El Colombiano : 2018-12-07

OPINIÓN : 25 : 25

OPINIÓN

25 OPINIÓN VIERNES, 7 DE DICIEMBRE DE 2018 FOTO OPINIÓN ben integrarse con los distintos sistemas de formación social, pues no puede presentarse un proyecto de reforma sin tener en cuenta los agentes que deben participar en los distintos niveles de formación y aceptación del comportamiento ético jurídico. Con este propósito, el proyecto del Ministerio de Justicia debe coordinarse con el Ministerio de Educación y los representantes de distintas fuerzas sociales y académicas. La orientación de los estudios de derecho debe servir de punto de partida para cualquier proyecto de reforma. Lo más lamentable es que en realidad nunca se presentó un proyecto integral de reforma a la justicia. Toda iniciativa que se tramita ante el Legislativo debe ser adelantada de acuerdo con las distintas fuerzas póliticas y agentes sociales y académicos afectados. Como lo anticipamos en esta columna, en la noche del 4 de diciembre de 2018 se hundió en el Congreso de la República, el proyecto de reforma a la justicia presentado por el Gobierno Nacional como una de sus más importantes iniciativas. En este estado de cosas vale la pena, con el respeto que merecen los responsables, esbozar algunas de las razones por las cuales fracasó el mencionado proyecto, así: 1. Lo más lamentable es que en realidad nunca se presentó un proyecto integral de reforma a la justicia. El gobierno se limitó a presentar un proyecto relacionado fundamentalmente con las tareas político-administrativas de las Altas Cortes, sus competencias en materia de elección de altos funcionarios del Estado, la organización final de la Jurisdicción Especial de Paz, la creación de un tribunal para aforados y de un posible tribunal electoral. En términos de funciones judiciales, tal vez lo único destacable fue la regulación que quiso formularse sobre el ejercicio de la acción de tutela. 2. Un proyecto de reforma integral a la justicia debe abarcar, fundamentalmente, los temas sustanciales relacionados con el acceso a la justicia, la oportuna resolución de conflictos, la definición de competencias con respecto a pequeñas causas y asuntos atípicos con origen en asuntos tan diferentes, como el auge de los medios electrónicos y los conflictos que suscita la implementación de los acuerdos de paz. 3. Más aún, antes de enfocar estos temas, es necesario que el Gobierno, en sus distintas instancias, considere a fondo lo atinente a la cultura de la legalidad. Los problemas de la justicia de- he referido en columnas previas, lanzó el pasado miércoles un prometedor programa que bautizó Escuelas de Conversación Generativa, como parte de su compromiso de promover el debate y la participación de la sociedad civil y la ciudadanía en general, como “interlocutores de iniciativas viables para la formación de una masa crítica que genere cambios destinados a establecer relaciones sociales equitativas, constructivas y pacíficas”. Ya esa corporación ha realizado 42 diálogos intergeneracionales en 35 de los municipios del país con mayor historial de violencia y reunido a más de 3.500 personas que, bajo la metodología del Café del Mundo, han dialogado sobre sus realidades actuales, mirando con indulgencia el pasado, para tener fortaleza y esperanza en el futuro. El paso siguiente fue seleccionar siete de esos municipios candidatos a crear en ellos espacios propicios y efectivos de aprendizaje colaborativo, inspiradores de una cultura de diálogo generativo, democrático, de convivencia pacífica e inclusiva, con sujeción a los principios que guían el accionar de La Paz Querida. Esos municipios son Tarazá, Caloto, Miranda, El Doncello, San Juan Nepomuceno, Planadas y Mompox. A ese diálogo intermunicipal se convocaron profesores y alumnos representantes de establecimientos educativos de esos municipios, con el propósito de construir colectivamente el marco pedagógico de las escuelas. Durante tres días, en el Eje Cafetero y en diálogo con la naturaleza, se compartieron opiniones y experiencias sobre temores, ne- cesidades, sueños y propósitos. La conclusión fue la decisión de abocar el reto, con gran entusiasmo, solidaridad y compromiso, bajo la premisa que los seres humanos actuamos según las expectativas de futuro y ellos, como líderes en sus municipios, se comprometieron a ser ensambladores de conocimiento mediante la conversación y gestores del cambio hacia una cultura de paz. Fue claro para ellos que el éxito de la causa exige reconciliarse con el pasado y comprometerse con el futuro. Los 42 diálogos intergeneracionales y el diálogo intermunicipal constituyen la piedra angular del proyecto “Escuelas de Conversación Generativa”, cuyo lanzamiento se realizó en el Aula Máxima de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con la participación de su rectora, exministra de educación de la viceministra de educación actual, del padre de líderes de los siete municipios que darán vida a las Escuelas, de representantes de las Naciones Unidas, de algunas embajadas, de agencias de cooperación internacional, y cerca de cien invitados especiales. Dado que el futuro es más contributivo que el pasado, el proyecto aspira a implantar el poder de la conversión generadora de opciones viables, en lugar del poder para silenciar pecados. Ello implica cambiar la cultura del silencio atada al miedo, por el desfogue de la rebeldía pacífica y creadora. Es la acción sin daño que apalanca la esperanza del cambio. Bienvenidos a la conversación 4. Otro asunto, sobre el cual no hubo claridad, es el relacionado con los distintos procedimientos necesarios para abordar la reforma. En técnica constitucional, hay que definir con precisión, qué temas deben presentarse, discutirse y aprobarse por el procedimiento propio de una reforma constitucional, cuáles deben ser objeto de ley estatutaria y cuáles, de ley ordinaria. Se trata de distintos procedimientos que de todas maneras deben ser adecuadamente identificados. 5. Un último tema es el relacionado con el manejo de las fuerzas políticas para los debates del (de los) proyecto(s). Toda iniciativa que se tramita ante el órgano legislativo, debe ser adelantada de acuerdo con las distintas fuerzas políticas y agentes sociales y académicos afectados, al interior del Congreso y fuera del mismo. El Gobierno Nacional debe tener presente que todo proyecto de reforma a la justicia, para que sea integral, debe ser producto de consenso Cecilia María Vélez Si aceptamos que la cultura ciudadana es un conjunto de valores y conocimientos aplicados que determinan las relaciones interpersonales, las actitudes y los comportamientos de la convivencia social, debemos actuar para generar capital social que modifique nuestros comportamientos violentos. En tal sentido, debemos procurar una ética restitutiva, que busque la restauración de un orden alterado, para lograr una paz justa, construida bajo la responsabilidad mutua y recíproca, y el reconocimiento de las diferencias de todo orden, superando la actual ética retaliativa, caracterizada por el miedo y la violencia, para mantener las relaciones de poder, escudadas en una supuesta guerra justa. En esa dirección, la Corporación La Paz Querida, a la cual me White, Constanza Alarcón Francisco de Párraga, Roux S.J., ■ *Miembro de La Paz Querida ■ cartasaladirect[email protected] ESCRÍBANOS A ■ PRINTED AND DISTRIBUTED BY PRESSREADER PressReader.com +1 604 278 4604 ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY COPYRIGHT AND PROTECTED BY APPLICABLE LAW

© PressReader. All rights reserved.