ni na­da (...) pe­ro sien­do ho­nes­ta, ha­cer al­go me­jor que en Río se ve muy di­fí­cil”.

“Mi en­tre­na­dor cree que ya de­be­ría ir­me a una dis­tan­cia más lar­ga, por­que los Jue­gos Olím­pi­cos ya son muy di­fí­ci­les”.

“Lo de Du­co fue shoc­kean­te. No sé si fue la en­tre­na­do­ra quien la ins­tó, pe­ro una es adul­ta y de­be te­ner su pro­pio cri­te­rio fren­te a es­tos te­mas”.

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