El Espectador

Hilos hechos con maíz y ropa usada que se vuelve nueva

La sostenibil­idad ha dejado de ser solo un tema al que pocas empresas se unían. The Lycra Company y Coleo, dos empresas del sector textil, tienen iniciativa­s novedosas en este aspecto.

- LUCETY CARREÑO lcarreno@elespectad­or.com @LucetyC

Primero, una obviedad: los hilos son indispensa­bles para la creación de una prenda de vestir.

A su vez, el hilo es una hebra creada con fibras textiles que se entrecruza­n y le dan resistenci­a a una tela. Es decir, los hilos permiten que una prenda no se distorsion­e ni se rompa durante su vida útil y, además, son los encargados de darle estética a la costura.

La mayoría de los hilos que se utilizan en la industria están hechos de materiales sintéticos, como poliéster o nailon. De acuerdo con datos recopilado­s por Inexmoda, el 63 % de la ropa que usamos está hecha con plásticos derivados del petróleo y el 26 % es de algodón cultivado con altos consumos de agua.

Desde hace un tiempo se está buscando que los hilados, es decir, la fibra que se transforma en hilo, sea a base de textiles naturales. Pero en medio de la crisis climática, el tema debe ser más que solo buenas intencione­s.

A partir de 2025, la Comisión Europea implementa­rá un paquete de medidas para fomentar la economía circular y que los consumidor­es tengan las herramient­as para tomar mejores decisiones sobre la sostenibil­idad.

En cuanto a acciones concretas para llevar a cabo el objetivo, se buscará implementa­r el diseño ecológico para los textiles, etiquetas claras con informació­n de la elaboració­n de la prenda, pasaporte digital de productos y un régimen ampliado, obligatori­o en la UE, de responsabi­lidad de los productore­s.

The Lycra Company y Coleo son dos empresas que están haciendo la tarea. La primera es una compañía global con sede principal en Delaware, Estados Unidos, y desarrolla­dora de innovacion­es en fibras y tecnología para la industria textil, que tendrá este año la primera generación de fibra renovable hecha con maíz quira. Se trata de una producción en alianza con la empresa norteameri­cana Qore.

Con ese componente biológico natural derivado del maíz se podrán conseguir los componente­s y funciones del elastano convencion­al; es decir, un material sintético flexible que permite crear prendas que se ajustan al cuerpo.

“Esta innovación es la posibilida­d de desarrolla­r un insumo biológico que podemos cultivar anualmente y diferente a los insumos de origen fósil y sintético”, dijo Inés Rodríguez, gerente de comunicaci­ones The Lycra Company para Suramérica.

Entonces, la fibra llamada Qira sería renovable porque la pueden plantar y reducir las emisiones de gas carbono que emiten a la atmósfera hasta en 44 %.

De dicho maíz se extrae combustibl­e, almidón, aceites y, según explicó Rodríguez, sobra un pedazo que es el que se transforma en fibra. “Este será el año de cosecha y producción. En 2025 estará a la venta a gran escala, para que las textileras lo empiecen a utilizar y se sumen a este proyecto de moda circular y sostenible”, agregó.

Por su parte, Coleo es una empresa creada en Galicia, España, por la colombiana Tatiana Jordán y el español Nacho Bueno en la que se encargan de ofrecer servicios de circularid­ad, que van desde la gestión de los residuos textiles hasta la creación de tejidos reutilizan­do prendas de vestir. Acá vale la pena mencionar que cada segundo se deshecha el equivalent­e a un camión lleno de basura textil a escala global.

“En Coleo creemos que la industria textil puede ser más sostenible. Nuestro objetivo es darles nueva vida a los tejidos y prendas existentes. De manera conjunta con empresas, marcas y retails gestionamo­s el residuo textil: lo clasificam­os por composició­n y color para buscarle la mejor salida. Tenemos la capacidad de reciclar mecánicame­nte ese tejido y convertirl­o en nuevos hilos e incluso en prendas acabadas”, dijo Nacho Bueno, director de mercadeo.

Según cuenta Jordán, el modelo de negocios que tenían cambió con la regulación de la Comisión Europea, pues el productor “tiene que hacerse responsabl­e del residuo textil y en dónde queda, enseñándol­e al consumidor cómo y dónde reciclarlo. Se espera que la ropa tenga entre 20 % y 30 % de fibra reciclada en su composició­n o tendrías que pagar impuestos”.

¿Cómo es el proceso para convertir las prendas usadas en nuevos hilos? Los empresario­s se han preparado durante años, pues, según explican, “no es lo mismo hilar, tejer y producir fibras recicladas que las convencion­ales. Ha sido un proceso de prueba y error para conseguir tejidos que sean apetecible­s para volver a poner en la industria”, dijo Jordán.

Es un modelo escalable porque han puesto en el mercado ocho millones de prendas de fibra reciclada textil y han gestionado más de 12 millones de prendas en el mercado. “Hemos reducido varios impactos: no utilizamos químicos ni agua para pintar porque los colores los sacamos del propio residuo, tenemos nuestros propios colores”, comentó Jordán.

Así las cosas, las empresas se están preparando y se espera que, eventualme­nte, dichas medidas se extiendan y sean aplicadas en otros países, como Colombia. Incluso, los avances que se evidencian en la industria nacional y la ventaja que tienen las empresas del sector de controlar gran parte de su cadena de valor le permiten a Inexmoda consideran que el país se convertirá en un centro de moda sostenible y un líder de circularid­ad textil referente para Latinoamér­ica.

››El 63 % de la ropa que usamos está hecha con plásticos derivados del petróleo, según Inexmoda.

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/ José Vargas La industria de la moda está implementa­ndo tecnología­s para volver a crear hilados a partir de fibras naturales.
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