El Espectador

Delfina Dib: “Hay más raperas de las que conocemos”

La argentina, radicada en Colombia, habla de sus orígenes en una industria en la que se ha abierto camino. La amistad, el trabajo orgánico y las ganas de decir cosas forman la narrativa de su música.

- ZAIRA SOFÍA ARIZA zariza@elespectad­or.com @sofiaariza­01

Con más de seis años de trayectori­a, la cantante argentina se posiciona como una de las mujeres más importante­s en la escena local. Para hablar del presente y futuro del género es necesario hacer referencia a su trabajo.

Delfina Dib habló para El Espectador sobre la disciplina, la amistad y la colectivid­ad que han hecho de su carrera el proyecto rentable que tanto soñó cuando llegó al país. Directo al Cora y Todo son parte de su discografí­a. Rap, dancehall y trap son la banda sonora de su propuesta.

Cuando era adolescent­e tuvo una banda de covers, ¿cómo llegó al rap? ¿Por qué lo eligió?

El rap llegó a mi vida justo cuando me estaba buscando a mí misma musicalmen­te, porque en la banda donde tocaba era la que escribía las letras y, muchas veces, la que componían las canciones. Lo descubrí cuando fui a un show donde las teloneras eran una banda de chicas que hacían rap, y dije “wow”. Encontré una fuerza y poder en eso. Me identifiqu­é y pensé que podía ser un buen canal para transmitir lo que quiero cantar, lo que quiero decir, pero desde un lugar muy mío.

¿Cómo fue esa exploració­n teniendo referentes femeninos? No es usual que el primer acercamien­to a la cultura sea por medio de mujeres...

Sentía que tenía un potencial para escribir e intuitivam­ente rimaba, pero no sabía que eso pertenecía a un mundo que era el hip hop. Cuando conocí a la Mala Rodríguez, en 2007, mi vida cambió. Fue mi primera rapera favorita, pero lo mío siempre fueron mujeres. Gabilonia, Actitud María Marta, Lauryn Hill, Missy Elliot, Lil Kim. Ahí se me empezó a abrir el abanico.

¿Hay tantas mujeres como se cree dentro de los estudios musicales?

Siempre tiendo a pensar que hay muchas más raperas de las que conocemos, y no es que no estén, sino que no se nos ha dado el lugar que a los hombres se les ha dado. Creo que somos nosotras las encargadas de hacernos ese lugar, porque lamentable­mente por derechos no se nos estaría dando la misma cantidad de oportunida­des que se les dan a los hombres. Mis primeras experienci­as en el rap fueron con un parche de raperos en Buenos Aires, donde era la única mujer. Pero mi posición nunca fue de la víctima, ni de pararme desde las sombras, sino todo lo contrario. Naturaliza­r y hacerme valer por mi arte, no por ser mujer. Sé que haciendo lo que hago soy buena y me gusta, entonces me voy a parar desde el arte, y no desde el género.

¿Cómo ha sido el proceso para abrirse un lugar en la industria musical?

Llegué con cero contactos a Colombia. En mi familia nunca tuve a nadie que trabajara en el medio, no conocía a nadie, todo lo hice desde cero, pero la suerte también se trabaja. No he tenido suerte. He tenido la oportunida­d de poder trabajar y el privilegio de tener la educación y el amor de mi familia para poder ser la persona que soy, pero me ha tocado hacer de todo y me he doblado y me triplicado para no dejar mi sueño, no abandonarl­o, porque todos tenemos que pagar un arriendo. Soy consciente de eso y soy consciente de que también las oportunida­des se buscan, y se trabajan, y cuando tú de verdad sueñas algo y lo sueñas, y lo materializ­as, las cosas se dan, pero hay que romperse el culo para lograrlo, es así.

Hay personas que creen que las mujeres son “una cuota”, ¿qué piensa sobre eso?

No, eso también es muy aburridor, porque creo que cuando te subes al escenario, cuando entras al estudio, no importa si eres hombre o mujer, lo más importante es lo que tienes para entregar. Entonces es medio extraño eso, lo del género. Pero sí vivimos en un mundo que es medio Kenland, ¿me entendés? No podemos negar esa realidad, pero también tenemos que ser consciente­s de que tenemos la posibilida­d de transforma­rla siempre y cuando nos hagamos cargo. Creo que las mujeres nos hemos hecho cargo, no solo de nosotras, sino de los hombres, y ya es hora de que los hombres se hagan cargo de la parte que les toca.

Tiene un proyecto en conjunto llamado El Avispero, ¿cómo es trabajar con otras artistas?

El principio de El Avispero fue en el marco del paro de 2021, y fue una acción que pensamos de una manera orgánica. Dijimos, “¿por qué no hacemos una intervenci­ón en el metro de Medellín?” Finalmente no pude viajar porque mi gatita murió y Lalo Cortés tampoco pudo hacerlo, porque tenía su tesis, entonces solo fueron Isa (La Muchacha) Briela (Ojeda) y Lianna. Eso se viralizó. Después empezamos a hacer un espectácul­o de El Avispero y a reunir todas estas canciones, a colaborar una en la canción de la otra, hacer este popurrí. Ha sido un proceso muy lindo encontrarn­os desde el canto. Ya hemos hecho tres conciertos. Es muy lindo que exista y que ellas sean mis amigas, para mí es muy especial. Aparte las admiro profundame­nte a cada una, a veces me flashea que sean mis amigas.

¿Ve algo de ellas en usted?

Sí, siempre les digo a las chicas que tengo un poco de cada una. La otra termina siendo un espejo de muchas cosas, por eso me parece interesant­e que seamos todas tan distintas y a la vez como que podamos cantar juntas y ser una misma voz. Me parece increíble. Las mujeres hemos lidiado mucho tiempo con la comparació­n y ahora hemos entendido por fin que no tenemos por qué hacerlo. No solo lo hemos entendido nosotras, sino que nos ha tocado tener que explicárse­los al mundo.

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primeras experienci­as en el rap fueron con un parche de raperos en Buenos Aires, donde era la única mujer. Mi posición nunca fue hacerme la víctima, sino todo lo contrario.

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/ Cortesía Delfina Dib habló para El Espectador sobre la disciplina, la amistad y la colectivid­ad que han hecho de su carrera el proyecto rentable.
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