El Colombiano

HISTORIAS DE LOCOS BAJITOS (45)

- Por ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO oscardomin­guezg@outlook.com

María Clara, de cinco años, le informa a su mamá que no volverá al colegio porque ya lo sabe todo. La madre le replica: Todavía te falta aprender a leer, a sumar, a restar. “Arrestar como los policías? No, mami”.

A la niñita de tres años se le murió la abuela. Esta fue su propuesta: “Mami, construyam­os un rocket (cohete) y vamos al cielo para que traigamos a la abuelita a la casa”.

Conversaci­ón con Cristóbal, cinco años, cuyo padre es violinista:

- Hijo, ¿quién es el presidente de Colombia?

- El papá

- ¿Y qué hace el presidente? - ¡Conciertos para que todos sean felices!

Mi nieta María José, de siete años, dice que su abuelo es como un búho; porque el búho es muy sabio. Y se fue a clase de moldeado con plastilina, con la idea de que moldearía a su abuelo.

Cuando mi hijo era pequeño, el profesor preguntó: ¿Qué es el amor? Él levantó la mano y dijo: El amor no sólo son palabras que se dicen al azar.

Ilse, cuatro años: Respeten los mayores a los niños inferiores.

Dos de Lucía:

Estábamos discutiend­o por cualquier bobada vos y yo. Me preguntast­e algo y, ante mis dudas, me dijiste:

-“Ah, como no responde claramente, parece que usté pensara con los tobillos, papá”

Yo casi me muero de la risa, y te dije: ¿De dónde sacas eso?

-“¡Pues de mi cerebro, no va a ser del culeco!”

Ibas a salir a caminar con unos amiguitos. Te demoraste en el baño y cuando saliste me explicaste:

- “Primero me puse un short, pero está haciendo mucho frío y no me he depilado las piernas, entonces no. Después un bluyín, pero tampoco. Ensayé con otro bluyín y una camiseta, pero me veía demasiado linda; entonces esos había que reservarlo­s para una ocasión especial...” De Violeta, cinco años: Yo no quisiera tener hijos porque los niños preguntan cosas todo el día.

¿Cuándo tengo cita con el dentista de los ojos?

Hoy tuvimos que celebrar la muerte del celular de la profe; gritamos ¡gloria y tiramos flores!

Les preguntan a unos niños

¿a qué sabe la guerra y por qué? Responde Catalina, de 12 años: “Para mí, muy amargo, porque la guerra nadie la quiere, tal vez solo los que no han probado la dulzura de la paz”, (Del libro “Los niños piensan la paz”, obra coordinada por el profesor Javier Naranjo Moreno).

Poema de Dominique Fabián, 10 años:

En un año de estupor y miedo, de sueños y deseos

las estrellas caminan a mi lado con un hilo imaginario. Uno el conocimien­to, las estrellas y la imaginació­n,

y así me encuentro viajando por todo el mundo, por todo el universo

mientras escribo un verso después de otro.

Estoy ahí para descubrirm­e en un sueño tranquilo

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