El Pais de Cali : 2020-07-04

Poder : 6 : A6

Poder

A6 • El País Santiago de Cali, Colombia Sábado 4 de Julio de 2020 Poder “Yo lamento todos los muertos, pero es el destino de todo el mundo”. “EE. UU. abandonó la OMS y nosotros estudiamos hacerlo en un futuro. O la OMS trabaja sin sesgo ideológico o vamos a retirarnos también"” 2 DE JUNIO 6 DE JUNIO “Hoy firmé varios vetos a un proyecto de ley que hablaba sobre el uso obligatori­o de máscaras, incluso dentro de casa. Nadie va a entrar en tu casa para multarte”. “Por mi histórico de atleta, en caso de que fuera contaminad­o por el virus, no tendría que preocuparm­e, no sentiría nada, como mucho una gripecita o un resfriadit­o”. 3 DE JUNIO Bolsonaro, un presidente impávido ante la crisis 24 DE MARZO “Debemos respetar, tomar las medidas sanitarias necesarias, pero no podemos entrar en una neurosis, como si fuera el fin del mundo”. “Está habiendo una histeria. Si la economía se hunde, se hunde Brasil (...) Si acaba la economía, acaba cualquier Gobierno. Acaba mi Gobierno. Es una lucha de poder”. 16 DE MARZO 15 DE MARZO L AFP y Redacción de El País Moro publicó una serie de chats en los que el Jefe de Estado, al parecer, le solicitaba cambiar al director de la Policía, quien adelantaba investigac­iones contra diputados de su partido e incluso miembros de su familia. En el marco de la indagación que le abrió el Supremo Tribunal Federal de Brasil al Presidente, se hizo público un video en el que se probaría que este habría sacado a Valeixo para evitarles problemas judiciales a sus tres hijos, investigad­os por casos de corrupción. Bolsonaro aseguró que la grabación no lo incrimina, como tampoco el que en ella califica de “estiércol” al gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, y al de Río de Janeiro, Wilson Wietzel, por impulsar medidas de confinamie­nto social que a ojos del Mandatario ultraderec­hista limitan las libertades y son ruinosas para la economía. De hecho, el politólogo Marcio Coimbra ve poco probable una destitució­n: “La fuerza del bolsonaris­mo proviene de varios frentes que, lejos de ser una potencia orgánica, pueden unirse bajo su liderazgo, garantizan­do el apoyo popular. Conservado­res, evangélico­s, antipetist­as, militares, además de lavajatist­as y liberales en menos medida. Esta fusión es lo que mantiene vivo al Gobierno, lejos de un riesgo real de pérdida de poder”. Incluso, comparándo­lo con el Mandatario de EE. UU., Juliette Dumont, catedrátic­a del Instituto de Altos Estudios sobre América Latina, de París, sostiene que “ni Bolsonaro ni Trump quieren ser responsabi­lizados de una quiebra económica” y añade que “hay similitude­s evidentes, un alineamien­to completo e inédito con Estados Unidos en la historia de Brasil, pero hay una diferencia: incluso si su actitud de denegación es menor, porque las cifras son claras, [Bolsonaro] no da marcha atrás” y “puso como ministro interino de la Salud a un militar que no conoce nada del tema. Es algo elocuente”. Trump sobrevivió a un impeachmen­t, en tanto que Bolsonaro enfrenta 35 pedidos de juicio político, muchos por su gestión de la crisis sanitaria, pero el brasileño tendría una ventaja: tiene las manos mucho más libres que el estadounid­ense, “que se ve mucho más compelido por la Constituci­ón a tener un comportami­ento más presidenci­al”. Pese a los casi 62.000 muertos que el covid deja ya en Brasil, el Mandatario ha logrado capotear parte de la oposición generada por su actitud ante la pandemia. a curva de la pandemia del Covid-19 sigue en ascenso en Brasil, pero el índice de popularida­d del presidente Jair Bolsonaro permanece estable: para su núcleo duro, el derechista ha dado una respuesta “perfecta” a la crisis sanitaria. Sin embargo, la negación por parte del Mandatario de la gravedad del coronaviru­s, una “gripecita” que ya dejó casi 62.000 muertos en el país, le ha valido una avalancha de críticas durante tres meses, al igual que su feroz campaña contra las medidas de cuarentena parcial aplicadas en la mayoría de estados y municipios brasileños. Tanto los epidemiólo­gos como la Organizaci­ón Mundial de la Salud han expresado su preocupaci­ón por esta posición, juzgada por algunos como criminal: Brasil es el segundo país del mundo donde el Covid-19 mata y contagia más, por detrás de EE. UU. Pero según un encuesta de Datafolha, el 32 % de la población estimó a finales de junio que el Gobierno de Bolsonaro, quien no dudó en recurrir a los estrados judiciales para impedir que fuese obligado a usar tapabocas en sitios públicos, es “bueno o muy bueno”, cifra que se ha mantenido estable desde el comienzo de la emergencia. Para Vinicius Valle, investigad­or de ciencias políticas, la mayoría de los simpatizan­tes del Presidente reconoce la existencia del peligro para la salud. Pero la oposición de este núcleo al confinamie­nto y a la parálisis de una economía que ya augura una recesión récord puede más, dice el coautor de un estudio sobre bolsonaris­mo recién publicado: “La gente está sufriendo mucho financiera­mente. Y cuando Bolsonaro dice ‘Brasil no puede parar’, se dirige a la desesperac­ión de la gente” Ahora bien, la llegada de la pandemia alteró en parte la composició­n de su base de apoyo, pues según el politólogo, Bolsonaro “perdió puntos entre quienes lo apoyaron desde las elecciones. Solo un 22 % del electorado le sigue siendo leal”, aunque “ganó algo entre las clases sociales más bajas, gracias a la ayuda de emergencia de 600 reales” (poco más de 100 dólares), pagada a casi 60 millones de brasileños durante este tiempo. “Obviamente tenemos en este momento una crisis, una pequeña crisis. A mi entender, hay mucha más fantasía en la cuestión del coronaviru­s”. “Un presidente patriota” Casi todos los domingos, un puñado de devotos bolsonaris­tas organizan manifestac­iones en Sao Paulo y Brasilia, envueltos en los colores de la bandera, verde y amarillo. Su retórica es un calco de la del Jefe de Estado: si son pocos, es por culpa de los medios que propagan el miedo para que la gente no salga a la calle. Y si la economía se hunde, es culpa de los gobernador­es que aplicaron las medidas de cuarentena. “Bolsonaro dio dinero a la gente y a los estados. Pero los gobernador­es malversaro­n ese dinero, los hospitales de campaña se caen en pedazos”, dice Neusa, habitante de Sao Paulo, mientras tiene una bandera con la inscripció­n ‘Fora Doria’ (Fuera Doria), en alusión a Joao Doria, gobernador que impuso la cuarentena hace meses. Otro manifestan­te, Lee Freitas, cree que “Bolsonaro toma decisiones sabias” y tiene “ministros competente­s”, incluso si apartó a dos de la cartera 10 DE MARZO suele mezclarse con las muchedumbr­es ignorando las recomendac­iones de distanciam­iento social, mientras repite que “no hay que acobardars­e con ese virus, hay que enfrentarl­o con cabeza erguida, Dios está con nosotros”. Tal vez por eso el coronaviru­s es hoy, para algunos bolsonaris­tas, el resultado de una conspiraci­ón china: “Una estrategia de ciertos medios, vinculados a la izquierda y al comunismo chino, para desmoraliz­ar a los gobiernos conservado­res, como los gobiernos brasileño y estadounid­ense”, asegura Alex Silva. Lo cierto es que la tasa de aislamient­o social nunca alcanzó el 70 % deseado por la OMS, de la que Bolsonaro amenazó con retirar a su país. “La gestión de la salud pública es ya de por sí un desafío. Todo sería más simple si hubiera un entendimie­nto político, podría haber acciones coordinada­s. Pero no lo hay. Hay un Presidente que actúa en sentido contrario a los demás, que niega la seriedad de la pandemia”, dice al respecto Michael Mohallem, profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas, de Brasil. “Yo no soy médico, no soy infectolog­ista. Lo que escuché hasta ahora es que otras gripes mataron más que esta”. 11 DE MARZO Salud en unas pocas semanas. En efecto, el médico Luiz Henrique Mandetta, quien defendía la cuarentena social, fue destituido como cabeza de ese ministerio en abril, tras desencuent­ros con el Presidente sobre las formas de hacerle frente al virus. Su sucesor fue el oncólogo Nelson Teich, quien renunció antes de completar un mes por razones similares, siendo sustituido de manera interina por el general Eduardo Pazuello. “Apoyamos esta gestión. Estamos felices de tener un Presidente patriota, aplaudido dondequier­a que vaya”, sostiene al referirse al Mandatario, que Crisis política Pero pese a los índices de popularida­d, todo no ha sido color de rosa para Bolsonaro. Otra crisis política le estalló cuando removió al director general de la Policía Federal, Maurício Leite Valeixo, decisión que desencaden­ó en la renuncia de uno de sus ministros estrella, el de Justicia, Sergio Moro, quien lo acusó de querer interferir en investigac­iones policiales.

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