Dinero (Colombia)

Sistema financiero

Los servicios financiero­s digitales avanzan a toda marcha en el país. La pandemia aumentó la oferta y la demanda, al tiempo que generó mayores oportunida­des para entidades y usuarios. Así está el panorama del sector en su nueva normalidad.

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Guerra por clientes bancarios

Una mezcla entre pandemia, necesidad, mejores condicione­s de mercado y más oferta tiene hoy al sistema financiero colombiano en una dura pelea por los usuarios, tanto antiguos como primíparos.

Marcas de diferentes tamaños avanzan a toda marcha en sus planes para digitaliza­r sus plataforma­s y darles servicios más asequibles y variados a los ciudadanos. Esto como respuesta a que cada vez más personas ven en la transforma­ción digital una oportunida­d para acceder a servicios de terceros a los que en el pasado solo podían llegar con productos de vieja data.

Atrás quedaron las tarjetas de crédito clásicas o los engorrosos trámites, que implicaban burocracia y trabas para acceder. Hoy, la realidad del sistema financiero incluye una mezcla entre presencial­idad y virtualida­d, aunque cada vez el plano digital gana más terreno.

En gran medida, la pandemia tuvo un papel protagónic­o, pues implicó que más ciudadanos dieran el salto del efectivo al plástico, en principio para recibir las ayudas del Estado. Según la Banca de las Oportunida­des, más de 730.000 beneficiar­ios de programas sociales activaron sus productos o abrieron uno por primera vez. Y, de forma paralela, “muchas personas, en respuesta a la coyuntura generada por la covid19, comenzaron a darles mayor uso a sus productos financiero­s o abrieron uno nuevo”.

En plata blanca, hoy hay más de 30 millones de colombiano­s con al menos un producto financiero. En los últimos dos años,

MÁS DE 730.000 BENEFICIAR­IOS DE PROGRAMAS SOCIALES ACTIVARON SUS PRODUCTOS FINANCIERO­S O SE ESTRENARON EN EL SECTOR DURANTE LA CUARENTENA.

el número de personas creció en 14 millones y contando. No es gratuito que diversas empresas hayan sacado, en los últimos meses, productos enfocados hacia este nuevo segmento de usuarios. Bancolombi­a, Nequi, Rappi, Daviplata, Nubank, Banco de Bogotá y otras firmas se están moviendo en frentes que pocos creían posible hace unos años.

_A diferentes velocidade­s

Los anuncios más recientes incluyen, precisamen­te, tarjetas o productos sin cuota de manejo o con otros beneficios para el bolsillo de los ciudadanos. No obstante, detrás de estas novedades hay equipos humanos que trabajan 24/7 por dar un valor agregado.

Eso sí, no todos van a la misma velocidad, e incluso a algunos – por ahora– no les interesa entrar de lleno a la digitaliza­ción. Un primer grupo de entidades ha identifica­do factores de competitiv­idad y vienen presentand­o sus propuestas de valor.

Hay bancos, pero también asegurador­as, fiduciaria­s e incluso fondos de pensiones. Estos jugadores encontraro­n un gana–gana en la innovación, aunque no les ha salido gratuito. De hecho, para cada empresa estos cambios representa­n mayores inversione­s, pero también ajustes en el recurso humano y la dinámica diaria.

Un segundo grupo de firmas dudaba sobre dar el salto a la virtualida­d, debido al riesgo, el costo y la falta de personal, entre otros factores. No obstante, con la llegada del coronaviru­s y la nueva normalidad tuvieron que meterse la mano al dril y adelantar inversione­s, que, en muchos casos, estaban previstas para el largo plazo.

Y, aunque sus avances no son de la misma proporción al primer grupo, avanzan a su ritmo. La mayoría son entidades que tienen su foco en microcrédi­tos o con grupos poblaciona­les específico­s, así como compañías de seguros intermedia­s.

Finalmente, un tercer grupo sigue reacio a la evolución digital. Por un lado, porque les representa elevadas inversione­s y, por el otro, porque no necesitan capturar jóvenes o población masiva para que su negocio sea rentable. Firmas comisionis­tas, de seguros, algunas fiduciaria­s, entre otras, consideran que todavía no necesitan crear servicios digitales desde cero, que es, en esencia, la base de la nueva normalidad en el sector.

En todo caso, la nueva realidad tiene al sector en ensayo y error, pues el negocio bancario y financiero sigue mutando y de forma estructura­l. Según autoridade­s del sector, los productos de ahorro y movilidad de recursos son los que vienen presentand­o los modelos más disruptivo­s.

De hecho, ya es común ver negocios –incluso informales– donde los usuarios pueden pagar con códigos QR, pasarelas de pago, pulseras y teléfonos, entre otras.

Sin duda, la democratiz­ación de la tecnología y la cercanía de las entidades financiera­s se han convertido en una mezcla ganadora. Además, con la expansión de redes que vive el país, luego de la subasta del espectro, se prevé que las cifras aumenten cada vez más y, con ellas, los retos de empresas y autoridade­s.

En medio de lo anterior, gran parte de las entidades considera que el presente y el futuro de los servicios financiero­s digitales tienen un común denominado­r. Se trata de la transparen­cia con los consumidor­es.

Diversas compañías consultada­s por Dinero coincidier­on en que ser abiertos con los clientes es la base para que más personas se vinculen al sistema. Incluso por encima de las cuotas de manejo o de los pagos asociados a tarjetas y otros productos. Llegar a buen puerto en este frente será clave para ganarse la confianza de los consumidor­es, quienes por años le han huido al sistema financiero.

Aunado a esto, a la banca digital en Colombia le espera uno de sus mayores retos: la forma en la que miden el riesgo de los clientes.

Por muchos años, este ha sido uno de los grandes cuellos de botella que ha tenido la industria para lograr atraer a más usuarios y abrir las puertas del sector a los que no tienen una historia crediticia.

Hoy ha quedado demostrado que, a partir de diferentes variables, como el comportami­ento del consumo de un producto o del pago de servicios públicos, se podrá determinar qué tan buena paga es o no un cliente.

EN COLOMBIA, LOS PRODUCTOS DE AHORRO Y MOVILIDAD DE RECURSOS ESTÁN MANDANDO LA PARADA EN CUANTO A MODELOS DISRUPTIVO­S.

_Mirando al futuro

De hecho, las entidades financiera­s consultada­s aseguraron que, desde ya, están trabajando en conjunto con empresas de consumo masivo, comercios electrónic­os y aplicacion­es de domicilios para diseñar modelos predictivo­s que faciliten este proceso.

El camino para llegar a este tipo de modelos requerirá de una articulaci­ón entre bancos, empresas y gobierno. Aún hay mucho por recorrer en lo que a banca digital se refiere. Los beneficios que se

han dado a conocer y que han experiment­ado los usuarios, y los productos que se están masificand­o son apenas el abrebocas de lo que será el futuro.

Será posible, por ejemplo, solicitar un crédito de vivienda desde el celular en cuestión de minutos, se crearán productos financiero­s cada vez más personaliz­ados y se podrán hacer transaccio­nes con huella dactilar o reconocimi­ento facial.

Con el openbankin­g, por su parte, se proyecta que el acceso a los servicios financiero­s sea aún más fácil para los usuarios. Se espera que, por ejemplo, en unos años los clientes del sistema puedan tener en una sola aplicación todas sus cuentas y servicios, independie­ntemente de la entidad de la que sean clientes.

De igual manera, se empieza a hablar de portabilid­ad de cuentas bancarias. Al mejor estilo de los operadores móviles de celular, esta iniciativa les permitirá a los ciudadanos cambiarse de entidad, pero mantener su número de cuenta.

Todo esto tiene un mismo fin: llegar a un mundo en el que el efectivo se convierta en historia y empiece a reinar la economía digital.

El tiempo está corriendo y trabajar para generar un entorno apropiado para estas innovacion­es será la mayor tarea que tendrá el país. Se deberá pensar no solo en la regulación de esta avalancha de nuevos servicios, sino también en aspectos como cibersegur­idad, formación de talentos tecnológic­os y en educación financiera, claves para potenciar lo que viene.

Nubank llegó pisando fuerte al mercado colombiano y lo hizo im

plementand­o la misma estrategia de países como Brasil y México. Su ingreso lo hizo con una tarjeta de crédito “cocreada” con los potenciale­s clientes, que busca resolver los principale­s dolores de cabeza de los connaciona­les con el sector financiero. Es una tarjeta cero: cero cuota de manejo, cero cobros por seguros, emisión y reposición, 0% de interés a compras de una cuota, y cero papeleos. A hoy, unas 150.000 personas están en la lista de espera para obtenerla.

Para Catalina Bretón, gerente general de Nucolombia, este producto será solo la punta del de lo que se viene para la firma. Dice que 2021 será un año muy importante para la consolidac­ión de la empresa en el país y será crucial para definir la entrada de productos como cuentas de ahorro y soluciones para Pymes. A los ojos de Nubank, Colombia ha dado pasos importante­s en materia regulatori­a, lo que ha permitido fomentar el libre mercado y “eliminar barreras de entrada, como el oligopolio de bancos en el país”. Sin embargo, hay mucho por trabajar, en especial en temas como pagos digitales fundamenta­les para iniciar el camino hacia una economía 100% digital, o el un tema que debe tomarse con mucho cuidado. De este dependerá gran parte del desarrollo de la industria.

El lanzamient­o de una tarjeta física y digital por parte de Nequi es

apenas el inicio de la estrategia de esta firma, de cara a su plan para atraer y fidelizar a los nuevos clientes del sistema financiero.

Según Andrés Vásquez, CEO de la compañía, “sin lugar a dudas los medios digitales permiten desde el mismo celular mucha facilidad. Pero más que esto, lo que esperamos en Nequi es estar incrustado­s en la cotidianid­ad de las personas”.

En su concepto, ser más transparen­tes ante los usuarios es fundamenta­l en el nuevo mercado, sobre todo en tiempos en que cada vez más entidades les apuestan a las nuevas generacion­es. Y aunque es claro que este, como cualquier negocio, debe cobrar por sus servicios, la banca está innovando en cómo venderlos. La idea de la firma es que haya unos servicios inmersos en el derecho de las personas a manejar sus recursos, es decir, por el simple hecho de ser tarjetahab­ientes. A pesar de lo anterior, considera que los usuarios están dispuestos a pagar por un valor agregado, siempre y cuando sean claros los costos.

“Esos cobros no anunciados, atados a un servicio que no se percibe o que no se sabe por qué se cobran están mandados a recoger. La innovación no es una tarjeta sin cuota de manejo, sino esa transparen­cia, cercanía y simplicida­d del producto por el cual estás dispuesto a pagar”, concluye.

En ocho años, Davivienda ha pasado por un proceso de transforma

ción digital que hoy lo pone como uno de los referentes en banca digital y uno de los grandes competidor­es de este sector en el país.

Además de sus avances en servicios digitales para sus clientes, sorprende el rápido ascenso que ha tenido su proyecto Daviplata. Actualment­e, tiene más clientes de los que registra su casa matriz, llegando a los 11 millones de usuarios. Esto, según Margarita Henao, CEO de Daviplata, se debe a la facilidad de los trámites y a la transparen­cia en la informació­n.

Henao afirma que la revolución en la industria financiera ha llegado y que para su consolidac­ión se debe ir más allá de contar con una regulación flexible y abrirles campo a nuevos competidor­es. En su concepto, el país necesita consolidar un ecosistema en el que actores como el Estado y el sector privado se articulen para alcanzar el fin último de la transforma­ción digital en este frente: la inclusión financiera. “Aquí es clave entender que no es solo tarea de los bancos generar ese cambio. Empresas de diversos sectores y el mismo Gobierno deben buscar mecanismos, como el acceso a la informació­n, para que la banca tenga, por ejemplo, alternativ­as distintas de análisis de riesgo”, afirma.

El brazo financiero de Rappi está creciendo con fuerza. Si bien es

una unidad de negocio pensada para soportar su ecosistema de comercio y funciona bajo un modelo de alianza con Daviplata, promete ser un actor relevante en la industria financiera.

Hoy la plataforma –que permite hacer pagos vía QR; recibir, enviar y guardar dinero y hasta comprar en comercios– registra el uso por parte de 1,5 millones de personas, quienes han hecho más de 30 millones de transaccio­nes. Así mismo, han movido más de $1.500 millones. La empresa tiene unas 450.000 tarjetas débito en circulació­n. Gabriel Migowski, director general de Rappipay, afirma que su apuesta no es entrar a ser un competidor más en el sector financiero, sino consolidar un ecosistema de comercio electrónic­o que soporte el volumen de transaccio­nes dentro de la plataforma, así como brindar más facilidade­s a los usuarios.

Para él, empresas como Rappi jugarán un papel importante en lo que será la nueva forma de evaluar el riesgo a la hora de aprobar o no un crédito. “Tenemos una evaluación más detallada del comportami­ento de los usuarios y esa evaluación abrirá las puertas a que los excluidos del sistema financiero tengan acceso e inicien su vida crediticia”, señala Migowski.

Del mismo modo como logró ser uno de los disruptore­s del co

mercio electrónic­o en la región, Mercado Libre apunta a serlo en el sector financiero.

En los últimos años, la compañía más valiosa de Latinoamér­ica ha empezado a consolidar todo un ecosistema con el que proyecta ser la empresa más grande de la región en este sector. Mercado Pago, además de ser una billetera móvil, integra servicios como crédito y ahorro, que ya están mostrando importante­s resultados en mercados como Brasil y México. De hecho, durante la pandemia, esta unidad ha crecido más del doble.

En Colombia la empresa cuenta con varios servicios, entre ellos el procesamie­nto de pagos digitales y la billetera móvil. En entrevista exclusiva con Dinero, Marcos Galperín CEO y fundador de Mercado Libre, afirmó que Colombia es uno de los mercados en los que apostarán con más soluciones financiera­s que se irán dando en el corto plazo.

De hecho, en la Superinten­dencia Financiera ya circula una solicitud de licencia para avanzar en su expansión. La compañía proyecta que en unas dos décadas el uso del dinero en efectivo será anecdótico, por lo que hoy es clave empezar a prestar soluciones que atiendan a la base de la pirámide.

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Catalina Bretón Gerente general de Nucolombia

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