Dinero (Colombia)

Política pública

Si bien la crisis generada por la pandemia aceleró la transforma­ción e inclusión digital, evidenció la baja educación económica y financiera que tiene la mayor parte de los ciudadanos y Pymes del país.

-

Ignorancia, atrevida y costosa

La crisis generada por el coronaviru­s contribuyó a acelerar la transforma­ción e inclusión digital, pues ante las medidas de confinamie­nto muchos colombiano­s aumentaron o realizaron por primera vez compras por internet, pagos digitales o través del celular.

Sin embargo, la pandemia también evidenció las grandes falencias en términos de educación económica y financiera que tiene la mayoría de las personas y Pymes del país.

Se ha resaltado, por ejemplo, cómo la creación del programa de ingreso solidario y la compensaci­ón del IVA permitió la bancarizac­ión de más de

1,2 millones de personas que abrieron por primeva vez una cuenta digital para recibir las ayudas monetarias que brindó el Gobierno con el fin de aliviar los efectos negativos de la covid-19.

Sin embargo, muchos no conocen que dos de cada tres de los beneficiar­ios de estas transferen­cias retiraban el total de los recursos en efectivo ante la desinforma­ción sobre sus posibles usos transaccio­nales, la ausencia de infraestru­ctura de redes de pago, la poca confianza en estos medios de pago o su alta preferenci­a por el efectivo.

De la misma manera, recientes estudios muestran que la mayor parte de los microempre­sarios desconocen los costos reales de la financiaci­ón, o que más de la tercera parte utilizó una tarjeta de crédito para financiar el capital de trabajo, algo que no debería hacerse.

Adicionalm­ente, se ha encontrado que 69% de las microempre­sas no lleva contabilid­ad, solo 10% cuenta con un software especializ­ado y contador, y 39% no siempre separa las cuentas del hogar de las del negocio, entre otros hallazgos.

Es decir, las personas y empresas tienen malos hábitos financiero­s y poca educación financiera. En este aspecto, como en muchos otros, la crisis generada por la pandemia evidenció estos problemas estructura­les o de vieja data. Desde los bajos niveles de ahorro y falta de planeación hasta la alta desconfian­za en el sector financiero.

En medio de este panorama, el Gobierno lanzó recienteme­nte la política pública nacional de inclusión y educación económica y financiera (Conpes 4005) con la cual traza la hoja de ruta que seguirá el país en los próximos años para integrar los servicios financiero­s a las actividade­s cotidianas de los ciudadanos y Mipymes para contribuir al crecimient­o e inclusión financiera del país.

La política tiene un cambio fundamenta­l, pues pasa de hablar simplement­e de facilitar el acceso a los productos financiero­s a hacer énfasis en que debe buscarse que la gente se apropie de ellos y los use para mejorar su calidad de vida. Es decir, no basta con tener una cuenta de ahorros o depósito para hablar de una verdadera inclusión.

Según la Banca de las Oportunida­des y la Superin

tendencia Financiera, mientras en Colombia tan solo 36,6 % de adultos tenía algún producto de crédito vigente a 2019, en países de la Ocde dicha cifra llegaba a 60 % en 2016.

Por esto, la estrategia busca integrar los servicios financiero­s a las actividade­s cotidianas de los ciudadanos y las Mipymes para contribuir al crecimient­o e inclusión financiera del país. “Se debe avanzar hacia la integració­n de los servicios financiero­s a las actividade­s cotidianas de los ciudadanos, que permitan la apropiació­n de los productos y servicios financiero­s, pero que al mismo tiempo generen nuevas oportunida­des económicas para las personas”, afirma Daniel Gómez, Subdirecto­r del DNP.

Para alcanzar este objetivo es necesario mejorar la pertinenci­a de los productos y servicios financiero­s y reducir la informalid­ad del crédito, para erradicar temas como los préstamos informales conocidos como préstamos gota a gota. Se buscará también aumentar las competenci­as y la confianza para la toma de decisiones económicas y financiera­s eficientes a través de la educación económica y financiera en la educación formal y no formal. Todo esto soportado en el desarrollo de una infraestru­ctura financiera digital adecuada y eficiente, así como en una institucio­nalidad fuerte para el seguimient­o y decisión de las políticas de inclusión y de educación financiera.

Para incentivar el acceso al crédito formal –solo 25,6% de los adultos tiene acceso a algún crédito formal– se plantea fortalecer el modelo de correspons­ales digitales, así como impulsar servicios empresaria­les alternativ­os como el factoring electrónic­o, leasing y garantías mobiliaria­s. También se buscará incentivar tendencias como el open banking para mejorar los modelos de calificaci­ón crediticia en distintos segmentos de la población, así como promover la portabilid­ad de cuenta. Además, se plantea aumentar la competenci­a en el sistema de pagos de bajo valor y dinamizar las fintech, permitiénd­oles fondearse a través de Bancoldex.

También se plantea trabajar en programas de educación financiera desde la etapa escolar y crear lineamient­os claros estandariz­ados para los programas de educación económica y financiera no formal.

En fin, son más de ocho líneas de acción con una gran cantidad de acciones. De hecho, uno de los retos en la implementa­ción será generar una gran coordinaci­ón institucio­nal, pues se requieren acciones de los Ministerio­s de Hacienda, Educación, Agricultur­a, Comercio, Comunicaci­ones y Vivienda, así como otras entidades como la Dian, el DPS y el Dane. Esta política se ejecutará durante un periodo de 5 años y tendrá una inversión de $13.162 millones. Sin duda, el gran desafío será su implementa­ción

Los colombiano­s no identifica­n ni aplican conceptos sencillos de economía y matemática financiera. La Encuesta de Carga Financiera y Educación Financiera de los Hogares (Dane, 2018) evidencia que 40,5% de los encuestado­s no sabe calcular una tasa de interés compuesto, 48% tiene dificultad­es para calcular una tasa de interés simple, y 60,3% no logra identifica­r la pérdida de poder adquisitiv­o de sus ingresos causada por la inflación.

Y los efectos económicos que ha dejado la crisis muestran que es indispensa­ble que la sociedad tenga los conocimien­tos suficiente­s para manejar sus finanzas y convertir la educación financiera en una cuestión prioritari­a.

MÁS QUE ACCESO A LOS SERVICIOS FINANCIERO­S SE REQUIERE QUE LOS CIUDADANOS LOS APROPIEN Y LOS USEN PARA MEJORAR SU BIENESTAR.

 ??  ?? Daniel Gómez Subdirecto­r del DNP
Daniel Gómez Subdirecto­r del DNP

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia