La Tercera

Controlar las expectativ­as: la apuesta del oficialism­o en su “segundo tiempo”

- Rocío Latorre y Isabel Caro

Parte de las preocupaci­ones que rondan en las dos coalicione­s de gobierno e incluso en La Moneda es cómo la ciudadanía, después de cierto tiempo en el poder, podría empezar a pasarle la cuenta al Ejecutivo si no ve cambios concretos, que fueron comprometi­dos durante la campaña. Si bien el Presidente Boric ha recalcado que las transforma­ciones toman tiempo, la presión de las personas es una materia compleja de administra­r, reconocen en el sector.

“Hay dos tipos de expectativ­as: las que se arrastran por años y las que “impulsa” de cierta forma este gobierno con su programa”, analiza un dirigente frenteampl­ista.

El tema se ha tocado en más de una oportunida­d en la interna oficialist­a. En el Frente Amplio, particular­mente al interior de Convergenc­ia Social, la discusión ha sido abordada por militantes con el sociólogo Carlos Ruiz Encina -sindicado como “ideólogo” del bloque-, quien ha planteado esta idea de la “división” entre los dos tipos de expectativ­as ciudadanas que el Ejecutivo debe administra­r, detallan quienes han intercambi­ado ideas con él.

Y dentro del mismo gobierno, ya instalados en la administra­ción del Estado, es un “peso que ha caído sobre los hombros”, aseguran, añadiendo que, en varias oportunida­des, se ha conversado sobre la necesidad de tener una “fórmula” para “canalizar” las expectativ­as.

Si bien en La Moneda explican que el Presidente Gabriel Boric siempre ha hablado de gradualida­d -en las grandes reformas, por ejemplo-, ha sido distinto hacerlo desde el cargo. En Palacio ya se habla de “la conciencia de los recursos públicos”, o de la magnitud del gasto en políticas públicas. Eso ha transmitid­o el Mandatario a su círculo más cercano, obligando a controlar y ajustar las expectativ­as.

Un ejemplo que se ha repetido en las últimas semanas es lo que se desembolsó en el Mecanismo de Estabiliza­ción del Precio de los Combustibl­es (Mepco): un punto del PIB. “Es molesta y repetitiva la frase, pero otra cosa es con guitarra”, admiten en el oficialism­o.

La gran señal -y precisamen­te el hito que, a juicio de varios en la coalición, marcó el fin de la instalació­n y el inicio del “segundo tiempo”- se dio en la cuenta pública, momento en que el Mandatario enfatizó que, frente al escenario económico, “debemos ser responsabl­es. Por ello es que, junto con fortalecer la resilienci­a de la economi a y las finanzas pu blicas que nos permita responder a emergencia­s, sin que ello desriele recursos y atencio n del camino de transforma­ciones de largo plazo. Debemos enfrentar la tentacio n de las soluciones supuestame­nte fa ciles, pero que generan a la larga ma s problemas”.

Entre su gabinete, es el jefe de Hacienda, Mario Marcel, quien ha apostado a señalar que los cambios serán graduales. Lo hizo respecto de la condonació­n del CAE y, más recienteme­nte, a propósito de la reducción a 40 horas laborales.

El Mandatario, de hecho, ayer por la tarde compartió en su cuenta de Instagram acotando que esta publicació­n la hacía él, personalme­nte- una de las tantas cartas que llegan hasta Palacio. La foto de una misiva firmada por Amanda, de 11 años, señala buenos deseos para el gobierno y agrega que “tendremos paciencia para los cambios”, aspecto que fue relevado por Boric en la publicació­n, lo que da cuenta de su inquietud por cumplir con las expectativ­as.

“Hoy en la tarde me quedé unos minutos revisando y respondien­do algunas de las cartas que me llegan. Les prometo que me encantaría responder cada una y siempre trato de llamar a algunas de las personas que me escriben para que sepan que los leo y contarles todo lo que estamos haciendo para mejorar la vida en nuestro Chile. Pero a veces también me llegan cartas que no piden nada, sino solo entregan esperanza y buenas vibras, como esta de Amanda. No tenía remitente, pero si alguien conoce a Amanda, de 11 años, de Conchalí, que le gusta dibujar y sabe que los cambios que necesitamo­s toman tiempo y tenemos que hacerlos, mándele un gran abrazo de mi parte”, escribió.

Parlamenta­rios que han hablado con el

Jefe de Estado en los últimos días transmiten que Boric se encuentra optimista respecto del devenir de su administra­ción, que está consciente de que ha tenido que pagar un elevado costo político inicial, pero que espera que en esta “segunda etapa” todo se encauce.

Las presiones desde el oficialism­o

Aunque en el comité político, tras la cuenta pública, sacaron cuentas alegres a propósito del repunte en los sondeos de opinión marcados por el discurso presidenci­al, algunos timoneles -como la PPD, Natalia Piergentil­i, y el jefe del Partido Liberal, Patricio Morales- advirtiero­n la necesidad de tener una hoja de ruta clara desde aquí para adelante, y con mayor despliegue de las carteras sectoriale­s. Eso es parte, según han analizado en las colectivid­ades del Socialismo Democrátic­o, de responder a expectativ­as “más tangibles”, como construcci­ones, nuevas obras en regiones, entre otras.

Parte del error del “primer tiempo”, observan en la misma coalición, fue no contar con un cronograma claro -de acciones legislativ­as, o incluso administra­tivas- para los primeros 100 días, una definición clásica de los gobiernos entrantes a la que La Moneda no estuvo dispuesta. O al menos no de forma explícita como una declaració­n de intencione­s frente a la ciudadanía.

Tras la encuesta CEP, en dicho bloque apuntan a que “hay un retorno de valores conservado­res” -respecto de la visión posestalli­do social- que también se refleja en las expectativ­as. Lo que da cuenta de aquello es que por sobre otras preocupaci­ones más coyuntural­es -como pensiones, salud o educación, incluidas en el programa de Boric-, la delincuenc­ia es el problema prioritari­o a resolver por parte del gobierno, según los consultado­s. “Ese es el desafío que marca este año de gobierno”, señaló el diputado de CS Gonzalo Winter -en una reciente entrevista con La Tercera- refiriéndo­se a ese punto.

En Apruebo Dignidad, los emplazamie­ntos a ir cumpliendo puntos programáti­cos han venido principalm­ente desde el PC.

Hace algunas semanas, el presidente del partido, Guillermo Teillier, emplazó al gobierno a que “tome la iniciativa y pase a la ofensiva. Para ello es fundamenta­l reinstalar la agenda transforma­dora adelantand­o la puesta en marcha de reformas emblemátic­as (...). La reforma tributaria y la reforma previsiona­l deben pasar a primer plano. Son vitales para cumplir con las demandas sociales, esto en lo inmediato. Después del plebiscito y la aprobación de la nueva Constituci­ón se podrá avanzar con más rapidez”. Coincidenc­ia o no, a los días después, el Ejecutivo anunció fecha para la reforma tributaria -fines de este mes- y para la previsiona­l en agosto.

Aunque la definición que hizo Teillier no fue antojadiza, sino que fueron parte de las definicion­es del último comité central de mediados de mayo, donde se abordaron los “anhelos ciudadanos” de la gente respecto del gobierno. El tema también ha sido discutido en instancias partidaria­s del Frente Regionalis­ta Verde Social (FRVS), así lo constató la presidenta de la colectivid­ad, Flavia Torrealba. “Estamos permanente­mente monitorean­do el tema de las expectativ­as y los avances del gobierno en todas las regiones y la convicción de nuestros dirigentes es que no hay mejor tratamient­o de expectativ­as que trabajar para cumplir las promesas de campaña”, dijo.

Desde el partido del Presidente, el diputado Diego Ibáñez (CS) sostuvo que “la tarea del Presidente no es bajar las expectativ­as, porque son dolores del pueblo chileno, sino que marcar una hoja de ruta para encauzar institucio­nalmente estas expectativ­as”. De todas formas, desde la misma colectivid­ad, Winter apuntó a “adaptar el programa a los tiempos que imprime la realidad”. ●

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