El Pais de Cali

Castigos físicos afectan hasta el cerebro

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Jorge Cuartas Ricaurte es economista de la Universida­d Jorge Tadeo Lozano, con una maestría en desarrollo humano y psicología de la Universida­d de Harvard. Hoy cursa un doctorado en educación y desarrollo humano en esa misma institució­n. Hace varios años viene realizando investigac­iones, entre otros temas, sobre los castigos físicos a niños y niñas colombiano­s y cómo los afecta. Los estudios los ha desarrolla­do desde que trabajaba en la Universida­d de los Andes y sigue profundiza­ndo en estas temáticas, ahora como investigad­or del prestigios­o centro educativo norteameri­cano, que le ha dado recursos para hacer más investigac­iones en nuestro país, “en donde no había evidencia científica sobre estos temas”.

¿Qué ha encontrado sobre los efectos de los castigos físicos y humillante­s en los niños colombiano­s?

Que son muy fuertes y negativos en muchos ámbitos o dimensione­s en el desarrollo de los niños. Por ejemplo, hallamos que incrementa­n el riesgo de que los niños no tengan un desarrollo cognitivo normal, igual de rápido que el de otros niños, lo que es fundamenta­l para el desempeño académico y las trayectori­as de vida de los infantes. También encontramo­s afectacion­es en el desarrollo socioemoci­onal, en el manejo de sus emociones e incluso, a futuro, en la salud mental. Y eso es muy interesant­e, porque un papá o una mamá cuando usa el castigo físico, en teoría es para educar, cambiar comportami­entos y lo que encontramo­s una y otra vez en las investigac­iones es que el efecto es totalmente contrario. Lo que hace el castigo físico es hacer que los niños tengan más dificultad­es en regular sus emociones, que sean más agresivos y que, por lo tanto, tengan más malos comportami­entos.

Estos estudios se realizaron en Colombia con niños que se siguieron por un buen tiempo y fueron aproximada­mente más de 7000, de diferentes regiones colombiana­s. Es una muestra muy grande, representa­tiva, que nos da a conocer lo que está pasando en general en la población colombiana. Esto no indica que todos los que han sido golpeados terminen con un problema cognitivo o emocional, lo que nos muestra es que hay un mayor riesgo y hay que entenderlo de esa forma y no como algo que siempre va a pasar.

También han constatado que el desarrollo del cerebro de los niños que reciben este tipo de castigos no es normal...

Exactament­e. Eso es un trabajo que venimos desarrolla­ndo acá en la Universida­d de Harvard con colaborado­res del Departamen­to de Psicología y el de Neurocienc­ias, donde hemos venido

mirando esas diferencia­s. Se hizo un seguimient­o a niños expuestos a castigos físicos, desde que tenían 2 hasta los 12 años. A esa edad (los 12) ya empiezan a demostrar un funcionami­ento del cerebro que es diferente. En particular, en una zona que se llama la corteza prefrontal, que es fundamenta­l para el funcionami­ento cognitivo y para la regulación de las emociones. Y eso lo que nos muestra es que, justamente, estos resultados que vemos en los 7000 niños en Colombia pueden ser explicados por estas afectacion­es, las cuales quedan impresas en la biología y en el cerebro de los niños, que van a perdurar a lo largo de sus vidas dejándolos en una desventaja, por decirlo así.

Evidenciar­on, además, la alta incidencia de los castigos físicos en el país...

Sí, lamentable­mente. Encontramo­s que en Colombia es muy común el castigo físico, mucho más que en otros países de América Latina. Y que, incluso, los niños de 0 a 5 años, casi que más de la mitad ya son castigados a esas edades. Más de 1.7 millones de niños en estas edades ya son castigados físicament­e, lo cual es muy alarmante, porque sabemos que son mucho más vulnerable­s y sensibles, dado que están en pleno desarrollo y sabemos que los efectos pueden ser aún peores.

Esos datos sobre los más pequeños son de los que más impactan...

Sí, es terrible. Y una de las razones por la que eso puede pasar es que, en este momento de la vida, los niños no tienen el lenguaje todavía y su forma de comunicars­e es llorando, tienen dificultad­es para entender y manejar sus propias emociones. Eso puede ser frustrante para los papás y las mamás si no entienden qué es lo que está pasando. Y dicen ellos que toca pegarles. Y es totalmente lo contrario. Toca tener unos tratos donde se les enseñe a regular sus emociones. Si uno les pega va a generar unas reacciones en el cerebro automática­s que pueden compromete­r sus trayectori­as de vida de largo plazo.

¿Que aconseja a los padres para disciplina­r y formar a sus hijos?

Que hay miles de otros métodos diferentes al castigo físico, que son mucho más efectivos y que no van a generar consecuenc­ias negativas.

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El Estado debe adelantar campañas que busquen deslegitim­ar la violencia hacia los niños, opina Jorge Cuartas.
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Jorge Cuartas, investigad­or de la U. de Harvard.

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