Nue­vas ame­na­zas, ¿vie­jos mie­dos?

El re­pun­te len­to de la economía y la es­ta­bi­li­dad de la in­fla­ción su­gie­ren re­la­jar la pos­tu­ra mo­ne­ta­ria, pe­ro los ries­gos ex­ter­nos e in­ter­nos lo im­pi­den. ¿Cuá­les son?

Dinero (Colombia) - - SUMARIO -

La in­fla­ción al con­su­mi­dor de sep­tiem­bre (0,16% men­sual, 2,63% en lo co­rri­do del año y 3,23% anual) es­tu­vo con­cuer­da con las pre­vi­sio­nes de los ana­lis­tas. Con es­tos re­sul­ta­dos, aun­que au­men­tó res­pec­to al mes an­te­rior (3,10% anual), con lo cual se ale­jó un po­co de la me­ta es­ta­ble­ci­da por el Ban­co de la Re­pú­bli­ca (3% anual), fue me­nor que la de ha­ce un año (3,97% anual) y per­ma­ne­ció de­ba­jo del lí­mi­te su­pe­rior del ran­go ob­je­ti­vo de la au­to­ri­dad mo­ne­ta­ria (2% - 4% anual).

Los in­di­ca­do­res de la in­fla­ción bá­si­ca, que ex­clu­yen los bie­nes y los ser­vi­cios cu­yos pre­cios son los más vo­lá­ti­les, pa­ra no te­ner en cuen­ta las va­ria­cio­nes tem­po­ra­les, es­tán en una ten­den­cia de­cre­cien­te des­de el co­mien­zo del año. Gra­cias a ella, su pro­me­dio (3,28% anual) ha con­ver­gi­do cer­ca de la me­ta. Esa in­cli­na­ción a la ba­ja su­gie­re que no hay ex­ce­sos de de­man­da, sino que la economía ope­ra con ca­pa­ci­dad ocio­sa.

La mo­de­ra­ción de la de­man­da tam­bién ha he­cho des­cen­der la in­fla­ción de los bie­nes y ser­vi­cios no tran­sa­bles (4,1% anual), que no se in­ter­cam­bian con el ex­te­rior, ha­cia el lí­mi­te su­pe­rior del ran­go ob­je­ti­vo.

Las in­fla­cio­nes de los bie­nes y ser­vi­cios tran­sa­bles (1,6% anual) –que se in­ter­cam­bian con el ex­te­rior– y de los ali­men­tos (2%) son las que más pre­sio­nan la va­ria­ción to­tal de los pre­cios a la ba­ja, aun­que la úl­ti­ma ha re­pun­ta­do. Sin em­bar­go, am­bas son las que ma­yor ries­go en­tra­ñan ha­cia el fu­tu­ro, por el efec­to que po­dría te­ner una de­pre­cia­ción pro­nun­cia­da de la ta­sa de cam­bio, en el pri­mer ca­so; o por un cho­que ad­ver­so de la ofer­ta, en el se­gun­do, co­mo con­se­cuen­cia del Fe­nó­meno del Ni­ño. Su pro­ba­bi­li­dad de ocu­rren­cia es de 90% y se ex­ten­de­ría en­tre el úl­ti­mo tri­mes­tre de es­te año y el ter­ce­ro del en­tran­te, cuan­do po­dría re­du­cir las llu­vias en 60% en la Cos­ta Atlán­ti­ca y la re­gión an­di­na.

Una de­pre­cia­ción abrup­ta de la mo­ne­da po­dría so­bre­ve­nir el año en­tran­te si la Re­ser­va Fe­de­ral de Es­ta­dos Uni­dos y otros ban­cos cen­tra­les en los paí­ses avan­za­dos se ven obli­ga­dos a ace­le­rar el trán­si­to a la nor­ma­li­dad de sus pos­tu­ras mo­ne­ta­rias, por un re­pun­te de la in­fla­ción y las ex­pec­ta­ti­vas, ge­ne­ra­do por los ex­ce­sos de de­man­da cuan­do sus eco­no­mías se en­cuen­tran cer­ca del pleno em­pleo, jun­to con el al­za de los pre­cios de los com­bus­ti­bles.

Aun­que has­ta el mo­men­to la economía co­lom­bia­na no ha su­fri­do con in­ten­si­dad una de­pre­cia­ción de su mo­ne­da, ni una des­va­lo­ri­za­ción de sus ac­ti­vos por esa cau­sa, en ra­zón a que se di­fe­ren­cia de otras eco­no­mías emer­gen­tes por sus des­ba­lan­ces ma­cro­eco­nó­mi­cos mo­de­ra­dos, sus deu­das pú­bli­ca y ex­ter­na no des­me­su­ra­das, su li­qui­dez hol­ga­da en mo­ne­da ex­tran­je­ra, su ba­ja in­fla­ción y la cre­di­bi­li­dad de su po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca, gra­cias a lo cual ha pre­ser­va­do la con­fian­za de los in­ver­sio­nis­tas y el gra­do de in­ver­sión otor­ga­do por las agen­cias ca­li­fi­ca­do­ras; si la aver­sión al ries­go se in­cre­men­ta mu­cho en los mer­ca­dos in­ter­na­cio­na­les, po­dría pa­de­cer un ma­yor con­ta­gio. En tal even­to, una elevada de­pre­cia­ción de la ta­sa de cam­bio po­dría ame­na­zar con sa­car de cur­so la in­fla­ción y des­a­li­near las ex­pec­ta­ti­vas.

HAS­TA AHO­RA, CO­LOM­BIA NO SE HA CON­TA­GIA­DO DE LAS TUR­BU­LEN­CIAS FI­NAN­CIE­RAS DE OTRAS ECONOMÍA EMER­GEN­TES.

Además, si el Fe­nó­meno del Ni­ño ori­gi­na una se­quía muy in­ten­sa, po­dría tam­bién te­ner con­se­cuen­cias des­fa­vo­ra­bles so­bre la ofer­ta de ener­gía eléc­tri­ca, con lo cual pre­sio­na­ría sus pre­cios al al­za, que po­dría in­cre­men­tar el pre­cio de los bie­nes y ser­vi­cios re­gu­la­dos el año en­tran­te. En la co­yun­tu­ra ac­tual es jus­to la in­fla­ción de los pre­cios re­gu­la­dos (6% anual) la que ejer­ce la ma­yor pre­sión al­cis­ta, afec­ta­da por los in­cre­men­tos en los cos­tos de los com­bus­ti­bles y el trans­por­te.

No obs­tan­te, si la economía co­lom­bia­na si­gue in­mu­ne al con­ta­gio de las tur­bu­len­cias fi­nan­cie­ras de otras emer­gen­tes y el Fe­nó­meno del Ni­ño es mo­de­ra­do, la in­fla­ción y las ex­pec­ta­ti­vas po­drían con­ti­nuar ali­nea­das con la me­ta, co­mo pre­vén los ana­lis­tas en pro­me­dio pa­ra el fi­nal de es­te año y el si­guien­te cer­ca de 3,3% anual. En ese ca­so, la ta­sa de cam­bio per­ma­ne­ce­ría es­ta­ble, co­mo en su pro­nós­ti­co, al­re­de­dor de $3.000 en ese pe­río­do. Además, ten­dría lu­gar un len­to re­pun­te del cre­ci­mien­to –a 2,7% anual en el ter­cer tri­mes­tre y a 2,7% en 2018 y 3,3% en 2019–, que lo en­ca­mi­na­ría ha­cia la ta­sa po­ten­cial –es­ti­ma­da en­tre 3% y 3,8%–. Sin em­bar­go, la economía man­ten­dría una am­plia bre­cha del pro­duc­to.

En la co­yun­tu­ra ac­tual el cré­di­to si­gue es­tan­ca­do y su ca­li­dad se de­te­rio­ra, con lo cual au­men­ta el ries­go de cré­di­to pa­ra la ban­ca.

En es­tas cir­cuns­tan­cias, con la in­fla­ción y las ex­pec­ta­ti­vas ali­nea­das con la me­ta, el cré­di­to es­tan­ca­do, la ta­sa de cam­bio sin so­bre­sal­tos y una al­ta bre­cha del pro­duc­to, lo re­co­men­da­ble se­ría re­cor­tar la ta­sa de in­te­rés pa­ra adop­tar una pos­tu­ra mo­ne­ta­ria más es­ti­mu­lan­te.

No obs­tan­te, el in­cre­men­to de los ries­gos ex­ter­nos e in­ter­nos, que po­drían oca­sio­nar una des­a­li­nea­ción de las ex­pec­ta­ti­vas de in­fla­ción, lo im­pi­de. Des­de el ex­te­rior po­dría ocu­rrir un con­ta­gio de las tur­bu­len­cias fi­nan­cie­ras de las eco­no­mías emer­gen­tes, por las ex­pec­ta­ti­vas de una ace­le­ra­ción del trán­si­to a la nor­ma­li­dad mo­ne­ta­ria en las eco­no­mías avan­za­das, que po­dría ge­ne­rar fu­gas de ca­pi­tal, una abrup­ta de­pre­cia­ción de la mo­ne­da y una des­va­lo­ri­za­ción pro­nun­cia­da de los ac­ti­vos. Tam­bién po­dría ocu­rrir un Fe­nó­meno del Ni­ño más in­ten­so que el pre­vis­to. En am­bos ca­sos la au­to­ri­dad mo­ne­ta­ria ten­dría más bien que apre­tar su pos­tu­ra mo­ne­ta­ria.

Con el ries­go de un apre­tón mo­ne­ta­rio el año en­tran­te, no lu­ce opor­tu­na una re­for­ma im­po­si­ti­va que au­men­te el re­cau­do, por­que se in­cu­rri­ría en el pe­li­gro de des­ace­le­rar la ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca.

EL FE­NÓ­MENO DEL NI­ÑO Y LA POSIBILDAD DE CON­TA­GIO FINANCIERO EXI­GEN CAU­TE­LA A LAS AU­TO­RI­DA­DES

La in­fla­ción po­dría re­pun­tar por el fe­nó­meno del Ni­ño y una de­va­lua­ción

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia

© PressReader. All rights reserved.