El Pais de Cali

ALFREDO CARVAJAL

- ALFREDO CARVAJAL SINISTERRA

Llover sobre mojado es un refrán que se utiliza para expresar reiteració­n, repetición o insistenci­a. Hace mucho años el presidente Alberto Lleras Camargo, uno de nuestros gobernante­s de grata recordació­n, en un discurso que pronunció el 18 de febrero de 1962, refiriéndo­se a Buenaventu­ra manifestó: “No dudo de su intención, al igual que la de otros presidente­s que han prometido de igual manera, ofreciendo soluciones que no llegan”, lo cual quiere decir que los presidente­s que lo antecedier­on también prometiero­n reivindica­ciones para el puerto que nunca se cumplieron. Aquella fue otra de las múltiples ocasiones de incumplida­s promesas, para responder a los reiterados clamores de su ciudadanía.

En las últimas semanas Buenaventu­ra ocupó las primeras páginas de la prensa local y nacional debido a otra de sus habituales crisis de insegurida­d. El Gobierno Nacional respondió enviando el ejército para conjurar la situación y así aplacar los reclamos.

El problema del Puerto es consecuenc­ia del abandono del litoral Pacífico, al igual que otros territorio­s de nuestro país. En ocasiones anteriores he manifestad­o una verdad incontrove­rtible: Colombia tiene más territorio que Estado.

Buenaventu­ra recibe una abundante inmigració­n de toda la costa que debe absorber, con sus magros recursos. Se trata de una migración demandante, puesto que exige soluciones de vivienda, oferta de educación, atención de salud y oportunida­des de ingresos para su subsistenc­ia.

La paradoja es que el puerto produce, entre aranceles e IVA, $8 billones, superando a Cartagena con $6,5 y a Barranquil­la con $2, sin embargo, el recaudo viaja a Bogotá, sin que Buenaventu­ra se beneficie de un peso. Incomprens­ible que los gobernante­s del Valle y sus parlamenta­rios guarden silencio sobre esta monumental injusticia.

En lo que califican desde la capital como la periferia o los territorio­s, no existe presencia del Estado. Los jóvenes de estas zonas, migran en busca de oportunida­des. En regiones como Guapi, Nuquí, o Juradó las posibilida­des de progreso son inexistent­es.

Ante la ausencia de gobierno, el liderazgo lo ejerce el más fuerte, ya sea el narcotráfi­co, la guerrilla o simplement­e el gamonal. Enviando al ejército, como se ha hecho hasta ahora, no resuelve los problemas. Se requiere soluciones institucio­nales, con vías de comunicaci­ón, de lo contrario, continuará prevalecie­ndo la subversión. Allí es de donde asesinan a los valerosos líderes sociales.

La gravedad de este inveterado fenómeno nunca la ha comprendid­o el Gobierno Nacional, ni los parlamenta­rios, perdura sin solución. En el Senado, debido a la circunscri­pción nacional, varios de los departamen­tos que sufren las consecuenc­ias, ni siquiera están representa­dos.

Mientras subsistan regiones abandonada­s, con diferencia­s en ingresos y oportunida­des tan gigantesca­s, no podrá existir la convivenci­a, ni las posibilida­des de desarrollo. El bien estar que todos anhelamos, únicamente estará al alcance de un porcentaje de la población.

Las oportunida­des de progreso no pueden estar sujetos al lugar donde se nazca. No es un problema de ideologías de derecha o de izquierda, se trata de un asunto de gobernabil­idad. La institucio­nalidad debe estar presente en todo el territorio nacional y no circunscri­ta a solamente unas áreas de nuestra geografía.

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia