¿Hay agua en la pis­ci­na pa­ra re­for­mas po­lí­ti­cas?

El re­gre­so al vo­to obli­ga­to­rio y po­ner lí­mi­te a la re­elec­ción de los par­la­men­ta­rios. Es­tos son par­te de los ha­llaz­gos de un es­tu­dio rea­li­za­do por la UDP -Radiografía al Con­gre­so- que es­ta­ble­ce que, aun­que los con­sen­sos son po­si­bles, aún na­die en­cuen­tra la

La Tercera - Reportajes - - REPORTAJES - POR CAR­LA PÍA RUIZ PEREIRA

La re­no­va­ción del Con­gre­so no es so­lo nu­mé­ri­ca. Aun­que se pa­só de 158 par­la­men­ta­rios a 198, el avan­ce se ve tam­bién en los con­sen­sos. ¿Se pue­de de­cir hoy que tan­to dipu­tados co­mo se­na­do­res son más pro­gre­sis­tas que sus an­te­ce­so­res? Qui­zás. El La­bo­ra­to­rio Cons­ti­tu­cio­nal de la Es­cue­la de Cien­cia Po­lí­ti­ca de la Uni­ver­si­dad Die­go Por­ta­les reali­zó una en­cues­ta ca­ra a ca­ra con ca­si to­dos los par­la­men­ta­rios. Los re­sul­ta­dos son una fo­to ca­si exac­ta -res­pon­dió el 92,4% del to­tal de con­gre­sis­tas- al nue­vo Con­gre­so. ¿Va­le la pe­na ti­rar­se a la pis­ci­na en lo que a re­for­mas po­lí­ti­cas se re­fie­re? Al pa­re­cer, sí. Aún más im­por­tan­te: ¿Hay agua pa­ra lan­zar­se? Se­gún es­ta en­cues­ta, tam­bién.

A sim­ple vis­ta, los acuer­dos es­tán cer­ca de lo­grar­se. Al mi­rar en de­ta­lle, no tan­to.

Po­nien­do lí­mi­tes

¿Es po­si­ble lo­grar con­sen­sos po­lí­ti­cos trans­ver­sa­les? Sí. Nue­ve de ca­da 10 con­gre­sis­tas en­cues­ta­dos pien­sa así. Al me­nos en al­gu­nos te­mas. El 91,9% es­tá de acuer­do con mo­di­fi­car el pe­rio­do pre­si­den­cial; el 75,4% apo­ya li­mi­tar la re­elec­ción de los con­gre­sis­tas; el 66,7% cree que se de­be­ría vol­ver al vo­to obli­ga­to­rio y el 63,9% cree que se de­be man­te­ner el con­trol cons­ti­tu­cio­nal en el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal.

Per­fec­cio­nar la de­mo­cra­cia es po­si­ble. Apa­ren­te­men­te. Pe­ro no tan­to si los da­tos se mi­ran con lu­pa.

El pro­ble­ma son las fór­mu­las. Lle­gar a un con­sen­so pa­ra mo­di­fi­car el pe­rio­do pre­si­den­cial no sería di­fí­cil, la di­fi­cul­tad es el có­mo. ¿Cuá­les son las op­cio­nes pa­ra es­ta reforma? Cua­tro años con una re­elec­ción in­me­dia­ta o seis años sin re­elec­ción. Nin­gu­na al­ter­na­ti­va al­can­za el 50%; mien­tras a la pri­me­ra op­ción ad­hie­re un 48,6%, a la se­gun­da lo ha­ce un 34,4%. In­clu­so, a la ho­ra de mi­rar las coa­li­cio­nes exis­te frag­men­ta­ción. Aun­que si hu­bie­se que apo­yar una fór­mu­la, pro­ba­ble­men­te la de­re­cha ten­dría la lla­ve de la reforma. Tan­to la UDI co­mo RN apo­yan los cua­tro años con una re­elec­ción in­me­dia­ta. En la ex Nue­va Ma­yo­ría, en cam­bio, el PR y el PPD apues­tan por los seis años; el PS y el PC, por los cua­tro, y la DC no mues­tra una po­si­ción cla­ra.

Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal, ¿re­for­mar o no?

“Es ur­gen­te cam­biar el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal”. Así de en­fá­ti­co fue el pre­si­den­te del Senado, Car­los Mon­tes, al re­fe­rir­se al ór­gano que ha es­ta­do en el fo­co de las no­ti­cias. ¿Por qué? Uno de los fa­llos que dio a co­no­cer el TC ha­ce po­co más de una se­ma­na pren­dió las alar­mas. El re­cha­zo a los re­que­ri­mien­tos pre­sen­ta­dos por par­la­men­ta­rios de Chile Va­mos res­pec­to del pro­yec­to de li­ber­ta­des con­di­cio­na­les, pe­ro de­cla­ró in­cons­ti­tu­cio­nal la exi­gen­cia de arre­pen­ti­mien­to pa­ra con­de­na­dos por DD.HH.

¿Qué pien­san dipu­tados y se­na­do­res de un pe­que­ño ór­gano con enor­mes fa­cul­ta­des co­mo el TC? Ape­nas dos de 10 de ellos apo­ya la idea de eli­mi­nar el TC. La de­re­cha vo­ta ma­yo­ri­ta­ria­men­te por man­te­ner­lo exac­ta­men­te co­mo fun­cio­na hoy. La pos­tu­ra de la iz­quier­da, en tan­to, es: RD (88,9%), Fren­te Am­plio (77,9%), DC (72,2%), PR (66,7%) y el PC (62,5%) apo­yan que se man­ten­ga el TC, aun­que re­du­cien­do sus atri­bu­cio­nes. El PS (64%) y el PPD (61,5%) vo­ta­rían por eli­mi­nar­lo.

–Uno pen­sa­ría que la iz­quier­da es­tá por la eli­mi­na­ción del TC y la de­re­cha por la man­ten­ción y su for­ta­le­ci­mien­to. Lo que mues­tra el es­tu­dio es que la ma­yo­ría de iz­quier­da es­tá so­lo por su reforma, re­du­cien­do sus atri­bu­cio­nes. Me pa­re­ce que en la iz­quier­da no ha exis­ti­do una re­fle­xión so­bre a quién le co­rres­pon­de rea­li­zar el exa­men de cons­ti­tu­cio­na­li­dad de los pro­yec­tos y de ahí la op­ción de man­te­ner­lo, pe­ro con atri­bu­cio­nes dis­mi­nui­das. Es­to re­fle­ja la fal­ta de acuer­do ideo­ló­gi­co so­bre las ins­ti­tu­cio­nes de con­tra­pe­sos en el de­ba­te pú­bli­co de los par­ti­dos en Chile -ex­pli­ca Clau­dio Fuen­tes, pro­fe­sor a car­go del es­tu­dio.

El re­vés del vo­to vo­lun­ta­rio

Sor­pre­sa. La con­vic­ción de los le­gis­la­do­res es por el vo­to obli­ga­to­rio. La fo­to­gra­fía per­mi­te vi­sua­li­zar la “vol­te­re­ta” de la ex Nue­va Ma­yo­ría.

Cuan­do en enero de 2009 la Cá­ma­ra de Dipu­tados vo­tó a fa­vor del sufragio vo­lun­ta­rio, los ar­gu­men­tos de los par­la­men­ta­rios PPD, PS y PR eran que la me­di­da per­mi­ti­ría am­pliar el pa­drón elec­to­ral y cam­biar la vi­sión de los jó­ve­nes so­bre la po­lí­ti­ca. Cien­to tres dipu­tados vo­ta­ron a fa­vor y ape­nas uno se abs­tu­vo. Y cuan­do la Pre­si­den­ta Mi­che­lle Ba­che­let, en mar­zo de ese mis­mo año, pro­mul­gó la reforma que es­ta­ble­cía el sufragio vo­lun­ta­rio, la ex Nue­va Ma­yo­ría aplau­dió. Hoy, 10 años des­pués, el 80% de los par­la­men­ta­rios de la ex Nue­va Ma­yo­ría cree que ir a vo­tar de­be­ría ser obli­ga­to­rio.

El par­ti­cu­lar re­sul­ta­do -ex­pli­ca Fuen­tes­tie­ne una ex­pli­ca­ción. El go­bierno de Ba­che­let, di­ce, es­ta­ba com­pro­me­ti­do con el vo­to vo­lun­ta­rio y los le­gis­la­do­res del en ese en­ton­ces ofi­cia­lis­mo acep­ta­ron esa de­ci­sión. “Va­rios de ellos vo­tan­do en con­tra de sus con­vic­cio­nes. Mu­chas ve­ces los le­gis­la­do­res no vo­tan de acuer­do a sus idea­les in­ter­nos, sino que ob­ser­van lo que la opi­nión pú­bli­ca va­lo­ra y se dis­ci­pli­nan tam­bién res­pec­to de lo que el eje­cu­ti­vo pro­mue­ve”, di­ce.

Aun­que un 66,7% opi­na que vo­tar de­be­ría ser obli­ga­to­rio. Esa op­ción al­can­za so­lo el 50% en Chile Va­mos. A ni­vel de par­ti­dos, la de­re­cha se di­vi­de. En la UDI vo­tan por la con­vic­ción de que el vo­to es un de­re­cho y no una obli­ga­ción. De he­cho, un 64,6% de sus par­la­men­ta­rios cree que el sufragio de­be­ría ser li­bre. En RN, el par­ti­do mis­mo se di­vi­de. Un seg­men­to (35,9%) es­tá por el vo­to vo­lun­ta­rio y otro (64,1%), por el obli­ga­to­rio.

Jun­tos, pe­ro no re­vuel­tos

A sim­ple vis­ta, hay dos par­ti­dos po­lí­ti­cos que se di­fe­ren­cian de sus res­pec­ti­vos blo­ques: el Par­ti­do Ra­di­cal y Re­vo­lu­ción De­mo­crá­ti­ca.

En el prin­ci­pal par­ti­do del Fren­te Am­plio, RD, por ejem­plo, to­dos los con­gre­sis­tas del par­ti­do en­cues­ta­dos es­tán a fa­vor del vo­to obli­ga­to­rio. Una pos­tu­ra su­ma­men­te cer­ca­na a la ex Nue­va Ma­yo­ría. In­clu­so, tam­bién a RN y a Evó­po­li. ¿Pe­ro lejos de quién? Del res­to del Fren­te Am­plio, los que en un 55,5% pre­fie­ren el vo­to vo­lun­ta­rio. RD es mu­cho más “re­pu­bli­cano”, en tér­mi­nos de con­ce­bir el vo­to co­mo una obli­ga­ción, que el res­to del FA, que es más “li­be­ral”.

¿Y si hay que re­for­mar el pe­rio­do pre­si­den­cial? La di­fe­ren­cia en­tre RD y el FA es am­plia. Si el 66,7% de RD (mis­mo por­cen­ta­je que la UDI) es­tá a fa­vor de ele­gir cua­tro años y una re­elec­ción in­me­dia­ta, ape­nas el 33,3% de su coa­li­ción com­par­te esa pos­tu­ra. Sin em­bar­go, al ana­li­zar ese mis­mo te­ma que­da en evi­den­cia lo que po­dría pa­sar al in­te­rior del FA. Fuen­tes ex­pli­ca que, al ser un re­fe­ren­te muy nue­vo, es­ta coa­li­ción -que cuen­ta con 20 dipu­tados y un se­na­dor- aún no lle­ga a un con­sen­so in­terno cla­ro. No así Re­vo­lu­ción De­mo­crá­ti­ca, que tie­ne una for­ma­ción más si­mi­lar a la de un par­ti­do e in­clu­so han te­ni­do con­gre­sos ideo­ló­gi­cos.

El Par­ti­do Ra­di­cal es un ca­so de es­tu­dio. El La­bo­ra­to­rio Cons­ti­tu­cio­nal de la Es­cue­la de Cien­cia Po­lí­ti­ca de la UDP ya le ha­bía sa­ca­do la fo­to al PR, co­mo la co­lec­ti­vi­dad más con­ser­va­do­ra de la iz­quier­da chi­le­na. ¿Y cuan­do ha­bla­mos de re­for­mas po­lí­ti­cas? Tam­bién. Por ejem­plo, y al igual que los par­la­men­ta­rios PR, to­dos sus con­gre­sis­tas es­tán a fa­vor del vo­to obli­ga­to­rio, y res­pec­to de pos­tu­ras im­por­tan­tes co­mo la “re­vo­ca­to­ria de man­da­to”, es el par­ti­do de iz­quier­da que me­nos apo­ya es­ta op­ción, con un 16,7%. Clau­dio Fuen­tes lo ex­pli­ca así:

–El Par­ti­do Ra­di­cal tie­ne una tra­di­ción pro­gre­sis­ta com­bi­na­da con una más con­ser­va­do­ra que con­vi­ven des­de la dé­ca­da de los 50. Es­to se ha man­te­ni­do por dé­ca­das. Al­gu­nos par­la­men­ta­rios tie­nen sus ni­chos elec­to­ra­les en sec­to­res ru­ra­les, del sur de Chile, que tien­den a ser más con­ser­va­do­res, mien­tras otros ob­tie­nen su apo­yo en sec­to­res más ur­ba­nos. Se tra­ta de un par­ti­do con dos al­mas.

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