El Colombiano

VOCES DEL SECUESTRO

- Por MARÍA CLARA OSPINA redaccion@elcolombia­no.com.co

Herbin Hoyos, un hombre que logró algo de alivio, esperanza y consuelo para los miles de secuestrad­os de las Farc, y para sus familias, por años, aun por décadas, lamentable­mente ha muerto en la plenitud de su vida. Herbin ha dejado un gran vacío en una nación donde personas como él son tan necesarias.

Quizá muchos, en especial los jóvenes, no conozcan su nombre o su obra, pero para los que vivimos el horror y el dolor de décadas de secuestros y atrocidade­s de las Farc, paramilita­res y otros terrorista­s, este nombre jamás será olvidado. Su programa radial, Voces

del Secuestro, al comienzo del alba, llevaba la voz de familiares y amigos a los secuestrad­os, que en algún radio lograban oírlos en el monte o selva donde se estaban.

Este programa se convirtió

en una luz de esperanza para aquellos a quienes, de la manera más miserable, se les anuló, no solo su libertad sino todos sus más básicos derechos, como es el de saber sobre sus seres amados. Los que oían su programa, corrían la voz entre los secuestrad­os para difundir los mensajes y noticias. Cada palabra se convertía en un tesoro para el secuestrad­o.

Voces del Secuestro tuvo resonancia mundial y ayudó a que el mundo entendiera hasta qué punto las Farc infringían los derechos humanos de sus conciudada­nos.

Herbin Hoyos se convirtió en uno de los más decididos defensores de las víctimas. Hasta sus últimos días dedicó sus esfuerzos a encontrar a los desapareci­dos, que aún después de la firma del Tratado de La Habana, y la supuesta “entrega de armas” de las Farc, jamás regresaron de su cautiverio.

Sus últimos años estuvieron dedicados a destapar los abusos cometidos por los alzados en armas contra los menores que eran forzados a militar en sus narcoguerr­illas y a que ese crimen de lesa humanidad fuera imputado, no solo por la JEP, sino por los Tribunales de Derechos Humanos Internacio­nales.

Él fue gran impulsador de la Fundación Rosa Blanca, que ayudó a destapar la esclavitud sexual a que muchas niñas y algunos niños fueron sometidos después de ser raptados y obligados a servir como narcoguerr­illeros.

Fue constante su lucha para conseguir fondos para ayudar en la manutenció­n diaria de mujeres que fueron usadas y abusadas por años por las Farc y que aún no han sido reconocida­s como víctimas por la ley.

Es increíble pero a estos crímenes atroces, el famoso Acuerdo de Paz trató de barrerlos debajo del tapete, bajo la consigna de “olvido y perdón”. Por desgracia, los crímenes contra la mujer, aún en pleno siglo XXI, no parecen tomarse tan en serio y difícilmen­te son castigados.

Herbin Hoyos fue valeroso, justo y misericord­ioso. En resumen, fue un gran ser humano

Voces del Secuestro tuvo resonancia mundial y ayudó a que el mundo entendiera hasta qué punto las Farc infringían los derechos humanos de sus conciudada­nos.

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