Be­ñat San Jo­sé, en­tre­na­dor de Uni­ver­si­dad Ca­tó­li­ca

La Tercera - Reportajes - - APUNTES - POR EDUAR­DO OR­TE­GA

A los 15 años ya me sen­tía en­tre­na­dor. Siem­pre tu­ve eso en mi men­te y en mis sen­ti­mien­tos. Cuan­do era ju­ga­dor de la can­te­ra de la Real So­cie­dad, en­tre­na­ba a ni­ños de ocho años de mi co­le­gio. Lle­va­ba aden­tro eso de trans­mi­tir y en­se­ñar, así que no lo pen­sé dos ve­ces y, tras de­jar el fút­bol, em­pe­cé a for­mar­me y a es­tu­diar.

Ca­tó­li­ca es un club se­ño­rial y nun­ca va a pa­sar al­go co­mo la bur­la del hin­cha de la U. So­mos los pri­me­ros que te­ne­mos una gran opi­nión so­bre lo que es el club y to­da su his­to­ria. El fút­bol nos sir­ve pa­ra que ha­ya res­pe­to. Si va­mos a de­jar de te­ner res­pe­to por la his­to­ria de un club, por sus ju­ga­do­res his­tó­ri­cos, por la me­mo­ria y en la can­cha, no nos sir­ve de na­da.

Hay pe­rio­dis­tas que cri­ti­can por cri­ti­car.

Ha­blan fá­cil­men­te de cier­tos ca­li­fi­ca­ti­vos pa­ra que te en­ca­si­llen, pa­ra des­equi­li­brar. Los pe­rio­dis­tas que van sin res­pe­to siem­pre sa­ca­rán al­go ma­lo de uno. Tam­bién ha ha­bi­do crí­ti­cas ex­cep­cio­na­les ha­cia mi equi­po, muy bue­nas. Pe­ro no tra­ba­jo pa­ra que me cri­ti­quen o me ha­la­guen, tra­ba­jo pa­ra re­pre­sen­tar de la me­jor ma­ne­ra a es­ta gran afi­ción y a es­te club que me ha da­do la con­fian­za.

Creo que Mar­ce­lo Biel­sa es un ge­nio.

Es uno de los me­jo­res téc­ni­cos que ha da­do la his­to­ria del fút­bol. Don­de va, ha­ce po­pu­lar el si­tio don­de es­tá. Cuan­do fue al Ath­le­tic de Bil­bao lo hi­zo aún más po­pu­lar de lo que ya es: mun­dial­men­te el fút­bol se fi­jó mu­cho más. Cuan­do es­tu­vo en Mar­se­lla, to­dos lo sa­bía­mos. En Chi­le en­ri­que­ció mu­cho lo que es el fút­bol de aquí. Lo he vis­to de cer­ca, he se­gui­do su tra­ba­jo.

San­tia­go es la ciu­dad más eu­ro­pea que he co­no­ci­do de Su­da­mé­ri­ca.

Es en la que me sien­to más cer­ca de Es­pa­ña y de Eu­ro­pa en mu­chas co­sas. Ni pa­ra bien ni pa­ra mal: es el sen­ti­mien­to de pa­re­cer que es­tás más en Eu­ro­pa que en cual­quier otro si­tio de es­te con­ti­nen­te. Por el día a día, las ca­lles, el cui­da­do de la ciu­dad y có­mo es­tá es­truc­tu­ra­da. Tam­bién, la for­ma de los chi­le­nos es la que más me re­cuer­da a Es­pa­ña, en la for­ma de tra­tar, de ser, en la edu­ca­ción y el res­pe­to que hay.

Cuan­do los chi­le­nos ha­bláis rá­pi­do pi­do el tra­duc­tor.

Lo que me cho­ca en vues­tro len­gua­je es que cier­tas jer­gas que pa­ra no­so­tros, los es­pa­ño­les, nun­ca ja­más se nos ocu­rri­ría de­cir, us­te­des lo tie­nen in­cor­po­ra­do cien por cien. “Ca­chái”, “poh”, co­sas muy cu­rio­sas que le dan un en­ri­que­ci­mien­to. Es muy ex­pre­si­vo cuan­do ha­bláis así, pe­ro pa­ra no­so­tros es muy cho­can­te eso. En la mis­ma fra­se, me­ten mu­chas jer­gas y no­so­tros no es­ta­mos acostumbrados, pe­ro en­se­gui­da lo “ca­cho”.

En mis tiem­pos li­bres me encanta re­la­jar­me vien­do fút­bol.

No ten­go otro de­por­te. Me gus­ta el ci­ne, pe­ro to­da­vía no he ido, me encanta la mú­si­ca, pe­ro no voy a nin­gún con­cier­to. Es un po­co ex­tra­ño, pe­ro cuan­do ten­go un tiem­po li­bre, o en las fe­chas FIFA, veo al­gún par­ti­do de la Cham­pions Lea­gue que he de­ja­do ar­chi­va­do, o veo par­ti­dos de la se­lec­ción. Me re­la­ja eso, dis­fru­to no te­ner que es­tar ana­li­zan­do pro­fun­da­men­te tu equi­po, al ri­val, y po­der ver tran­qui­la­men­te un par­ti­do co­mo cual­quier hin­cha del fút­bol.

Me vis­to de tra­je por res­pe­to a Ca­tó­li­ca.

Siem­pre voy ves­ti­do de la ma­ne­ra que me quie­ro re­pre­sen­tar a mí y al club. Me pa­re­ce nor­mal que ha­ya en­tre­na­do­res que se vis­tan de buzo, y lo res­pe­to mu­chí­si­mo, por­que es una ac­ti­vi­dad de­por­ti­va. Pe­ro tam­bién es una ac­ti­vi­dad que se ex­po­ne pú­bli­ca­men­te a mi­llo­nes de per­so­nas y en la que re­pre­sen­tas a ins­ti­tu­cio­nes im­por­tan­tes. Ca­tó­li­ca, ni qué de­cir, es una gran ins­ti­tu­ción.

Creo que Ar­gen­ti­na ga­na­rá la Co­pa del Mun­do.

Es uno de los me­jo­res paí­ses de la his­to­ria y siem­pre ha te­ni­do un equi­po muy com­pac­to. Tie­nen a Jor­ge Sam­pao­li, uno de los me­jo­res en­tre­na­do­res, y tie­nen al me­jor ju­ga­dor del mun­do, Lio­nel Mes­si. Creo que esos son mo­ti­vos su­fi­cien­tes co­mo pa­ra que pue­dan ga­nar el Mun­dial, aun­que se­rá apre­ta­do.

“En Ca­tó­li­ca nun­ca va a pa­sar al­go co­mo la bur­la del hin­cha de la U”.

FO­TO­GRA­FÍA: JUAN FA­RÍAS

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