Lang: Qui­zás el mu­ni­ci­pio es­tá tran­qui­lo por­que los di­ne­ros a pa­gar son pú­bli­cos

Lue­go que el Tri­bu­nal fa­lla­ra en su fa­vor y obli­ga­ra a or­ga­nis­mo a pa­gar­le 30 mi­llo­nes de pe­sos, el ex je­fe DAEM rom­pió el si­len­cio. “Sien­to frus­tra­ción de ha­ber si­do par­te de un equi­po y de pron­to se me des­pi­da in­jus­ti­fi­ca­da­men­te y lue­go se cons­tru­ya un

La Tribuna (Los Angeles, Chile) - - PORTADA -

Fren­te a los mi­cró­fo­nos de La Tri­bu­na, el do­cen­te y ex en­car­ga­do de educación co­mu­nal, ex­pli­có có­mo fue­ron los he­chos des­de su des­ti­tu­ción y dio su opinión fren­te a los di­chos mu­ni­ci­pa­les tras el fa­llo del Tri­bu­nal. Ade­más, en­tre­gó sus im­pre­sio­nes fren­te a la re­so­lu­ción de es­te po­lé­mi­co ca­so.

¿ Cuál es su sen­sa­ción fren­te a es­ta lec­tu­ra de sen­ten­cia?

-Me en­cuen­tro sa­tis­fe­cho, por­que se cons­ta­tó des­de el pun­to de vis­ta de la ma­gis­tra­tu­ra y la Ley, que to­do lo que se fun­da­men­tó so­bre es­te des­pi­do es erró­neo e ile­gal, y no co­rres­pon­día, en­ton­ces hoy día me sien­to en po­si­ción de di­ri­gir­me a la co­mu­ni­dad, pues­to que no ten­go na­da por lo que sen­tir­me mal so­bre mi desem­pe­ño y mis fun­cio­nes, las que fue­ron siem­pre con de­di­ca­ción y aho­ra es­to es re­fren­da­do en es­te fa­llo y sus ins­tan­cias.

¿ Es real el me­nos­ca­bo de in­te­gri­dad a sus de­re­chos fun­da­men­ta­les?

-No es así fun­da­men­tal­men­te, pe­ro la de­man­da en sí cu­bre el des­pi­do in­jus­ti­fi­ca­do en una lí­nea y el juez es­co­gió cuá­les eran los as­pec­tos más per­ti­nen­tes pa­ra emi­tir el jui­cio y pa­ra abor­dar es­ta si­tua­ción es­co­gió el des­pi­do in­jus­ti­fi­ca­do. El he­cho de que no to­ma­ra una tu­te­la fue be­ne­fi­cio­so ya que no ne­ce­si­to di­ne­ros por com­pa­sión, es eso por lo que su­frió mi fa­mi­lia.

Es­te des­pi­do in­jus­ti­fi­ca­do per­mi­tió re­co­no­cer có­mo fue mi des­pi­do, y no co­mo se hi­zo an­te­rior­men­te, a tra­vés de los me­dios. Ahí se uti­li­za­ron los con­cep­tos ‘ne­gli­gen­cias’ y ‘no cum­pli­mien­to de mis fun­cio­nes’ (en re­fe­ren­cia a su tra­ba- jo en la mu­ni­ci­pa­li­dad). Eso pa­só a lle­var mi in­te­gri­dad y pa­só a lle­var mi éti­ca do­cen­te y de fun­cio­na­rio no só­lo acá, sino en la re­gión.

¿ Cree que es­te des­pi­do fue real­men­te pa­ra me­jo­rar las ci­fras de educación en la ciu­dad?

-Yo to­da­vía no en­tien­do por qué lo hi­cie­ron, aho­ra, si era pa­ra eso, de­be­rían ha­ber te­ni­do una res­pues­ta me­jor de las que ha­bía, yo creo que aquí lo que se hi­zo fue un error ga­rra­fal de ges­tión, la educación co­mu­nal im­pli­ca mu­cha res­pon­sa­bi­li­dad.

Aho­ra, hay mu­cho ele­men­to de jui­cio ba­jo eso. Hay un in­for­me que se ela­bo­ró a dos días an­tes de co­mu­ni­car mi des­pi­do y yo nun­ca lo co­no­cí, eso es­tá has­ta en los au­dios del jui­cio, don­de se se­ña­la que 10 días an­tes de des­pe­dir­me, es­to es­ta­ba re­suel­to. En­ton­ces, hi­cie­ron un in­for­me que yo no co­no­cí y nun­ca se me co­mu­ni­có, es de­cir, no pue­de ha­ber al­go más ile­gal y sin ba­se.

¿ Se di­ce que us­ted fue el bra­zo de­re­cho del al­cal­de Krau­se y que lo ayu­dó en

su cam­pa­ña. Se sien­te trai­cio­na­do?

-Yo no di­ría su bra­zo de­re­cho, yo di­ría que fui un in­te­gran­te de su pri­me­ra cam­pa­ña muy cer­cano, pe­ro no amigos, ni creo que lo sea­mos y no me sien­to mal por ello tam­po­co.

Fui muy cer­cano en tér­mi­nos de par­ti­ci­par de una vi­sión que asu­mí co­mo pro­pia. Es tan­to que yo, tra­ba­jan­do en el co­le­gio Ale­mán por más 10 años, re­nun­cié y me vi­ne a tra­ba­jar al equi­po de su gobierno co­mu­nal, por­que creí en la vi­sión ciu­dad, fui par­te in­clu­so del aná­li­sis y de la pro­yec­ción de nue­va ciu­dad y eso me mo­ti­vó a ha­cer­lo.

Pe­ro fue por vi­sión pro­pia, no pue­do de­cir que me uti­li­za­ron. En­tien­do que den­tro de la política hay de­ci­sio­nes bue­nas y otras muy ma­las, pe­ro en jui­cio de eso sien­to frus­tra­ción de ha­ber si­do par­te de un equi­po y que de pron­to se me des­pi­da in­jus­ti­fi­ca­da­men­te y lue­go se cons­tru­ya un dis­cur­so ses­ga­do, lo que fue in­jus­ti­fi­ca­do por una sen­ten­cia que se de­cla­ró a mi fa­vor.

¿ Sien­te que es­to fue par­te de una ma­nio­bra su­cia?

- No voy a en­trar en la su­po­si­ción de co­sas, pe­ro sí sé que se hi­zo al­go que no co­rres­pon­de a un ar­bi­trio ad­mi­nis­tra­ti­vo y fue una muy ma­la de­ci­sión de ges­tión.

Cua­les ha­yan si­do los mo­ti­vos, no voy a es­pe­cu­lar so­bre ellos.

Yo tra­ba­jé en me­tas y nue­va es­truc­tu­ra del DAEM, des­de que lle­gué el 2013, cuan­do hi­ce una pro­pues­ta de res­truc­tu­ra­ción. Lue­go se des­co­no­cie­ron mu­chas co­sas.

Se es­pe­cu­ló que yo no ha­bía con­cre­ta­do la me­ta de lle­var a 6 es­cue­las a la jor­na­da com­ple­ta, pe­ro no se di­jo que no exis­tía te­rreno pa­ra ex­pan­dir­las, pe­ro se ne­ce­si­ta­ba más te­rreno; se hi­zo el tra­ba­jo pre­vio y en el 2016 se com­ple­ta­ron es­tu­dios, los que lue­go fue­ron pre­sen­ta­dos al Mi­nis­te­rio de De­sa­rro­llo So­cial pa­ra nue­vas in­fra­es­truc­tu­ras. Lle­va­mos esos pro­yec­tos y los pre­sen­ta­mos al al­cal­de, pe­ro lo más que ob­tu­vi­mos fue­ron apre­cia­cio­nes de que na­die res­pon­de­ría por esos pa­gos. En­ton­ces cuan­do se di­ce que las es­cue­las no pa­sa­ron, eso es sa­car­me de con­tex­to.

¿Cuál es su per­cep­ción de la cau­sa que se si­gue al res­pec­to de to­do es­to?

-Siem­pre su­pi­mos con mi abo­ga­da que es­te era un jui­cio que da­ba pa­ra lar­go, con tres ins­tan­cias. Pri­me­ro, la lo­cal. Aho­ra, el fa­llo que ob­tu­vi­mos, del que es­ta­mos muy con­ten­tos. Y la ape­la­ción en tri­bu­na­les, don­de no es­ta­mos ale­gan­do nu­li­dad, aun­que ese es un tra­ba­jo de mi abo­ga­da.

Con­si­de­ro que lo im­por­tan­te aho­ra es te­ner es­ta pro­nun­cia­ción res­pec­to de lo que pa­só so­bre mi fi­gu­ra pro­fe­sio­nal y mi éti­ca. Yo era un fun­cio­na­rio pú­bli­co con más de 3 mil em­plea­dos a mi car­go, no creo que fue­ra ne­gli­gen­te y por ello creo que es­tas ase­ve­ra­cio­nes no co­rres­pon­den.

Hoy en es­te mu­ni­ci­pio, los erro­res se con­vier­ten en acier­to y las si­tua­cio­nes de me­nos­ca­bo se con­vier­ten en si­tua­cio­nes le­ga­les. Y no sé dón­de un mu­ni­ci­pio se que­da tran­qui­lo con una sen­ten­cia por des­pi­do in­jus­ti­fi­ca­do, es de­cir sin ba­ses le­ga­les y ade­más es­tá con­de­na­da al pa­go de in­dem­ni­za­ción pri­ma­rio de 30 mi­llo­nes de pe­sos; qui­zás no exis­te preo­cu­pa­ción por­que los di­ne­ros son pú­bli­cos, pe­ro de­be ha­ber una res­pon­sa­bi­li­dad tam­bién.

CAR­LOS LANG, se­ña­ló que es­pe­ra­ban la ex­ten­sión de es­ta sen­ten­cia.

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