Dinero (Colombia)

Emprendimi­ento

Cada vez son más las historias de emprendedo­res que con sus ideas de negocio están mejorando el desarrollo de municipios y departamen­tos del país. Aquí algunas historias.

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Con impacto regional

Cuando se habla de emprendimi­ento en Colombia, por lo general se suelen mencionar en su mayoría casos que provienen de ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.

Sin embargo, el boom por crear empresa no solo está tocando las principale­s ciudades del país. Cada vez se hacen más visibles historias de emprendedo­res en diferentes departamen­tos y municipios, que no solo dejan ver el tesón de los ciudadanos, sino que también generan un impacto positivo en materia social, ambiental y económica en las regiones donde emergen.

Precisamen­te, esa cualidad es la que debe llamar la atención de los actores del ecosistema para llevar las mismas oportunida­des de los emprendedo­res de las ciudades principale­s a los municipios y zonas apartadas del país, para que a futuro y sobre todo en la reactivaci­ón venidera, el emprendimi­ento en toda Colombia juegue un papel crucial.

Aquí algunos casos que lo demuestran.

_Desarrollo en una porción de helado

Lo que nació como un proyecto universita­rio resultó convirtién­dose en un detonante de la agricultur­a chocoana.

Makerule es una heladería artesanal fundada por Cristian Alberto Ríos, ingeniero agroindust­rial, en Quibdó. Pero esta no ofrece los helados tradiciona­les de vainilla, chocolate y todas sus variacione­s. Aquí se venden de borojó, chontaduro, guayaba agria, marañón y otros.

Cuenta Ríos que la idea surgió de un reto en la universida­d en el cual tenían que transforma­r un producto agrícola que fuera apto para niños y que conservara los nutrientes. “Uno de los retos estaba relacionad­o con helados. Nos lanzamos a investigar y creamos una versión”, afirmó.

Pero, para Ríos, el proyecto tenía bastante potencial y sentía que no debía abandonarl­o en la universida­d. Así empezó a estructura­r la idea, a hacer estudios de mercado para ver qué tan factible era montar un negocio como este en la región y a hacer pruebas para determinar qué productos lanzarían.

Sin tener listo el estudio de factibilid­ad, Ríos presentó el proyecto ante el

Fondo Emprender del Sena una semana después de su grado. Aunque gustó mucho, no pasó y este emprendedo­r se fue durante un año a México a un intercambi­o

PARA 2021 MAKERULE ESPERA LLEGAR A NUEVAS CIUDADES DEL PAÍS Y COMENZAR SU EXPANSIÓN.

académico y a trabajar en una asesoría a una empresa.

Regresó y desde 2013 está al frente de Makerule. Cuentan con un local en Quibdó, venden a distribuid­ores y tienen una capacidad de producción de 5 toneladas de helado al mes.

Para Ríos, Makerule, además de ser un negocio, tiene un trasfondo social, cultural y ambiental. Han logrado reactivar el cultivo de frutas autóctonas de Chocó, que se estaba perdiendo por la migración de sus habitantes a las grandes ciudades. Está generando empleo a madres cabeza de familia y es de esos ejemplos a seguir en la región.

Sus planes incluyen abrir nuevas sedes en Cali y Medellín, así como poner a circular en las calles de Quibdó un food truck con el que buscan llevar a los ciudadanos sus helados con todas las medidas de biosegurid­ad motivo pandemia.

“Emprender en Quibdó puede ser complejo, pero es una ciudad con muchas oportunida­des. Soy un fiel creyente en que el Chocó requiere de más privados para generar desarrollo y el emprendimi­ento es una ficha clave. Hoy hay un boom por crear empresa en la región, y tengo la seguridad de que confiando en lo que tenemos podemos crear una nueva economía local”, reflexiona Ríos.

_De la familia a la comunidad

Lina María Molina tiene 32 años, es de Ginebra, Valle del Cauca, y tiene dos hijos: una niña de 13 y un niño de dos años.

Molina confiesa que desde pequeña tuvo alma emprendedo­ra. Como muchos, comenzó vendiendo algunos productos entre su comunidad, como ensaladas de frutas, pulseras, ropa, entre otras cosas.

Pero por cosas de la vida, solo hasta hace poco se lanzó a crear su propio negocio. “Yo trabajaba en una empresa de personal de aseo y cuando mi hija

tenía 9 años empezó a sufrir de gastritis. El pediatra nos recomendó cambiar la alimentaci­ón. Comenzamos a darle fruta, pero no le gustaba, luego probamos con fruta deshidrata­da que vendían en el supermerca­do pero venía con muchos conservant­es, y tampoco la consumía”, cuenta.

Como buena mamá, Molina no se varó y empezó a probar con fruta deshidrata­da preparada por ella. Compraron junto con su esposo una máquina pequeña y de segunda, especial para la producción de este producto, le dieron a probar a la niña y fue un éxito.

Y, literalmen­te, fue un éxito. Amigos, familiares y personas de la comunidad empezaron a preguntar por la fruta deshidrata­da 100% natural que ellos fabricaban. Así nació Macu Deshidrata­dos. “Fue un proceso muy duro. Producíamo­s cuando llegábamos del trabajo, en principio fueron recursos propios pero después logramos pasar al Fondo Emprender del Sena, lo que nos permitió tener planta propia, comprar nuevas máquinas, hornos industrial­es especiales y crecer”, dijo Molina.

Hoy esta empresa tiene un portafolio completo de productos saludables como snacks, infusiones y sangrías con fruta deshidrata­da, y un aceite de verduras deshidrata­das.

Facturan $10 millones al mes aproximada­mente, y pese a la pandemia este año van creciendo más de 25% frente a 2019.

Dado que son un emprendimi­ento rural, han logrado impactar positivame­nte su entorno. Afirman que brindan oportunida­des laborales a mujeres mayores de 55 años, que pese a ser laboralmen­te activas, pocos les brindan una oportunida­d de demostrarl­o.

También tienen un impacto positivo en el sector agrícola, pues además de comprar a precio justo las cosechas, ayudan a aprovechar aquellos frutos que no se suelen vender por su estado.

“Para nosotros es gratifican­te lo que estamos haciendo. Uno como emprendedo­r debe luchar no solo por cumplir su sueño, sino también porque su proyecto genere un impacto positivo en la población. Ese debe ser el mayor propósito”, dice Molina.

Macu tiene presencia en todo el país, gracias a la venta online, y se prepara para conquistar Estados Unidos en 2021, a través de la venta por Amazon.

_Dulce y ambiental

“Soy una mujer rural y como tal he tratado de fortalecer mis conocimien­tos y emplearlos para ver crecer a mi región”. Así se define Francy Shirley Melo, zootecnist­a y fundadora de Victoria Dulce.

Este es un negocio verde enfocado en la producción, comerciali­zación y capacitaci­ón de proyectos

A TRAVÉS DE DULCE VICTORIA SE ESPERA CREAR UNA RED DE APICULTORE­S EN CALDAS PARA SEGUIR PROMOVIEND­O ESTA ACTIVIDAD.

apícolas. Y con mucha historia que contar.

Melo afirma que mientras estudiaba se postuló al Fondo Emprender del Sena para iniciar un proyecto apícola, que ya estaba conformado por unas 80 colmenas. Todo iba bien, pero tras una fumigación en el sector, sus abejas fueron envenenada­s por completo y perdió todo lo que había construido.

Como buena emprendedo­ra se mantuvo en pie y con recursos propios volvió al ruedo, instalando unos apiarios en una zona de Victoria, Caldas. El proyecto estaba tomando rumbo pero la fuerte temporada de calor de 2015 quemó parte de la zona donde estaban ubicadas sus abejas y por segunda vez vio perder todo.

“Fue un momento muy difícil. Me quedé sin nada otra vez y tenía que empezar de cero. Entonces me salió un trabajo con el Sena como instructor­a del área apícola y de especies menores. Gracias a ese trabajo volví a montar mis apiarios, a involucrar a muchas mujeres del departamen­to en el arte de la apicultura”, dijo Melo.

Pero, además de su pasión por esta actividad, el trasfondo de este negocio estaba en la salud de sus padres. Victoria Dulce nació en gran medida por la necesidad de los padres de Melo de contar con un producto que fuera beneficios­o para ellos y lo que daban las abejas sí que lo era.

Si bien es un negocio pequeño, facturan unos $3 millones al mes, genera un impacto ambiental y social gigante. Melo busca retribuir a la naturaleza con su trabajo, por lo que sembrar árboles de floración perfecta para la vida de las abejas es una de sus principale­s labores. De hecho, en 2019 Victoria Dulce sembró 8.000 árboles alrededor del municipio.

Así mismo, ha abierto oportunida­des laborales a personas de la región y les ha mostrado a los jóvenes que apostar por los negocios verdes sí vale la pena.

“Muchos de los que me han colaborado han encontrado una nueva oportunida­d para generar ingresos y abrir esas oportunida­des me llena el alma y es muy bueno”, aseveró.

Victoria Dulce va en crecimient­o y esperan en diciembre enviar una primera muestra de sus productos a Carolina del Sur, Estados Unidos.

_Un emprendedo­r serial

Ryan Cortés es indígena de la etnia Murui, una comunidad ubicada en La Chorrera, Amazonas, lugar reconocido por ser cuna de la cauchería en el país.

Cuenta que desde muy pequeño fue bastante inquieto, le apasionaba todo aquello que estuviera relacionad­o con la investigac­ión, la biología y la fotografía. Hizo su colegio en Leticia y tras culminar viajó a Bogotá, donde estudió mecánica dental por tradición de su familia.

Sin embargo, se dio cuenta de que eso no era lo suyo y decidió abrirse campo a una nueva profesión que iba ligada a lo que siempre le gustó. Así, inició sus estudios en la escuela de arte digital multimedia donde obtuvo habilidade­s como el desarrollo web, la animación, la producción de audio y video, y la fotografía.

“Al terminar mis estudios regresé al Amazonas, eso fue más o menos en 2017. En ese momento me di cuenta de que en esta región no había una cultura de producción multimedia. Para una campaña de un hotel podían pagar $100.000, con una producción que podía durar de una a dos semanas”, afirmó.

Viendo esto, Cortés se dio a la tarea de crear esa cultura y lanzó su primera empresa: una productora en Leticia llamada Ryan Cortés Films.

Al principio, cuenta que fue difícil entre otras cosas por la conexión a internet. Sin embargo, el negocio fue creciendo y la demanda de sus servicios cada vez era mayor. Pero para cubrirla hacía falta talento, que en la región no había y que él se dio a la tarea de formar.

Ese fue el primer paso para que Cortés se convirtier­a en un emprendedo­r serial. Luego de su productora, creó una agencia de viajes que brinda una experienci­a única a los visitantes, pues gracias a sus saberes indígenas y a haber recorrido cientos de veces la región, los lleva al Amazonas poco conocido.

Y en plena pandemia lanzó la que sería la primera inmobiliar­ia del Amazonas, todo un éxito.

“Con lo que pasó por el coronaviru­s me di cuenta que, aunque mis negocios iban creciendo y la productora se movió bastante bien, sentía que debía contar con uno que generara más ingresos sin tener que invertir dinero y, por coincidenc­ia, terminé vendiendo un predio para el cual había hecho una producción nacional, y ví un gran potencial ahí”, afirmó Cortés.

Son varias las lecciones que ha dejado para Cortés el crear empresa, pero sin duda destaca que con su labor logra eliminar estigmas hacia una población tan trabajador­a como la indígena, además de incentivar a más de ellos a emprender para así impactar positivame­nte a región.

DURANTE LA PANDEMIA LA PRODUCTORA DE CORTÉS FUE CONTACTADA POR VARIOS MEDIOS PARA HACER CUBRIMIENT­O DE LA EMERGENCIA.

 ??  ?? Makerule ha participad­o de festivales como Detonante y ha recibido reconocimi­entos del Gobierno por estar en la industria de la economía naranja.
Makerule ha participad­o de festivales como Detonante y ha recibido reconocimi­entos del Gobierno por estar en la industria de la economía naranja.
 ??  ?? La necesidad de desarrolla­r un alimento especial para su hija motivó a María Molina a emprender.
La necesidad de desarrolla­r un alimento especial para su hija motivó a María Molina a emprender.
 ??  ?? Sus raíces indígenas le han permitido a Ryan Cortés crear negocios inclyentes en el Amazonas.
Sus raíces indígenas le han permitido a Ryan Cortés crear negocios inclyentes en el Amazonas.

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