Soy ‘fal­caís­ta’ co­mo ninguno, pe­ro quisiera ver a Za­pa­ta des­de el ini­cio en la can­cha.

El Pais de Cali - - Afición -

Com­ple­jo te­ner 23 go­les sen­ta­dos en el ban­co. 23 go­les he­chos en el Cal­cio. En una de las li­gas más fuer­tes y com­ba­ti­vas del mun­do pa­ra un de­lan­te­ro. 23 go­les que es­ta tem­po­ra­da su­pe­raron los 21 de Cris­tiano Ro­nal­do. Un da­to pa­ra na­da irre­le­van­te.

Du­ván Za­pa­ta, el au­tor de esos 23 go­les, aca­ba de te­ner una cam­pa­ña asom­bro­sa en Italia. Y sor­pren­de mu­cho más que se tra­te de un ju­ga­dor co­lom­biano. Por­que los botines de oro o de pla­ta en las li­gas eu­ro­peas sue­len te­ner otros due­ños. Y el de­lan­te­ro ca­le­ño de 28 años, vis­tien­do la ca­mi­se­ta del Ata­lan­ta, es­tu­vo a po­co de en­cum­brar­se en la ta­bla de ar­ti­lle­ros. So­lo fue su­pe­ra­do por Qua­glia­re­lla, de la Samp­do­ria.

Di­fí­cil ver en­ton­ces a Du­ván en el ban­co. Por­que es­tá en la ma­du­rez ple­na de un go­lea­dor que me­te mie­do a los ri­va­les so­lo con sus 1,90 me­tros de es­ta­tu­ra y su fuer­te mus­cu­la­tu­ra, co­mo un to­ro Miu­ra. Pe­ro más con sus po­ten­tes re­ma­tes de iz­quier­da o de­re­cha, o mu­chas ve­ces de ca­be­za, cuan­do apa­re­ce co­mo un fan­tas­ma entre los za­gue­ros pa­ra en­viar la pe­lo­ta al fon­do de la red. Na­ció pa­ra el fút­bol en Amé­ri­ca de Ca­li, se for­ta­le­ció co­mo de­lan­te­ro de área en Es­tu­dian­tes de La Pla­ta y des­de el 2013 an­da vul­ne­ran­do los ar­cos con­tra­rios en Italia con las ca­sa­cas de Ná­po­les, Udi­ne­se, Samp­do­ria y Ata­lan­ta. Ya tie­ne 109 go­les en su ca­rre­ra. Y los que fal­tan. ¿Y si apos­ta­mos por Du­ván en la Se­lec­ción? ¿Y si un día —oja­lá es­ta tar­de— no ve bue­na par­te del par­ti­do des­de el ban­co, sino que lo jue­ga des­de el co­mien­zo en la can­cha?

Alinear a Du­ván sig­ni­fi­ca po­ner­lo al la­do de Fal­cao co­mo se­gun­do de­lan­te­ro o en el lu­gar del ‘Tigre’ co­mo úni­co ata­can­te. No pa­re­ce ser ami­go el téc­ni­co Quei­roz de la pri­me­ra fór­mu­la. ¿Y por qué no op­tar por la se­gun­da? No se­ría un irres­pe­to pa­ra el go­lea­dor his­tó­ri­co de la Se­lec­ción, co­mo mu­chos se em­pe­ñan en ver­lo. Se­ría, sim­ple­men­te, una apues­ta dis­tin­ta —se­gu­ra­men­te efec­ti­va— y un reconocimi­ento pa­ra uno de los ju­ga­do­res de Co­lom­bia con me­jor ni­vel. Soy ‘fal­caís­ta’ co­mo ninguno. Y quisiera ver siem­pre al ‘Tigre’ con la ca­mi­se­ta ama­ri­lla, pe­ro los años pa­san, la ve­lo­ci­dad dis­mi­nu­ye, la fuer­za ce­de.

El tra­ba­jo de Fal­cao hoy en la Se­lec­ción es dis­tin­to al de ha­ce unos años, cuan­do in­fun­día más mie­do en el área y sus go­les eran cons­tan­tes. Aho­ra cum­ple una ta­rea qui­zás de ma­yor sa­cri­fi­cio y el ‘Tigre’, en­tre­ga­do co­mo siem­pre, no se aho­rra una go­ta de su­dor en la can­cha. Pe­ro Du­ván es­tá por en­ci­ma de su ni­vel y si no es es­ta su opor­tu­ni­dad, no sa­be­mos qué de­ba su­ce­der en­ton­ces pa­ra que sea ini­cia­lis­ta. Yo quisiera ver­lo en la can­cha des­de el co­mien­zo de los par­ti­dos. Y mu­chos de ustedes tam­bién. Se­gu­ro que sí.

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