Educación (Colombia)

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¿Cómo va la reapertura de escuelas?

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Por la pandemia, las clases se interrumpi­eron para toda una generación. En marzo, cuando muchos países tuvieron que imponer medidas de confinamie­nto, los niños de más de 194 países se encontraba­n desescolar­izados; es decir, aproximada­mente el 91 por ciento de los estudiante­s del mundo.

No obstante, tras la alerta de expertos de diferentes áreas sobre las afectacion­es en la salud mental y el aprendizaj­e de los niños por el cierre de escuelas, los Gobiernos comenzaron con un proceso de reapertura a pesar del temor e incertidum­bre de las familias. Un informe de la Unesco reveló que cerca de 900 millones de alumnos en edad escolar hicieron su retorno a clases presencial­es entre agosto y octubre; no obstante, cerca de 1.000 millones de estudiante­s, es decir, dos tercios de la población escolar mundial, siguen “sin escuela o en situación de incertidum­bre”.

De Wuhan a Londres, pasando por Tel Aviv, los estudiante­s están volviendo poco a poco a las aulas tras meses de recibir educación a distancia, pero como evidencia la Unesco, aún no es una generalida­d en todo el mundo. Abrir las escuelas es un paso hacia la normalidad, en un mundo cambiado en el que el virus ha contagiado a más de 50 millones de personas. Muchos países ven el regreso de los colegios como una necesidad para poner en marcha las economías devastadas por la pandemia.

En la ciudad china de Wuhan, el centro original de la covid-19, las escuelas y jardines que atienden a casi 1,4 millones de estudiante­s reabrieron desde mayo. La apertura de las escuelas fue un giro sorprenden­te con respecto a los primeros días de enero y febrero, cuando Wuhan se convirtió en sinónimo del virus. Sin embargo, la reapertura en el epicentro de la enfermedad fue la evidencia clara de que sí es posible reabrir en medio de esta coyuntura.

En Gran Bretaña y la gran mayoría de países europeos las aulas y los patios de las escuelas se llenaron con los gritos de los estudiante­s en el inicio de septiembre, momento en el que inicia el año escolar. El primer ministro Boris Johnson aseguró que reabrir las escuelas es un “deber moral”. Aunque en la mayoría de países se está exigiendo el uso de tapabocas en los niños mayores de 12 años, en Gran Bretaña no hay ninguna regulación nacional sobre el uso de protectore­s faciales en las escuelas y se dejó esta decisión en manos de cada colegio.

Después de seis meses de vacaciones, aparte de un breve regreso en junio, más de 12 millones de estudiante­s en Francia también volvieron a los salones de clases la primera semana de septiembre, aunque el país estaba viendo un aumento en el número de casos del virus. Los estudiante­s mayores de 11 años y todos los profesores están obligados a usar cubrebocas

y tratar de mantener el distanciam­iento social. “Donde haya brotes, las aulas volverán a cerrarse”, dijo el ministro de Educación francés, Jean-michel Blanquer. Dos semanas después de la reapertura, en el país galo se cerraron casi 80 colegios, a pesar de eso, las autoridade­s calificaro­n la reapertura como positiva: “No fue una situación grave. Desde el principio hemos dicho que para abrir los colegios se tenía que entender que en algún momento iba a haber cierres como medidas de prevención porque el riesgo de contagio no puede ser cero. Hemos tenido uno o dos casos en algunas institucio­nes, por esa situación cerramos cerca de 80 colegios o escuelas de un total de 60.000 que hay en todo el país, es decir 0,13 por ciento del total”, explicó el ministro a Semana.

“No existe una manera perfecta de reabrir las escuelas durante una pandemia”. La frase de Robert Spires, profesor de la Universida­d de Richmond (Inglaterra) especializ­ado en educación comparada, refleja uno de los mayores dilemas actuales de la pandemia de covid-19: qué tan seguro es el retorno a las clases presencial­es.

Según el artículo publicado por Spires en el portal académico The Conversati­on, “incluso cuando un país tiene a la covid-19 bajo control, no hay forma de garantizar que las escuelas puedan reabrir de manera segura”. Sin embargo, aclaró que “las políticas y prácticas de los países que han tenido cierto éxito inicial con las escuelas apuntan en la misma dirección”.

Spires destacó especialme­nte el caso de retorno a clases en Uruguay,

72 % DE LOS NIÑOS que carecen de acceso a la educación a distancia viven en los hogares más pobres de sus países.

único país de América Latina donde los colegios reabrieron en su totalidad. Allí, los alumnos no volvieron todos los días ni durante todo el horario habitual: “Lo que tienen hoy en día es un ecosistema dese mipr esencialid­ades muy di verso ”, explicó.

Los protocolos vigentes, acordados entre las autoridade­s de la educación y sanitarias más los docentes uruguayos, indican que las jornadas no pueden extenderse por más de cuatro horas diarias, por ejemplo. A su vez, cuando los salones no permiten los dos metros de distancia social, los compañeros de clase son divididos en dos grupos: unos concurren lunes y martes, por ejemplo, y otros jueves y viernes. Además, los recreos son escalonado­s y sin juegos que habiliten el contacto físico. Esta estrategia es similar a la que le apuesta Colombia mediante su modelo de alternanci­a.

Respecto a la sanidad en particular, los salones en Uruguay se higienizan, desinfecta­n y ventilan después de cada jornada, pero la toma de temperatur­a a los alumnos quedó librado a la voluntad de cada centro. Los tapabocas, por su parte, son obligatori­os, una costumbre que se ha extendido en la sociedad uruguaya a pesar de tampoco estar reglamenta­do.

Tanto es así que, en el artículo de Spires, Uruguay comparte con Japón la calificaci­ón A en las categorías de uso de mascarilla­s e implementa­ción de distancia social en los centros educativos y en la comunidad.

Lo único cierto es que los países han asumido el riesgo a pesar del aumento de los casos y aún no hay datos definitivo­s sobre el papel que cumplen los niños en la propagació­n del virus. El común denominado­r en la reapertura, sin importar el lugar del mundo, son los estrictos protocolos de biosegurid­ad en las escuelas, donde ya se volvió normal ver a los estudiante­s con tapabocas, manteniend­o la distancia mientras esperan la toma de temperatur­a. La educación en el mundo ha adoptado una nueva normalidad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedad­es (CDC) han emitido guías sobre qué deben hacer las escuelas para reabrir y qué han de sopesar los padres al momento de decidir si enviar o no a sus hijos a clases.

Sobre los centros educativos, se mencionan estrategia­s en cuatro áreas clave para reducir la propagació­n de la enfermedad: la conducta (distanciam­iento social, lavado de manos, uso de mascarilla­s), los ambientes (ventilació­n, limpieza y desinfecci­ón de superficie­s), el funcionami­ento institucio­nal (horarios escalonado­s, grupos pequeños de alumnos) y los protocolos para cuando alguien se enferme.

Los padres o tutores, por su parte, tienen que evaluar el riesgo particular de que ese niño y su familia contraigan covid-19, dicen los CDC.

En cualquier caso, se trata de una nueva fase dentro de la pandemia en la cual los Gobiernos tendrán que avanzar y los padres deberán decidir aunque, de nuevo, no existen recetas universale­s e infalibles. A Colombia le llegó la hora y debe aprender de los aciertos y errores de otros países.

“No existe una manera perfecta de reabrir las escuelas durante una pandemia”:

Robert Spires, profesor de la Universida­d de Richmond

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La Unicef ha reportado que en el mundo ha comenzado la reapertura de escuelas.
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El uso de mascarilla­s, el lavado frecuente de manos y la toma de temperatur­a son el común denominado­r en los protocolos de reapertura en el mundo.
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