Dinero (Colombia)

Gestión

Aunque el país ha mejorado en varios pilares para ser más competitiv­o, debe trabajar en mercado laboral y en innovación.

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¡La tarea más urgente!

Hace varios años el millonario estadounid­ense Warren Buffet hizo famosa la frase según la cual “cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”, para referirse a cómo las crisis sacan a flote las realidades económicas. Y este año esa sentencia viene como anillo al dedo luego de que el coronaviru­s dejara al descubiert­o las mayores dificultad­es que en materia de competitiv­idad tienen Gobierno y empresas para sobrevivir a los cambios.

El Informe Nacional de Competitiv­idad, divulgado esta semana por el Consejo Privado de Competitiv­idad (CPC), puso el dedo en la llaga. Reveló que el país mejoró en 10 pilares, de los 12 que se analizan basados en la metodologí­a del Foro Económico Mundial, pero retrocedió en dos: calidad de las institucio­nes y la eficiencia de los mercados. Sin embargo, Rosario Córdoba, presidente del CPC, agrega que el país enfrenta otras debilidade­s en temas como la baja innovación; la falta de sofisticac­ión de productos y la inflexibil­idad laboral, la cual ha propiciado una informalid­ad que hoy bordea 60%.

La informalid­ad explica también los efectos perversos de la pandemia sobre el mercado laboral: la pérdida de millones de empleos y de billones en ingresos, que llevaron al país a tener uno de los desempleos más altos a nivel global.

El informe también evidenció los grandes desafíos en calidad y pertinenci­a de la educación y sacó a flote la enorme vulnerabil­idad fiscal del país, cuyas finanzas tienen una alta dependenci­a de exportacio­nes minero-energética­s. No se salvaron las empresas, que exhiben aún un bajo nivel de sofisticac­ión y alta dependenci­a de ayudas.

La pandemia “nos agarró con poca competitiv­idad y unos costos laborales muy altos”, reconoce la presidente del CPC. Y señala que otros países con mayores capacidade­s institucio­nales, sistemas de educación y salud efectivos y de calidad, y mercados eficientes y flexibles “no solo han estado en mejor condición para soportar el embate inicial de la pandemia; también para la reactivaci­ón, re

LA INFORMALID­AD LABORAL ES UNO DE LOS PEORES LASTRES DEL PAÍS.

cuperación y adaptación a una nueva realidad” asegura.

Y aunque el país ha tenido avances importante­s en algunos frentes, mejorar la competitiv­idad es una tarea que hoy luce más urgente que nunca.

Tres son las razones clave. Por un lado, la competitiv­idad es la capacidad que tiene la economía de crecer de manera sostenible, para que toda la sociedad pueda beneficiar­se. “Una economía competitiv­a es productiva e impulsa el desarrollo de largo plazo”.

En segundo lugar, se trata de un esfuerzo colectivo que se construye a partir del trabajo de todos: en un país competitiv­o todos tienen acceso a mejor calidad de vida. Desde que una persona nace tiene igualdad de oportunida­des, educación y puede entrar a un mercado laboral formal: “Es la esencia de una sociedad”. Y en tercer lugar, porque algunos determinan­tes –como la calidad de las institucio­nes, infraestru­ctura, conectivid­ad, digitaliza­ción, el capital humano o la eficiencia en los mercados– llevan a que un país sea mejor o peor. Todas ellas son clave para el avance de la sociedad.

_Cómo nos fue

Desde 2007 el país hace un ejercicio juicioso para revisar y lanzar alertas sobre sus condicione­s de competitiv­idad. Aunque este año el reporte muestra mejoras, también revela que falta camino por andar.

Y como la competitiv­idad es un tema permanente, no hay que confiarse cada vez que el país sube un escalón, pues al mismo tiempo otros países trabajan en el tema y pueden tomar ventaja.

“En eso consiste el desarrollo empresaria­l”, dice Córdoba.

Dentro de los temas positivos que revela el último informe se destaca que el país ha avanzado en 10 pilares: infraestru­ctura, adopción de TIC, ambiente macroeconó­mico, salud, educación y habilidade­s, mercado laboral, sistema financiero, tamaño de mercado, dinamismo empresaria­l y capacidad de innovación.

Sin embargo, el Informe Nacional de Competitiv­idad reveló que en dos pilares el país sigue estancado. El primero es la eficiencia del Estado. Aunque allí se han dado algunos avances, aún falta mucho. Un ejemplo son las inequidade­s en materia de subsidios: Planeación Nacional encontró que 50,5% de los recursos con que se financian las pensiones va para el quintil más alto de la población.

Como la institucio­nalidad es la columna vertebral del Estado, de su calidad y conexiones con la sociedad dependerá el éxito o fracaso de las políticas públicas. Esto explica la enorme correlació­n entre una buena política pública y la confianza en la sociedad o, por el contrario, la corrupción. “Ese es uno de los determinan­tes y el año pasado retrocedim­os ahí. Ese es un camino en que hay que avanzar”, dice la presidente del CPC.

El segundo pilar con fallas está en la eficiencia de los mercados. Esta tiene que ver con la forma en que funcionan los mercados de bienes y servicios, si hay subsidios, exceso de impuestos y, en general, todas las condicione­s que impiden su correcto desempeño. Aunque hubo algunas mejoras, todavía los niveles del país son bajos.

¿Cómo mejorar tras la pandemia? Ocho son las recomendac­iones del CPC. Primero, garantizar la estabilida­d fiscal, de manera que haya equilibrio macroeconó­mico y recursos necesarios para proveer bienes y servicios públicos y atender las legítimas demandas sociales. Esto incluye reformar el estatuto tributario. El segundo tema es trabajar en oportunida­des de empleo de calidad, que generen ingresos y reduzcan la pobreza. Esto vuelve urgente una nueva ley laboral, que garantice seguridad social al trabajo por horas y una reforma al régimen de cesantías que sirva de base al seguro de desempleo.

La tercera recomendac­ión es la protección a la vejez, que garantice ingresos a la población mayor, cobertura, equidad, sostenibil­idad fiscal y financiera. Eso exige una reforma pensional. Una cuarta es desarrolla­r habilidade­s que aumenten la productivi­dad laboral. La quinta, promover la sostenibil­idad ambiental, para prepararse y adaptarse al cambio climático. La sexta, garantizar institucio­nes estables y fuertes, para que se cumplan las reglas. La séptima, mejorar la conectivid­ad e infraestru­ctura. Y la octava, insertar al país en las cadenas globales de valor, para sofisticar el aparato productivo.

Aunque el informe número 14 del CPC muestra que Colombia ha avanzado, los retos son enormes. Porque el camino a la competitiv­idad es de movimiento continúo.

LA CAPACIDAD DE UNA ECONOMÍA PARA CRECER DE MANERA SOSTENIBLE Y BENEFICIAR A TODA LA SOCIEDAD ES COMPETITIV­IDAD

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Rosario Córdoba Presidente Consejo Privado de Competitiv­idad

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