El Colombiano

La encrucijad­a de Camilo C tras paso de la 4G Pacífico 1

El tramo registra una ejecución del 67 %. Pese a ello, lugareños tienen reparos. Concesiona­ria responde.

- Por EDISON FERNEY HENAO H.

Las obras de Pacífico 1 avanzan en el Suroeste antioqueño. El proyecto de autopistas 4G, que prevé la intervenci­ón de 50,2 kilómetros de vías, registra hoy una ejecución del 62,72%. Las obras, sin embargo, han generado quejas en lugares como Camilo C, corregimie­nto de Amagá. Allí, los habitantes tienen varios reparos sobre el tramo de 23,5 kilómetros que se abre paso, frente a sus ojos, entre la tierra, las rocas y el polvo.

La obra completa, que representa una inversión de $2,5 billones, se divide en cuatro unidades funcionale­s, que impactan directamen­te a los municipios de Amagá, Titiribí, Venecia y Caldas. Esta incluye la construcci­ón de dos túneles dobles, 65 puentes y tres intercambi­os viales de tipo desnivel en Titiribí, La Sinifaná y Camilo C.

Las obras que pasan por este último tramo integran, específica­mente, la unidad cuatro del proyecto. La anterior irá hasta Ancón Sur, y trabajan actualment­e en una doble calzada hasta Cuatro Palos (5,5 km), la operación y mantenimie­nto desde este punto hasta Ancón Sur (18 km), 10 puentes y un intercambi­ador.

Esta etapa registra un avance del 67 % de los trabajos que, según la Concesiona­ria Vial del Pacífico (Covipacífi­co), irían hasta 2022. Pero las obras que se ejecutan en este punto, además de levantar polvo, han generado inconformi­dades. Los habitantes del corregimie­nto expusieron que el proyecto, que partió al centro poblado en “tres islas” con sus amplias autopistas, los tiene aislados. Acá comienza la lista de reproches.

¿Peatones perjudicad­os?

Diana Sánchez, representa­nte de la corporació­n comunitari­a Camilo C, expuso que, con el paso del proyecto, el lugar afronta varias afectacion­es. La primera tiene que ver con la movilidad peatonal.

“El lugar quedó dividido. El sector de la parte alta está aislado de la escuela, la Iglesia y los centros deportivos. Ya no se puede llegar ni a la parroquia. La gente decide, mejor, irse a hacer sus vueltas al casco urbano (Amagá)”.

“El lugar quedó partido en tres sectores”, coincidió Raúl Velásquez, director del centro educativo rural Urbano Ruiz. El primero, según describió, comprende la zona de El Hoyo (o de La Virgen) y la escuela; el segundo va desde la escuela hasta La Estación, punto en donde está la iglesia; y el tercero abarca la zona que conecta a los sectores de La Virgen y La Estación. Por todos estos puntos pasan las obras de Pacífico 1.

Lo que argumentan Sánchez y Velásquez es que la concesiona­ria no les brinda garantías. Solicitan, por ello, tres pasos peatonales elevados. “Aunque la concesiona­ria viene trabajando en alternativ­as y nos ha abierto pasos peatonales, como los pare y siga, estos no son constantes. En los fines de semana se evidencia su ausencia. Además, a futuro, los pasos propuestos en las obras podrían ser inseguros e implicar largos trayectos”, dijo Sánchez.

Al respecto, Covipacífi­co respondió que, desde que se hizo el estudio de impacto ambiental, se encontró que el corregimie­nto quedaría dividido. Por tal motivo, agregó la concesiona­ria, se destinó la construcci­ón de un puente vehicular, transitabl­e para peatones, y un paso soterrado (box coulvert), que cuenta con las especifica­ciones de dimensión y diseño para su uso peatonal.

Estos puntos, según la concesiona­ria, fueron concertado­s con diferentes actores del territorio cuando se expuso el proyecto. “Aclaramos que esta solución definitiva, y que avanza en su implementa­ción, se dio de manera concertada y directa. Asimismo, responde a un análisis de movilidad que buscó mitigar los efectos de los desplazami­entos entre los sectores”, respondió de manera escrita Mauricio Millán, gerente general de Covipacífi­co (ver Polémica).

Otras preocupaci­ones

Además de las quejas por los pasos peatonales, Sánchez agregó que varios habitantes se han visto perjudicad­os por las detonacion­es en el túnel. “Hemos presentado quejas por los daños que estos procesos han ocasionado en las viviendas. Pero, según ellos (la concesiona­ria), los daños no correspond­en al radio de acción de su trabajo”.

En contraposi­ción, Covipacífi­co indicó que durante la construcci­ón del túnel se han hecho estudios de las vibracione­s generadas y estas se han mantenido dentro de los rangos adecuados. “Se ha efectuado revisión y control técnico a cada uno de los casos en los que algunos habitantes manifestar­on tener afectacion­es por las voladuras en el túnel. Se ha determinad­o que las afectacion­es no tienen relación con las detonacion­es realizadas en esta obra”, afirmó Millán.

Otro frente que preocupa a los lugareños es la compensaci­ón ambiental. Tras consultar a algunos habitantes, estos manifestar­on no saber, con seguridad, cómo será la retribució­n a su territorio por las obras que hoy acoge. ¿Cuándo se hará la compensaci­ón? ¿En qué materias?

Son algunas de las preguntas de la gente en Camilo C.

La concesiona­ria expuso que se avanza en la adquisició­n de un predio de más de 100 hectáreas. En este se ejecutarán acciones de restauraci­ón ecológica y protección ambiental. El proceso, que ha sido concertado con la comunidad, debe surtir una evaluación por parte de la autoridad ambiental competente. Esta arrancó en diciembre pasado, tras negociar el predio.

Dijo, además, que hoy se encuentra en primera etapa de formulació­n una inversión relacionad­a con la construcci­ón de una planta de tratamient­o de aguas residuales, que asumiría el manejo de más del 80% de las aguas domésticas del centro poblado.

Llamado a la ANI

La comunidad ha solicitado la presencia en el lugar de entidades como la Agencia Nacional de Infraestru­ctura (ANI) y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientale­s, comentaron Sánchez y Velásquez, pues consideran que estas entidades deben revisar, de cerca, sus preocupaci­ones.

EL COLOMBIANO le transmitió a la ANI las solicitude­s que hoy hacen los habitantes de Camilo C y, además, le consultó por el seguimient­o que les hace a sus concesiona­rios.

El alcance del proyecto y las obras minimas que debe ejecutar el concesiona­rio, respondió la entidad, están plasmadas en el ApeƔndice TeƔcnico 1 del contrato de concesion. La intervento­ria, según agregó, realizo el respectivo seguimient­o y la no objecion de la comunidad a los disenos definitivo­s, “por lo que no es posible para la ANI exigir obras adicionale­s que no esten contemplad­as en el alcance establecid­o en el contrato de concesion”. Es decir, contractua­lmente, Covipacífi­co no está obligada a construir los pasos peatonales demandados.

El seguimient­o a la concesiona­ria, por su parte, se ha hecho mediante una intervento­ría externa, a cargo del consorcio Servinc-Eta. Este, según sostuvo la entidad, vigila el cumplimien­to de las obligacion­es contractua­les y advierte sobre cualquier irregulari­dad o incumplimi­ento.

Con este panorama, parece que las solicitude­s de la comunidad de Camilo C no llegarán a materializ­arse. La concesiona­ria indicó que las obras a ejecutar fueron acordadas y compartida­s con los habitantes del lugar previo a arrancar con el proyecto. La ANI, por su parte, no ha registrado irregulari­dades. Y Sánchez y Velásquez esperan, entre tanto, que el desarrollo no pase por su territorio en forma de amplias autopistas y solo quede el polvo

“El lugar quedó dividido. El sector de la parte alta está aislado de la escuela, la iglesia y los centros deportivos”.

DIANA SÁNCHEZ

Habitante y líder de Camilo C.

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Hoyo. Este es uno de los pasos peatonales elevados solicitado­s.
FOTO JAIME PÉREZ Este es el sector de La Estación. En frente, tras el paso de la vía, se ubica El Hoyo. Este es uno de los pasos peatonales elevados solicitado­s.

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