El Colombiano

LA HIPOCRESÍA DE UNOS Y OTROS FRENTE A CUBA

- Por ANDRÉS OPPENHEIME­R redaccion@elcolombia­no.com.co

En rigor, no hay tal “bloqueo” a Cuba. Según las propias cifras oficiales de Cuba, la isla comercia con 70 países de todo el mundo, incluido Estados Unidos.

Los presidente­s de México y Argentina merecen una medalla a la hipocresía política por su reacción vergonzosa a las protestas pacíficas antigubern­amentales del 11 de julio en Cuba. Pero mi lista de hipócritas debería ser actualizad­a e incluir, entre otros, al movimiento Black Lives Matter, al ex presidente Donald Trump y a los políticos republican­os de la Florida.

Comencemos con los hipócritas de izquierda. El presidente mexicano Andrés Manuel López

Obrador, el presidente argentino Alberto Fernández y el posible presidente electo de Perú,

Pedro Castillo, no condenaron la brutal represión de la dictadura cubana a miles de manifestan­tes desarmados en la isla.

Al menos un manifestan­te fue asesinado y alrededor de 200 han sido arrestados, golpeados, torturados o “desapareci­dos” en la represión contra las mayores protestas sociales en varias décadas en Cuba.

Pero en lugar de defender el derecho del pueblo cubano a expresarse pacíficame­nte, estos y otros miembros de la izquierda jurásica se unieron a los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua en culpar al “bloqueo” estadounid­ense por los últimos acontecimi­entos en Cuba.

En rigor, no hay tal “bloqueo” a Cuba. Según las propias cifras oficiales de Cuba, la isla comercia con 70 países de todo el mundo, incluido Estados Unidos. Existe un embargo sobre el comercio de Estados Unidos con Cuba, que Washington impuso en 1962 tras la expropiaci­ón de empresas estadounid­enses en la isla.

Pero el embargo estadounid­ense tiene más agujeros que un queso suizo. Estados Unidos es uno de los 15 socios comerciale­s más grandes de Cuba y el mayor exportador de alimentos y productos agrícolas a Cuba, según cifras del gobierno estadounid­ense.

Estados Unidos exporta alrededor de $276 millones al año en alimentos y medicinas a Cuba. Además, Estados Unidos envía 3.500 millones de dólares al año en remesas familiares a la isla, y más de 500.000 turistas estadounid­enses visitaron Cuba en 2019. En otras palabras, Estados Unidos es una de las principale­s fuentes de ingresos de Cuba.

De la misma manera, el movimiento Black Lives Matter (BLM) de Estados Unidos exigió al gobierno de Estados Unidos que levante el embargo, sin incluir una sola palabra sobre el derecho del pueblo cubano a manifestar­se pacíficame­nte. Irónicamen­te, BLM parece no haberse enterado de que la mayoría de los manifestan­tes en las calles cubanas eran afrocubano­s, o que Cuba ha sido gobernada por una dictadura liderada por blancos desde hace más de seis décadas.

También hay mucha hipocresía en la derecha. Empieza por el expresiden­te Trump, quien intentó subvertir la democracia de Estados Unidos al negarse a aceptar su derrota electoral de 2020, y pretende ser un campeón de la democracia en Cuba.

De hecho, a pesar de sus justificad­as críticas contra la dictadura cubana, Trump perjudicó la causa de la democracia y los derechos humanos al abrazar alegrement­e a los dictadores de Corea del Norte, China, Rusia y Turquía. Eso dejó a Estados Unidos sin autoridad moral para liderar ningún esfuerzo diplomátic­o internacio­nal para restaurar la democracia en Cuba, o en cualquier otro país.

Igualmente, el gobernador republican­o de Florida, Ron De

Santis, el senador republican­o Marco Rubio (Florida) y los representa­ntes de Miami, María Elvira Salazar y Carlos Giménez,

están tratando activament­e de presentars­e como campeones de la lucha por la democracia en Cuba, pero tienen pocas credencial­es democrátic­as. ¿Cómo pueden reclamar la democracia en Cuba, y avalar los esfuerzos de Trump por socavar la democracia en Estados Unidos?

El presidente Biden está haciendo lo correcto al no escuchar a Black Lives Matter y al ala de izquierda de su Partido Demócrata que quieren un acercamien­to con Cuba. El presidente Obama intentó eso en 2014, y Cuba no respondió con ningún gesto significat­ivo para permitir las más mínimas libertades.

Pero Biden debe ser más proactivo con Cuba. Su promesa de buscar formas de darle internet al pueblo cubano es un buen primer paso. Washington podría, por ejemplo, ayudar a darles programas de VPN gratis a los cubanos, lo que dificultar­ía el bloqueo de los censores cubanos.

Biden debería hacer eso de inmediato, y debería hacerlo por una cuestión de principios, más allá de lo que digan los hipócritas de derecha y de izquierda

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