DA­NIE­LA CASTRO

Vanidades (Chile) - - Portada -

La ga­na­do­ra de Mas­ter­chef pa­só de con­quis­tar­nos con sus recetas en la te­le­vi­sión a ha­cer­lo a tra­vés de las re­des so­cia­les, es­pe­cí­fi­ca­men­te en Instagram, don­de se con­vir­tió en to­da una in­fluen­cer. De las in­quie­tu­des que allí sur­gen, na­ce su se­gun­do li­bro, el que nos pre­sen­ta en es­ta en­tre­vis­ta, jun­to con to­dos sus pro­yec­tos e ideas. Es­ta chi­ca mul­ti­fá­ce­ti­ca, con mu­chas ga­nas y

ac­ti­tud, nos con­tó to­do, ¡entérate aquí!

POR CAMILA RO­SEM­BLAT C.

PRO­DUC­CIÓN: PAO­LA AGU­LLO

FO­TO­GRA­FÍAS: DIEGO PA­TRI­CIO

MA­QUI­LLA­JE: CHAR­LIE AR­CA­MO­NE, NA­TIO­NAL ARTIST M·A·C COSMETICS

PE­LO: MAG­DA­LE­NA DE­SO­TO

ASIS­TEN­TE DE PRO­DUC­CIÓN: SO­LE­DAD KANAMORI

AGRA­DE­CI­MIEN­TOS LO­CA­CIÓN A RENAISSANCE SAN­TIA­GO HO­TEL

Dco­ci­ne­ra, uran­te una ma­ña­na su­per­di­ver­ti­da pu­di­mos co­no­cer el po­wer que ca­rac­te­ri­za a Da­nie­la Castro.

in­fluen­cer y por es­tos días fas­hion icon, es­ta aman­te de los pe­rri­tos (en es­pe­cial de Cha­lo­ta, su fiel mas­co­ta), los em­pren­di­mien­tos y la co­mi­da sa­lu­da­ble, se de­fi­ne co­mo una per­so­na muy ac­ti­va y po­si­ti­va; al­go que pu­di­mos co­rro­bo­rar al co­no­cer­la, siem­pre lle­na de ener­gía.

Lle­gó re­la­ja­da a Renaissance San­tia­go Ho­tel don­de rea­li­za­mos la pro­duc­ción de nues­tra por­ta­da, y su lin­da vi­bra dio lu­gar a una en­tre­te­ni­da con­ver­sa­ción que em­pie­za así.

VA­NI­DA­DES Cuén­ta­nos acer­ca de tu se­gun­do li­bro que lan­zas­te ha­ce po­co, ¿qué nos trae­rá?

DA­NIE­LA CASTRO Al igual que el pri­me­ro, 500 tips y recetas es­cri­tas en má­xi­mo 500 ca­rac­te­res. Es un li­bro fá­cil de leer y prác­ti­co, que tie­ne co­mo no­ve­dad el he­cho de que res­pon­de a lo que me pi­den mis se­gui­do­res en Instagram; vie­ne a re­sol­ver to­das sus du­das e in­tere­ses so­bre la co­ci­na. Mi idea fue trans­mi­tir có­mo yo me he ali­men­ta­do es­te úl­ti­mo año y có­mo es po­si­ble ha­cer co­ci­na equi­li­bra­da con ingredientes co­ti­dia­nos muy fá­cil­men­te. Es un li­bro en el cual tras­pa­so to­do lo que he apren­di­do, sin que­dar­me con nin­gún se­cre­to guar­da­do, y que me re­fle­ja al cien por cien­to por­que es­tu­ve pre­sen­te en ca­da eta­pa, por ejem­plo, yo mis­ma los en­vuel­vo pa­ra aque­llos que son com­pra­dos on­li­ne en www.de­ca­ta­lo­go.cl y ca­da uno de ellos tie­ne un de­ta­lle es­pe­cial a des­cu­brir.

VA ¿Có­mo fue el pro­ce­so de crea­ción del li­bro?

DC Fue un pro­ce­so in­ten­so y cor­to, pe­ro en­tre­te­ni­do, por­que mien­tras lo es­cri­bía me sur­gían mu­chas du­das de al­gu­nas recetas que yo mis­ma in­ves­ti­ga­ba, las iba mo­di­fi­can­do y aprendiendo. El re­sul­ta­do de ese pro­ce­so es­tá en el li­bro. Des­pués pa­só que to­mé la de­ci­sión de ha­cer­lo so­la, es­to fue a fi­nes de oc­tu­bre del año pa­sa­do, de ahí to­do ha si­do de lo­cos y un tra­ba­jo in­ten­so, pe­ro en­ri­que­ce­dor. Apren­dí mu­cho, ja­más pen­sé que ha­ría un li­bro de for­ma com­ple­ta­men­te in­de­pen­dien­te, ade­más for­mé un equi­po de tra­ba­jo con el que te­ne­mos mu­chos pro­yec­tos. Si ten­go que re­su­mir el pro­ce­so en una pa­la­bra, di­ría: cre­ci­mien­to.

VA ¿Có­mo fue sa­car es­te li­bro de for­ma in­de­pen­dien­te?

DC Ha si­do una de las co­sas más di­fí­ci­les que he he­cho (ri­sas), he pa­sa­do por to­dos los es­ta­dos emo­cio­na­les. Soy muy au­to­exi­gen­te y con mi equi­po tam­bién lo fui, creo que por lo mis­mo el re­sul­ta­do es­tá tan bueno. To­dos apren­di­mos a tra­ba­jar con­tra el tiem­po en un te­ma que na­die co­no­cía: ha­cer

un li­bro. Es al­go que a sim­ple vis­ta pa­re­ce fá­cil, pe­ro es­tá lleno de de­ta­lles. To­da­vía no di­men­siono que es­tá im­pre­so y que se es­tá ven­dien­do.

VA ¿Qué pien­sas de la in­dus­tria de los li­bros en Chi­le?

DC Es una in­dus­tria di­fí­cil, es in­jus­ta. Los au­to­res ga­nan muy po­co por sus obras, que es lo que me pa­só con el li­bro an­te­rior. Las edi­to­ria­les se lle­van un por­cen­ta­je muy al­to, y es uno quien en­tre­ga el ma­te­rial pa­ra que eso fun­cio­ne. Por lo mis­mo mu­chos op­tan por ha­cer­lo on­li­ne, in­de­pen­dien­te o de otra ma­ne­ra. Creo que el em­pren­di­mien­to en el ru­bro de los li­bros es la eta­pa que se vie­ne con fuer­za aho­ra.

VA ¿Qué crees que le de­ja­rá al pú­bli­co es­te li­bro, qué pue­den en­con­trar en él que no po­drán ha­llar en tan­tos otros tí­tu­los gas­tro­nó­mi­cos?

DC Yo es­cri­bo los li­bros se­gún lo que a mí me gus­ta­ría en­con­trar en la li­bre­ría: mu­cha in­for­ma­ción, fo­tos bo­ni­tas, ingredientes fá­ci­les y sin la ne­ce­si­dad de re­cu­rrir a Goo­gle pa­ra ter­mi­nar la re­ce­ta. Qui­se ha­cer un li­bro que pue­da ser un real apor­te a la co­ci­na dia­ria. No es un li­bro am­bi­cio­so, pe­ro sien­to que sí logré trans­mi­tir to­do mi co­no­ci­mien­to y mis se­cre­tos, con los que po­drán su­bir el ni­vel de sus pla­tos, tan­to de for­ma be­ne­fi­cio­sa pa­ra el or­ga­nis­mo co­mo pa­ra po­der re­ga­lo­near a sus in­vi­ta­dos con ingredientes co­ti­dia­nos y de fá­cil ac­ce­so.

LAS RE­DES SO­CIA­LES Y LOS INSTALOVERS

Da­nie­la se ha con­ver­ti­do en to­da una it girl, sus más de 678 mil se­gui­do­res en Instagram lo con­fir­man y su cuen­ta @la­da­ni­cas­tro es una de las más in­flu­yen­tes en el mun­do del li­festy­le en­tre los jó­ve­nes.

VA ¿Có­mo sien­tes tu re­la­ción con tus fans? Tie­nes más de 600 mil se­gui­do­res en Instagram, ¿qué es lo que re­ci­bes día a día de ellos?

DC ¡Me en­can­ta la re­la­ción que ten­go con mis se­gui­do­res! Re­ci­bo un mon­tón de men­sa­jes agra­de­cien­do mi ener­gía, mis recetas, di­cién­do­me que les subo el áni­mo, que soy un ejem­plo, et­cé­te­ra. Pa­ra mí sig­ni­fi­ca mu­cho, apar­te que más del 75% de las per­so­nas que me si­guen son mu­je­res, lo que me po­ne muy con­ten­ta, por­que he lo­gra­do crear una re­la­ción con ellas que traspasa la pan­ta­lla y eso, por ejem­plo, lo he no­ta­do bas­tan­te con la ven­ta del li­bro: lle­gan mu­chos po­lo­los y ma­ri­dos bus­cán­do­lo pa­ra su pa­re­ja o tam­bién ni­ñas que lo pi­den pa­ra Na­vi­dad, eso no tie­ne pre­cio. Tra­to de res­pon­der to­do lo que me pre­gun­tan, es har­to tra­ba­jo, pe­ro va­le la pe­na, y co­mu­ni­car­me con mis se­gui­do­res es la par­te más gra­ti­fi­can­te de es­tar to­do el día co­nec­ta­da.

VA ¿Crees que más allá de tu rol en la gas­tro­no­mía y lue­go de tu pa­so por la te­le­vi­sión te has con­ver­ti­do en un re­fe­ren­te de es­ti­lo pa­ra tus se­gui­do­res?

DC Creo que si he lo­gra­do man­te­ner­me es por­que me mues­tro tal cual soy, si ten­go ca­ra de can­sa­da lo di­go, si me sien­to mal o me due­le la ca­be­za, tam­bién. Ha­blo lo que pien­so y creo, he lo­gra­do trans­mi­tir quien soy y eso es gra­cias a que no ha­go na­da pa­ra mis re­des que yo no quie­ra, o que va­ya en con­tra de mis prin­ci­pios. Me gus­ta lo­grar ser un buen re­fe­ren­te, pri­me­ro por­que es­tu­dié an­tes, lue­go es­tu­ve en Mas­ter­chef, pro­gra­mas en el ca­ble, te­le­vi­sión, co­ci­na, soy em­pren­de­do­ra... en­ton­ces son va­rias las aris­tas que to­co, lo que ha­ce que al fi­nal más de una se sien­ta iden­ti­fi­ca­da con­mi­go y de bue­na ma­ne­ra, eso me en­can­ta.

VA Con es­ti­lo me re­fie­ro no so­lo a on­da pa­ra ves­tir­te o arre­glar­te, sino que es­ti­lo de vi­da, mu­chos de tus se­gui­do­res quie­ren imi­tar eso, ¿por qué crees que se da y có­mo de­fi­ni­rías tu li­festy­le?

DC Va­rias me si­guen por la ro­pa o da­tos de be­lle­za. Pe­ro cla­ro, lo que más les gus­ta es que com­par­to mis da­tos del día a día, y ca­da día es di­fe­ren­te al otro. Soy una mu­jer muy ac­ti­va, po­si­ti­va, tra­to de su­bir­me el áni­mo aun­que es­té can­sa­dí­si­ma, tam­bién dis­fru­to de mis ra­tos li­bres con Cha­lo­ta (su pe­rra adop­ta­da), spa, pa­seos, de­co­rar, y más. Prin­ci­pal­men­te mi en­fo­que va en la co­mi­da, la de­co­ra­ción y la mo­da. Son los tres pun­tos so­bre los que más me pre­gun­tan y den­tro de los cua­les vi­vo mi día a día. Bueno, y Cha­lo­ta que es un pun­to apar­te con mu­cho pro­ta­go­nis­mo (ri­sas).

VA ¿Qué pien­sas de las re­des so­cia­les? ¿Cuál es tu re­la­ción con ellas? ¿Dón­de mar­cas el lí­mi­te en­tre es­tas y tu vi­da pri­va­da?

DC Ten­go una di­co­to­mía con las re­des so­cia­les, por un la­do en­cuen­tro que son bue­ní­si­mas pa­ra bus­car con­te­ni­do pun­tual y pa­ra se­guir a per­so­nas que pue­den ser tus re­fe­ren­tes en mu­chos ám­bi­tos. Pe­ro por otro la­do, es com­ple­jo cuan­do has es­ta­do en te­le­vi­sión, por­que quien te ve so­lo por ese me­dio y no se da el tiem­po de “co­no­cer­te” por re­des ge­ne­ral­men­te es mu­cho más crí­ti­co, pre­jui­cio­so y tie­ne co­men­ta­rios ofen­si­vos. Es di­fí­cil, no se ima­gi­nan el da­ño que ha­cen con los co­men­ta­rios. En mi ca­so, no hay mu­cha di­fe­ren­cia en­tre mi vi­da pri­va­da y las re­des, pe­ro siem­pre cui­do a mi fa­mi­lia y ami­gos que no quie­ren ex­po­ner­se. En el res­to me mues­tro tal cual soy, sin es­con­der mi ca­ra des­ma­qui­lla­da, mis pe­nas, mis días ma­los...

VA ¿Crees que tu li­bro ha­ce un link con ese mun­do ci­ber­né­ti­co? Es de­cir, que es po­si­ble lle­var las recetas que vie­nen en él a Instagram, por ejem­plo.

DC Me es­me­ré pa­ra que hi­cie­ra ese link. Siem­pre pien­so có­mo ar­mar mis pro­yec­tos en 360 gra­dos, pa­ra en­tre­gar in­for­ma­ción di­fe­ren­te se­gún el me­dio. En mi Instagram siem­pre ha­go “ver­sus”

en­tre dos recetas, la gen­te vo­ta y la que ga­na es la que co­cino. Es muy di­ver­ti­do por­que ca­si nun­ca ga­na la que quie­ro yo (ri­sas), en­ton­ces las recetas que no ga­nan las pu­se en mi li­bro. Otra regla que me au­to­im­pu­se es no re­pe­tir recetas del li­bro en Instagram, así se va com­ple­men­tan­do la in­for­ma­ción.

SU PA­SO POR LA TE­LE­VI­SIÓN

Lue­go de ha­cer­se co­no­ci­da en el pro­gra­ma de co­ci­na Mas­ter­chef, Da­nie­la pa­só por otros dos pro­gra­mas, del úl­ti­mo tu­vo una re­pen­ti­na sa­li­da que mu­chos no en­tien­de­ron, pe­ro aquí nos cuen­ta su ver­dad.

VA ¿Có­mo fue tra­ba­jar en te­le­vi­sión? ¿Qué sa­cas en lim­pio de esa ex­pe­rien­cia?

DC Lo di­vi­do en tres eta­pas: Mas­ter­chef, 13C y se­ñal abier­ta.

Mas­ter­chef fue una ex­pe­rien­cia des­de la inex­pe­rien­cia, so­lo fui una con­cur­san­te. Lue­go 13C me ayu­dó a apren­der a con­du­cir pro­gra­mas y en­ten­der más de la te­le­vi­sión. El sal­to a te­le­vi­sión abier­ta fue muy gran­de, era al­go que siem­pre ha­bía que­ri­do, es­ta­ba su­per­an­sio­sa, pe­ro no fue co­mo yo me lo es­pe­ra­ba. A pe­sar de eso apren­dí mu­cho, fue una tre­men­da opor­tu­ni­dad. Tam­bién ob­ser­vé bas­tan­te el me­dio, y si lle­gan más opor­tu­ni­da­des pa­ra tra­ba­jar ahí fe­liz las to­mo, ¡por­que me gus­ta! La di­fe­ren­cia es que aho­ra lo ha­ría des­de otro lu­gar. VA ¿Por qué de­ci­dis­te sa­lir de Me­ga y có­mo fue ese pro­ce­so?

DC Ha­cía tiem­po que no lo es­ta­ba dis­fru­tan­do al 100%. Me ha­bían di­cho que ten­dría una sec­ción dia­ria y nun­ca pa­só, co­ci­né po­co y al fi­nal no sa­bía si era pa­ne­lis­ta, co­ci­ne­ra o am­bas, es te­rri­ble sen­tir que so­bras en un lu­gar, y es peor cuan­do ves que lo que ven­de es al­go com­ple­ta­men­te le­jano a ti. A mí me gus­tan las bro­mas, me gus­ta reír­me y pa­sar­lo bien, pe­ro tam­bién me gus­ta la ho­nes­ti­dad, la te­le­vi­sión real, y el ser un apor­te en la vi­da de las per­so­nas, y al me­nos en mi ca­so, no ha­bía mu­cho de eso. Me sen­tía in­có­mo­da, me abu­rría es­tar ahí pa­ra­da y te­ner que pe­lear­me el mi­cró­fono, llo­ra­ba mu­cho, es­ta­ba de­pri­mi­da, lo pa­sé muy mal, soy muy au­to­crí­ti­ca y sa­bía que no es­ta­ba ha­cien­do na­da. Sen­tir­me así no fue cul­pa de na­die, ni del pro­gra­ma ni mía, sim­ple­men­te yo no era pa­ra ellos, ni ellos pa­ra mí, al me­nos en ese mo­men­to no en­ca­ja­mos. ¡Cuan­do me fui, fue lo más li­be­ra­dor del mun­do, no me he arre­pen­ti­do ni un se­gun­do!

VA ¿Te vol­ve­re­mos a ver en te­le­vi­sión pron­to? ¿O te en­fo­ca­rás en se­guir sa­can­do li­bros? ¿O am­bas?

DC ¡Ay, oja­lá! ¡Me gus­ta mu­cho la te­le­vi­sión! Sien­to que se pue­den ha­cer tan­tas co­sas. Y ade­más, des­pués de mi ex­pe­rien­cia an­te­rior tam­bién me sien­to más pre­pa­ra­da. Mi idea siem­pre se­rá ha­cer li­bros, co­sa que ja­más en mi vi­da ima­gi­né que ha­ría (ri­sas). ¡Así que am­bas!

SU GRAN MO­MEN­TO

Si bien so­mos ca­pa­ces de se­guir­le los pa­sos a tra­vés de la pren­sa o de sus re­des so­cia­les, qui­si­mos co­no­cer más acer­ca del mo­men­to sen­ti­men­tal que atra­vie­sa a la ho­ra de lan­zar su nue­vo pro­yec­to.

VA ¿En qué mo­men­to de tu vi­da lle­ga el lan­za­mien­to de es­te li­bro?

DC ¡Uffff! Lle­ga en un mo­men­to de cam­bios fuer­tes, lle­ga co­mo una tor­men­ta den­tro de otra tor­men­ta... de las que es­pe­ro sa­lir (ri­sas), pe­ro es una tor­men­ta bue­na, ne­ce­sa­ria pa­ra avan­zar, cre­cer, apren­der e ir tra­zan­do mi pro­pio ca­mino. Lle­gó con cam­bio de ca­sa, fin de una re­la­ción amo­ro­sa, fin de año, can­san­cio emo­cio­nal y fí­si­co, pe­ro creo que era el me­jor mo­men­to pa­ra que sa­lie­ra. Mien­tras más cues­tan las co­sas, más apren­do y más las va­lo­ro. Des­pués mi­ro pa­ra atrás y di­go: “¡Guau! ¡¿En qué mo­men­to hi­ce es­to?!” (ri­sas). Me pa­sa con to­do.

VA ¿Es­tás fe­liz con tu vi­da co­mo es aho­ra? ¿Cam­bia­rías al­go?

DC ¡Es­toy fe­liz! To­do se es­tá dan­do, to­do es­tá flu­yen­do... si bien he pa­sa­do por días de pe­na, cri­sis de can­san­cio, ca­da mo­men­to me ha he­cho em­pe­zar el día que vie­ne de me­jor ma­ne­ra. ¡Es­toy ro­dea­da de gen­te be­llí­si­ma!, que me lle­na de apo­yo, amor y bue­nas vi­bras. Ade­más, me da la opor­tu­ni­dad de ayu­dar a em­pren­de­do­res y per­so­nas que al igual que yo, tra­ba­jan du­ro pa­ra po­der su­pe­rar­se y eso es in­creí­ble­men­te lle­na­dor. Bueno, si tu­vie­se que cam­biar al­go se­ría la can­ti­dad de ho­ras que tie­ne el día (ri­sas), pon­dría unas ho­ri­tas más.

VA ¿Qué ba­lan­ce ha­ces de tu 2018 sien­do que fue un año tan in­ten­so?

DC Fue un año su­per­mo­vi­do, to­mé mu­chas de­ci­sio­nes im­por­tan­tes, que me hi­cie­ron ma­du­rar y cre­cer tan­to co­mo per­so­na, co­mo en el ám­bi­to la­bo­ral. Lo me­jor pa­ra mí es arries­gar­se y arre­pen­tir­se por lo que uno hi­zo, no por lo que no hi­zo. Me­jor pro­bar to­do, lo amar­go y lo dul­ce, así des­pués sa­bes qué no quie­res. En­ten­dí que es más fá­cil sa­ber qué es lo que uno no quie­re en la vi­da, que lo que sí quie­re. Y de a po­co se va en­con­tran­do el sen­ti­do de to­do.

VA ¿Cuá­les son tus pro­yec­tos, de­seos y pro­pó­si­tos pa­ra es­te año que co­mien­za?

DC Lo pri­me­ro: ser fe­liz. Mi le­ma de vi­da es bus­car la fe­li­ci­dad por­que cuan­do uno la en­cuen­tra, el éxi­to lle­ga so­lo. La­bo­ral­men­te me gus­ta­ría vol­ver a la te­le­vi­sión, ya sea ca­ble o abier­ta, y oja­lá po­der mos­trar quién soy yo real­men­te, que las per­so­nas que ven so­lo te­le­vi­sión me lo­gren co­no­cer. Y bueno, un ter­cer li­bro por su­pues­to es­tá en los pla­nes. Tam­bién me gus­ta­ría te­ner mi mar­ca de ro­pa, ese es un pro­yec­to que co­men­cé an­tes de Mas­ter­chef y quie­ro re­to­mar­lo, ¡me en­can­ta la mo­da! Y es­pe­ro vi­vir ex­pe­rien­cias que le sir­van a mis se­gui­do­res, po­der trans­mi­tir mi for­ma de ver la vi­da y que de una u otra ma­ne­ra les sir­va.

VA ¿Qué men­sa­je te gus­ta­ría de­jar­le a tus se­gui­do­res?

DC ¡Quie­ro de­cir­les que son lo má­xi­mo, tal co­mo son! Les agra­dez­co por con­fiar en mí y en lo que ha­go, por es­cri­bir­me, dar­me áni­mo y es­tar ahí to­dos los días. Sin ellos no hu­bie­se po­di­do lo­grar mu­chas co­sas, ¡así que es­pe­ro po­der re­tri­buir­les to­do eso!

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