SO­FÍA y sus 80 años

Siem­pre que­ri­da, la rei­na emé­ri­ta de Es­pa­ña cum­plió ocho dé­ca­das de vi­da. Aquí, los mo­men­tos cla­ve de su vi­da.

Vanidades (Chile) - - Portada - POR IVON­NE DE LOS RÍOS

Su nom­bre com­ple­to es So­fía Mar­ga­ri­ta Vic­to­ria Fe­de­ri­ca, pe­ro co­mún­men­te la co­no­ce­mos co­mo So­fía de Gre­cia. Que su edad no nos en­ga­ñe: a sus 80 años, la rei­na tie­ne la ener­gía de una jo­ven­ci­ta, pues si­gue asis­tien­do a un sin­fín de even­tos que man­tie­nen su agen­da bas­tan­te sa­tu­ra­da. Aun­que es­tá re­ti­ra­da, es con­si­de­ra­da una de las mu­je­res más im­por­tan­tes del mun­do, al ser la rei­na con­sor­te de una de las mo­nar­quías más tras­cen­den­tes: la es­pa­ño­la.

In­fan­cia en exi­lio Na­ció el 2 de no­viem­bre de 1938 en Psyk­hi­kó, Gre­cia; fue la pri­mo­gé­ni­ta de Pa­blo I y Fe­de­ri­ca, quie­nes aún eran prín­ci­pes cuan­do la tu­vie­ron ba­jo el tí­tu­lo de su al­te­za real, prin­ce­sa So­fía de Gre­cia y Di­na­mar­ca.

Por des­gra­cia, du­ran­te la in­va­sión ale­ma­na a Gre­cia, con dos años y me­dio de edad, fue exi­lia­da jun­to con su fa­mi­lia a Su­dá­fri­ca y Egip­to, aban­do­nan­do su que­ri­do país. En 1946, tras el tér­mino de la gue­rra, vol­vie­ron a Gre­cia y es cuan­do su pa­pá fue co­ro­na­do rey. Más tar­de una jo­ven So­fía vol­vió a em­pren­der el vue­lo y se fue al sur de Ale­ma­nia pa­ra es­tu­diar idio­mas en el Schloss Sa­lem, una de las es­cue­las más eli­tis­tas de Eu­ro­pa. Lue­go re­gre­só a Ate­nas, don­de se es­pe­cia­li­zó en Pue­ri­cul­tu­ra, Música y Ar­queo­lo­gía.

A los 18 años tra­ba­jó co­mo en­fer­me­ra en un or­fa­na­to de Gre­cia, ahí en­con­tró la po­si­bi­li­dad de con­vi­vir con mu­chos ni­ños; pues es un se­cre­to que le en­can­ta es­tar ro­dea­da de ellos (lo he­mos vis­to en el amor con el que tra­ta a sus nie­tos).

Su com­pa­ñe­ro de via­je

Fue en 1954 cuan­do So­fía co­no­ció a Juan Car­los, du­ran­te un via­je que su ma­dre, Fe­de­ri­ca, or­ga­ni­zó con el ob­je­ti­vo de re­unir a los jó­ve­nes de la reale­za eu­ro­pea a bor­do del le­gen­da­rio ya­te Aga­me­nón. No obs­tan­te, fue has­ta 1961 cuan­do la re­la­ción en­tre am­bos ini­ció, y el pre­tex­to per­fec­to pa­ra vol­ver a coin­ci­dir fue la bo­da de los du­ques de Kent en Lon­dres. A par­tir de ahí co­men­za­ron a sa­lir, y tan so­lo tres me­ses des­pués, el fu­tu­ro rey hi­zo la pe­di­da de mano. El en­la­ce ma­tri­mo­nial se lle­vó a ca­bo en Ate­nas, el 14 de ma­yo de 1962, por lo ca­tó­li­co y or­to­do­xo.

Do­ña So­fía dio a luz a tres hi­jos: Ele­na, en 1963; Cris­ti­na, en 1965, y Fe­li­pe, en 1968. El 22 de ju­lio de 1969, su es­po­so se con­vir­tió en mo­nar­ca y, por en­de, ella pa­só a ser rei­na con­sor­te. Des­de ese en­ton­ces, es una de las fi­gu­ras más res­pe­ta­das por el pue­blo es­pa­ñol de­bi­do a su ca­li­dez y tac­to.

En la bio­gra­fía au­to­ri­za­da, pu­bli­ca­da por Pilar

Ur­bano en 1997, So­fía ex­pli­ca qué le atra­jo de su es­po­so. “Me di cuen­ta de que era un hom­bre con una hon­du­ra que no sos­pe­cha­ba. Te­nía una si­tua­ción di­fí­cil, con un fu­tu­ro in­cier­to. Em­pe­cé a ad­mi­rar­le en la ale­gría con que lle­va­ba su com­ple­ja si­tua­ción”. La rei­na ha di­cho en di­fe­ren­tes oca­sio­nes que el sen­ti­mien­to ha­cia su ma­ri­do ha evo­lu­cio­na­do a tal gra­do de con­ver­tir­se en una be­lla amis­tad, pues hoy día, ella es su com­pa­ñe­ra de equi­po y ase­gu­ra que siem­pre es­ta­rá a su dis­po­si­ción.

De acuer­do con el fa­lle­ci­do aris­tó­cra­ta, es­cri­tor y bió­gra­fo Jo­sé Luis de Vilallonga, el rey Juan Car­los se ha re­fe­ri­do a ella co­mo “la per­so­na que siem­pre ha es­ta­do de su par­te”, “su com­pa­ñe­ra de via­je” y “la me­jor con­se­je­ra que he te­ni­do en es­tos tiem­pos”.

Aho­ra, a sus 80 años, con tres hi­jos y ocho nie­tos, la rei­na emé­ri­ta So­fía ha pa­sa­do por un sin­fín de mo­men­tos agri­dul­ces y con­tro­ver­sia­les, so­bre to­do por los des­li­ces ro­mán­ti­cos de su ma­ri­do y el com­por­ta­mien­to de sus hi­jos.

Es aman­te de los ani­ma­les y la música, y aun­que con­fie­sa que no sa­be co­ci­nar, es fan de los cho­co­la­tes, la tor­ti­lla de pa­pa, el gaz­pa­cho y la pae­lla: no co­me car­ne ro­ja, pe­ro sí pes­ca­do, por lo que no es por com­ple­to ve­ge­ta­ria­na.

En Pal­ma de Ma­llor­ca, 1987.

Re­tra­to de So­fía conJuan Car­los.

En su eta­pa de en­fer­me­ra, 1958.

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