ANI­TA Y FRAN­CIS­CA

La Tercera - Más Deco - - Espacios - GONZALOMARDONESV.CL

son el Es­tu­dio Do­mín­guez + Goy­co­lea, de­co­ra­do­ras con años de ex­pe­rien­cia, y nos mues­tran su gus­to con es­ta ca­sa que de­co­ra­ron de pies a ca­be­za. El ar­qui­tec­to es el con­no­ta­do chi­leno Gon­za­lo Mar­do­nes, quien, con su ajus­ta­da agen­da, nos con­tes­ta las pre­gun­tas de ri­gor:

La ca­sa es en­te­ra­men­te de hor­mi­gón ar­ma­do a la vis­ta. El pi­so es un por­ce­la­na­to ce­men­ti­cio de 0.20 x 1.80 en to­da la ca­sa, en las te­rra­zas y en to­dos los mu­ros de los ba­ños, la co­ci­na y el la­va­de­ro. To­das las puer­tas, las ven­ta­nas y los cen­tros son de ma­de­ra de ce­dro. El ce­dro se com­por­ta muy bien y otor­ga un aro­ma ca­rac­te­rís­ti­co en los in­te­rio­res. abra­zan­do un jar­dín privado. Co­mo es una cons­tan­te en nues­tras obras, se op­tó por un úni­co ma­te­rial, en es­te ca­so el hor­mi­gón vis­to. Los in­te­rio­res son blan­cos de ma­ne­ra de per­mi­tir el re­bo­te de la luz que se cue­la por las aber­tu­ras en los mu­ros y en los cie­los me­dian­te lu­car­nas que per­mi­ten el pa­so de la luz y el con­trol del sol. Las fa­cha­das de los re­cin­tos ha­bi­ta­bles, en tan­to, se abren al pai­sa­je, a las me­jo­res vis­tas y a las te­rra­zas de ex­pan­sión y al quin­cho me­dian­te es­pa­cios abier­tos pe­ro cu­bier­tos. Las fa­cha­das de ser­vi­cios se abren ha­cia pa­tios in­te­rio­res que per­mi­ten pri­va­ci­dad y bue­na ilu­mi­na­ción. ¿Y qué ocu­rre con la de­co­ra­ción? Aquí des­glo­sa­mos las pau­tas, los pun­tos cla­ve; los mo­vi­mien­tos de­co, uno a uno:

Ver­de que te quie­ro ver­de. Es­ta ca­sa es muy es­pa­cio­sa, y con to­na­li­da­des más bien te­nues. Una for­ma in­te­li­gen­te de dar­le un aire aco­ge­dor es con el ver­de de las plan­tas. Una op­ción es in­te­grán­do­las den­tro de la ca­sa. Por ejem­plo, en la en­tra­da se pu­so un gran fi­lo­den­dro –un clá­si­co– de ho­jas im­po­nen­tes y suel­tas den­tro de un ja­rrón y so­bre un arri­mo. Lis­to, un to­que de co­lor y ar­mo­nía, jus­to en la pri­me­ra im­pre­sión. Una se­gun­da op­ción es in­te­grar lo ver­de del ex­te­rior ha­cia el in­te­rior, y aquí la ar­qui­tec­tu­ra de la ca­sa ayu­da bas­tan­te. Los ven­ta­na­les de sue­lo a cie­lo que se abren de par en par de­jan­do pa­sar el ver­de del pas­to, de los ár­bo­les y de la na­tu­ra­le­za cir­cun­dan­te. Así la ca­sa se ex­pan­de y hue­le lo que su­ce­de en el en­torno.

Hay quie­nes lo encuentran an­ti­cua­do o un re­cur­so de­ma­sia­do ‘usa­do’, sin em­bar­go en es­ta ca­sa re­sul­ta óp­ti­mo. No es ca­sua­li­dad que el Pa­la­cio de Ver­sa­lles ten­ga una de las ma­ra­vi­llas más ex­ci­tan­tes del mun­do, su fa­mo­sa Ga­le­ría de

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.